Lectio divina Domingo XXIII Tiempo ordinario
Ciclo A. 3 7 Septiembre 2014
Secretariado Dioc. Cádiz y Ceuta
Música: Andante cantabile, op 11- parte 1ª
Montaje: Eloísa DJ
Avance Manual
ORACIÓN INICIAL
Señor, concédeme un corazón sencillo y humilde que te
encuentre siempre en los que me rodean.
Enséñame avalorar los gestos de fraternidad de las personas
que se acercan a mí para ayudarme a estar más cerca de ti.
Señor, que manifieste amor, misericordia, bondad,
comprensión… con todas las personas con las que me relaciono.
Señor, quiero experimentar y sentir tu presencia viva entre
nosotros y ser conscientes de que Tú te implicas y te
comprometes en mi vida.
TEXTO BÍBLICO Mt. 18. 15-20.
Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a
solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede
confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace
caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la
comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.
En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará
atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará
desatado en los cielos.
Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo
en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en
los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi
nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
lectura
¿Qué dice el Texto?
Este texto de Mateo nos muestra la actitud de caridad y
benevolencia que debemos tener con el que no está viviendo
de acuerdo al proyecto del Dios. En ese sentido nos hace ver
la necesidad de que nuestras relaciones estén siempre
enmarcadas por la caridad, por el amor, por la compasión,
buscando siempre ayudar al otro.
Nos invita al trato directo, personal, salvando la buena fama
y la buena reputación, de ahí el diálogo en privado:
“…repréndelo estando los dos a solas…”.
Este trato directo es dar espacio, al otro, para que hable y
manifieste lo que le está pasando.
Si este recurso no da frutos, nos propone llamar a otros para
ayudar al que está equivocado: “…llama a otro o a otros dos,
para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o
tres testigos.
Y solo se apela a la
comunidad si no hace caso.
Es un proceso que va buscando siempre dar
espacio al otro para que se encuentre y
recapacite, porque la norma siempre y en todo
es el amor, la caridad, la benevolencia y la
misericordia.
Junto con este proceso de reconciliación, el
evangelio nos deja dos afirmaciones.
La primera es la presencia del Señor en
medio de los que lo invocan, de los que están
reunidos en su nombre.
Con esta revelación nos muestra que el Señor se implica en
nuestras situaciones, en nuestras realidades, en aquello que
estamos viviendo, pues Él está, Él acompaña, Él participa de
nuestra vida.
Además el texto nos presenta la eficacia de la oración,
haciéndonos ver la fecundidad de la oración hecha en
comunidad y en comunión:
“… si dos de vosotros
se ponen de acuerdo
en la tierra para pedir
algo, se lo dará mi
Padre…”
Estas enseñanzas parten de la necesidad de que la
fraternidad esté marcada por la caridad y la misericordia.
Estos son los pilares de la
comunidad que busca hacer
vida el proyecto de Jesús:
el amor, el apoyarnos unos
a otros, siendo estimulo,
impulso y testimonio.
meditación
¿Qué me dice el Señor en el Texto?
¿Qué actitud tienes con las personas que no comparten la fe
o se han desviado del proyecto de Dios?
¿Buscas en las personas, su lado bueno?
Mira tu vida, ¿has ayudado a alguna persona a volver al
Señor?
¿Cuántas han experimentado la misericordia y el perdón de
Dios por tus palabras y cercanía?
¿Te sientes implicado y comprometido con las personas que
tienes cerca y buscas integrarlas en la parroquia, en la
comunidad… y ayudarlas a vivir más cerca del Señor?
¿De qué manera?
¿Te sientes una persona de paz,
de amor, que busca la
reconciliación y fomenta la
unión y la comunión?
¿Qué haces para que tu
familia, tu grupo, tu
comunidad… vivan la
experiencia de la
bondad y la misericordia
de Jesús?
oración
¿Qué respondo al Señor que me habla en el Texto?
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que donde hay odio, ponga yo amor.
Que donde hay ofensa, ponga yo perdón.
Que donde hay discordia, ponga yo unión.
Que donde hay error, ponga yo la verdad.
Que donde hay duda, ponga yo la fe.
Que donde hay desesperación ponga yo la esperanza.
Que donde hay tinieblas, ponga yo la luz.
Que donde hay tristeza, ponga yo la alegría.
Señor, que no busque tanto ser consolado como consolar,
Ser comprendido, cuanto comprender,
Ser amado, cuanto amar.
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
CONTEMPLACIÓN
¿Cómo reflejo en mi vida lo que me dice Dios en el Texto?
Contempla como la presencia Jesús en la comunidad es
fortaleza y seguridad para sus seguidores.
Él es quien capacita a la comunidad y a sus
integrantes para hacer lo que Él hizo y
sigue haciendo:
amar, perdonar, reconciliar, servir…
Toma conciencia
de cómo recibes,
que actitudes
tienes cuando te
aconsejan, te
corrigen…
Si tu hermano peca…
*Sé tú, presencia viva de la misericordia de Dios y muéstrale
su amor.
*Sé tú, el amigo y compañero que escucha y sabe esperar,
el que le ayudes a volver y a experimentar la ternura de Dios.
*Sé tú, el que le ayudes a recomenzar, el hermano y el amigo
que lo miras y acompañas con los ojos y el corazón de Dios.
acción
¿A qué me comprometo?
Procura que tu oración sea más
vivencial, más personal, más
íntima, teniendo presente que el
Señor está a tu lado y se
complace en tu vida.
Si alguna persona te ha ofendido ofrécele el perdón.
Proponte ser instrumento de paz entre las personas con las
que de alguna manera entras en contacto.
FIN
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