El Convictorio Eclesiástico de San
Francisco de Asís, fue fundado
por Don Fortunato Guala y Don
Lanteri, quienes se preocuparon por la reforma de la
Teología, la Práctica Pastoral y la Formación del Clero. El
objetivo de esta Institución fue la defensa de la Fe y de la
Iglesia. Comenzó a funcionar en el año académico 1917-1918,
con una docena de sacerdotes matriculados.
El lugar no ofrecía comodidades aún después de su
restauración, y estaba ubicado en la tercera planta del
antiguo convento de San Francisco de Asís.
La existencia del Convictorio se debe a la escasez de sacerdotes bien
formados para servir a la Iglesia, la dificultad de los jóvenes sacerdotes
para obtener dicha formación, debido a la falta de oportunidades y de
recursos.
El Convictorio tuvo etapas de éxito y también de declive.
Los eslabones principales son: Juan Bosco discípulo de Cafasso, éste
discípulo de Guala, Guala de Lanteri, éste de Diessbach y éste de la
Compañía de Jesús.
Para inscribirse en el Convictorio
se pedía independencia y
extraordinaria fortaleza de ánimo, porque los estudiantes
eran mirados con baja estima y sospechoso resentimiento
por los sacerdotes que no estaban de acuerdo con lo que se
enseñaba en esta institución. A pesar de esto el Convictorio
hizo notables progresos, y se cuenta que en tiempos de D.
Bosco eran 60 matriculados. El Convictorio se constituyó en
una fuerza importante en la iglesia de Turín.
Socialmente nos situamos en
una época de revueltas, de
masonería, problemas sociales y
económicos producidos por la migración masiva de
campesinos y la incipiente industrialización.
Período turbulento de la revolución liberal de luchas, confrontaciones y
sospechas. Es el tiempo de la restauración, después de las experiencias
negativas de la Revolución Francesa.
En la práctica pastoral prevalecían las tendencias rigoristas, en
eclesiología propugnaban tesis en contra de la infalibilidad del Papa y
en Teología moral la enseñanza impartida era probabiliorista. Los
Jesuitas militaban contra las tendencias jansenistas y galicanas,
postura que les llevó a la expulsión y supresión oficial de la compañía
en 1773, bajo la administración de Clemente XIV, a pesar de esto, en
Turín perduraron sus actividades y su influencia.
En este año atendía a sus funciones de tutor, los
domingos a su oratorio y estuvo muy empeñado con el
ministerio de la predicación y las confesiones.
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