CONTEMPLACION
ACCIÓN
PARA
ORAR
y VIVIR
LA PALABRA
ORACION
MEDITACION
LECTURA
PREPARACION
Si los hombres se aman o se aprecian, estar juntos es
un motivo de gozo y alegría.
Por otra parte, la presencia de las personas con las
que tenemos algo que ver, nos recuerda inevitablemente
nuestro comportamiento con ellas.
Lo mismo nos sucede con Dios.
Ponernos en su presencia es confrontar nuestra vida
con lo que le hemos prometido, nuestra fe con nuestras
obras.
Esto es lo que vamos a hacer hoy, sintiendo al
mismo tiempo la alegría de estar reunidos en su
presencia.
Pero tenemos que reconocer que uno de nuestros
mayores pecados es la poca autenticidad de nuestra
vida, la falta de consonancia entre lo que creemos y lo
que hacemos.
Preparación
INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Señor Jesús, envía tu Espíritu,
para que Él nos ayude a leer la Biblia
en el mismo modo
con el cual Tú la has leído
a los discípulos en el camino de Emaús.
Crea en nosotros el silencio
para escuchar tu voz
en la Creación y en la Escritura,
en los acontecimientos y en las personas,
sobre todo en los pobres y en los que sufren.
Tu palabra nos oriente
a fin de que también nosotros,
como los discípulos de Emaús,
podamos experimentar
la fuerza de tu resurrección
y testimoniar a los otros
que Tú estás vivo
en medio de nosotros
como fuente de fraternidad,
de justicia y de paz.
Te lo pedimos a Ti, Jesús,
Hijo de María,
que nos has revelado al Padre
y enviado tu Espíritu.
Amén.
Lectura
¿QUÉ DICE EL TEXTO?
PRIMERA
LECTURA
«Cierto que
esta gran
nación es un
pueblo sabio
e inteligente»
El texto recoge uno de los grandes discursos del libro,
por el que Moisés exhorta a su pueblo a cumplir los
mandatos del Señor.
El autor parece reflejar una situación de infidelidad a la
Alianza, y está interesado en reforzar los vínculos que unen
a Dios y a su pueblo (v. 5).
Por eso insiste en el cumplimiento de los preceptos y
las exigencias de la Alianza (Dt 4, 9-20).
Es en este Contexto donde hay que entender el
lenguaje de los «mandatos del Señor».
No como un encasillamiento de su voluntad, sino
como el cauce o el medio por el que ésta se expresa, por
una presencia activa y correspondiente.
Cumplir los preceptos es, por lo mismo:
-
hacerse acreedor del cumplimiento de la promesa,
posibilitar la vida de Dios en el hombre (v. 1),
adoptar un comportamiento de sabio (v. 6),
convertirse en testigos de Dios ante los hombres (v.
6).
Y es que sólo cuando se da esta fidelidad la vida se
convierte en signo y el testimonio es elocuente.
Sólo cuando se obra consecuentemente con la fe,
demostramos que Dios no es para el hombre un extraño,
sino Alguien que cuenta en nuestra vida, y cuya proximidad
es siempre actual.
La cercanía de Dios se hace comprensible a través de
las obras de quienes en Dios creen.
El mundo no descubrirá a Dios por las solas palabras,
sino por las obras que certifican su verdad.
SALMO
RESPONSORIAL
«Señor, ¿quién
puede
hospedarse
en tu tienda?»
El salmo 15(14) es muy breve (sólo seis versículos)
y tiene una estructura muy sencilla:
1. Pregunta (v. 1)
2. Respuesta (vv. 2-5)
3. Conclusión (v. 6)
Este
salmo
bien
puede
considerarse
de
peregrinación.
Los judíos acudían a Jerusalén una vez al año. Era
el gran acontecimiento del año, una ocasión de
renovación espiritual.
Al llegar a Jerusalén, la primera visita era para el Templo.
Y este salmo formaba parte de lo que se denominaba
«catequesis ante las puertas».
No se podía infiltrar ningún pagano.
También Pablo nos habla del «muro de separación»
que impedía a los gentiles el acceso al Templo.
Sólo el hebreo puro podía entrar. Y los judíos que venían
de la «diáspora» (dispersión de comunidades judías en
territorios de fuera de Palestina) podían estar contaminados
de costumbres paganas.
Al llegar a Jerusalén, la primera visita era para el
Templo. Y este salmo formaba parte de lo que se
denominaba «catequesis ante las puertas».
No se podía infiltrar ningún pagano.
Pablo nos habla del «muro de
separación» que impedía a los gentiles el acceso al
Templo.
También
Sólo el hebreo puro podía entrar. Y los judíos que
venían de la «diáspora» (dispersión de comunidades
judías en territorios de fuera de Palestina) podían estar
contaminados de costumbres paganas.
Al principio se trataba de pureza ritual. El tratado
talmúdico «Berakhot»(bendiciones) prescribe: «No
salga el hombre sobre el monte del templo ni en
zapatillas, ni con una bolsa, ni con el polvo de los
pies. No reduzcan los atrios del templo en un atajo ni
menos escupa sobre él».
Pero poco a poco la pureza ritual fue convertida y
transformada en Alianza de Dios con el Pueblo. De
hecho, este salmo es una filigrana de «examen de
conciencia» para el fiel que está dispuesto a subir y
celebrar el culto.
De hecho se unen: plegaria y vida; liturgia y
existencia; culto y sociedad. Tal y como lo habían
anunciado los profetas: Is. 33,14-16, Miq. 6, 6-8.
Estamos ante una maravillosa síntesis de la moral
bíblica.
Una invitación a un culto no simplemente ritualista
y mágico, sino existencial e impregnado de lo
cotidiano.
SEGUNDA
LECTURA
«Todo don
perfecto viene
de arriba»
Los hombres no podríamos llegar nunca a
comprender la voluntad de Dios plenamente, si el
mismo Dios no nos la revelara. Y Dios se revela a
los hombres porque quiere, gratuitamente (v. 17). Si
«todo beneficio y don perfecto vienen de Dios» y la
Palabra es un don que lleva a la verdad y engendra
la vida, ésta no puede venir más que de Dios (vv. 1718).
Pero, ¿cuál debe ser la actitud del cristiano ante
la Palabra de Dios?
En primer lugar, escuchar la Palabra y aceptarla
con docilidad, para que crezca y despliegue su
dinamismo salvador (v. 21; Pr. 2, 1; Mt 13). Aceptar
la palabra es no poner trabas a su eficacia, es
romper con la actitud arrogante de los orgullosos
(Stg. 4, 6; 3, 13-14).
En segundo lugar, es preciso no contentarse con
escucharla y aceptarla internamente; hay que
llevarla a la práctica, hay que comprometerse con su
contenido; si no se quiere caer en el autoengaño (w .
22-25; Mt. 7, 21-26).
¿Cómo, en concreto? Visitando a los huérfanos y
a las viudas, haciendo justicia con los oprimidos y
marginados, no confabulándose con los criterios y
poderes mundanos (v. 27; Stg. 2, 1-9).
Esta es la religión pura e intachable para Dios.
Quien así obra, como dice el salmo 14, puede
hospedarse en la tienda del Señor: porque procede
honradamente y practica la justicia, porque no hace
mal a su prójimo, ni roba, ni acepta soborno contra el
inocente.
EVANGELIO
«Este pueblo
me honra con
los labios, pero
su corazón está
lejos de mí»
EVANGELIO DE JESUCRISTO
SEGUN SAN MARCOS
R/. Gloria a Ti, Señor.
1
Se reúnen junto a él los fariseos, así como algunos
escribas venidos de Jerusalén. 2 Y al ver que algunos
de sus discípulos comían con manos impuras, es
decir no lavadas, 3 -es que los fariseos y todos los
judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta
el codo, aferrados a la tradición de los antiguos,
4
y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y
hay otras muchas cosas que observan por tradición,
como la purificación de copas, jarros y bandejas-.
5
Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan:
«¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la
tradición de los antepasados, sino que comen con
manos impuras?»
6
Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de ustedes,
hipócritas, según está escrito:
"Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de mí.
7 En vano me rinden culto,
ya que enseñan doctrinas que son preceptos
humanos".
8 Dejando el precepto de Dios, se aferran a la
tradición de los hombres».
14
Llamó otra vez a la gente y les dijo: «Oiganme
todos y entiendan. 15 Nada hay fuera del hombre
que, entrando en él, pueda contaminarlo; sino lo
que sale del hombre, eso es lo que contamina al
hombre.
21
Porque de dentro, del corazón de los hombres,
salen las intenciones malas: fornicaciones, robos,
asesinatos, 22 adulterios, avaricias, maldades,
fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia,
insensatez. 23 Todas estas perversidades salen de
dentro y contaminan al hombre».
Palabra del Señor.
R/. Gloria a Ti, Señor Jesús.
RE-LEAMOS LA PALABRA
PARA INTERIORIZARLA
a)
Contexto: Controversias
«pureza» e «impureza»
sobre
El Evangelio de hoy habla de las costumbres
religiosas de aquel tiempo y de los fariseos que
enseñaban estas costumbres a la gente.
Por ejemplo, comer sin lavarse las manos o,
como ellos decían, comer con manos impuras.
Muchas de estas costumbres estaban desligadas de la
vida y habían perdido su sentido.
Sin embargo se conservaban o por miedo o por
superstición.
El Evangelio nos trae algunas instrucciones de Jesús
respeto de esas costumbres.
Durante la lectura de esta Lectio miramos de cerca el
comportamiento de Jesús respecto a la pureza.
Marcos había ya afrontado este tema.
- En Mc 1,23-28, Jesús arroja un demonio impuro.
- En Mc. 1,40-45, cura un leproso.
- En Mc. 5,25-34, cura a una mujer considerada
impura.
- En otros diversos momentos, Jesús toca a enfermos
físicos sin miedo de convertirse impuro.
- Ahora, aquí, en el capítulo 7º, Jesús ayuda a la gente
y a los discípulos a profundizar el concepto de pureza
y las leyes de la pureza.
Desde siglos, los judíos, para no contraer la impureza,
tenían prohibido entrar en contacto con los paganos y de
comer con ellos.
En la época en la que Marcos escribe su evangelio,
algunos judíos convertidos decían:
«¡Ahora que somos cristianos debemos abandonar las
antiguas usanzas que nos separan de los paganos
convertidos!».
Pero otros judíos convertidos pensaban que se debía
continuar observando las leyes relativas a la pureza.
Desde siglos, los judíos, para no contraer la impureza, tenían
prohibido entrar en contacto con los paganos y de comer con ellos.
En la época en la que Marcos escribe su evangelio, algunos
judíos convertidos decían:
«¡Ahora que somos cristianos debemos abandonar las
antiguas usanzas que nos separan de los paganos
convertidos!».
Pero otros judíos convertidos pensaban que se debía continuar
observando las leyes relativas a la pureza.
La conducta de Jesús, descrita en el evangelio de hoy, ayuda a
superar este problema.
b) Una organización del texto
vv.1-2:
vv.3-4:
v. 5:
vv. 6-8:
Ataque de los fariseos a la libertad de los
discípulos
Marcos Explica la Tradición de los Ancianos
Criticas de los Escribas y Friseos al
comportamiento de los discípulos de Jesús.
Jesús critica severamente la incoherencia de
los fariseos
vv. 14-15: Jesús aclara a la gente: un nuevo camino para
llegar a Dios
vv. 21-23: Aclaración de Jesús a los discípulos.
c) Comentario del texto:
vv. 1-2: Ataque de los fariseos y libertad de los
discípulos
Un grupo de fariseos, venidos de Jerusalén,se
acerca a Jesús en actitud crítica.
No vienen solos.
Los acompañan algunos escribas, venidos de
Jerusalén, preocupados sin duda por defender la
ortodoxia de los sencillos campesinos de las aldeas.
Para ellos la actuación de Jesús es peligrosa.
Conviene corregirla.
Los fariseos y algunos escribas, observaban que
los discípulos de Jesús comían el pan con manos
impuras.
Señalemos tres puntos:
a) ¡Los escribas son de Jerusalén, de la capital!
Esto significa que habían venido para observar y
controlar los pasos de Jesús.
b) Los discípulos no se lavan las manos antes de
comer!
Significa que la convivencia con Jesús les da valor
para transgredir las normas impuestas por la tradición,
pero que no tienen sentido para la vida.
c) La costumbre de lavarse las manos, que
continúa siendo hoy una importante norma de higiene,
había tomado para ellos un significado religioso que
servía para controlar y discriminar a las personas.
vv. 3-4: Marcos explica la tradición de los antiguos
«Las tradiciones de los antiguos» transmitía las
normas que debían ser observadas por la gente para
poder obtener la pureza legal querida por la ley.
La observancia de la pureza era un tema muy serio.
Se pensaba que una persona impura no podría
recibir la bendición prometida por Dios a Abrahán.
Desde siglos, para no volverse impuros, los judíos
observaban muchas normas y costumbres relacionadas
con comida, bebida, ropa, higiene del cuerpo, lavado de
los vasos, contacto con personas de otra religión y
raza, etc.
No tenían permiso para entrar en contacto con los
paganos y para comer con ellos.
Las normas de la pureza eran enseñadas de modo
que, las personas, observándolas, pudiesen tener un
camino hacia Dios, fuente de paz.
En realidad, en vez de ser una fuente de paz, era
una prisión, una esclavitud.
Para los pobres, era prácticamente imposible
observarla.
¡Se trataba de centenares y centenares de normas
y de leyes!
Por esto, los pobres eran despreciados y
considerados personas ignorantes y malditas que no
conocían la ley (Jn. 7,49).
v. 5: Escribas y fariseos critican el comportamiento
de los discípulos de Jesús
Los escribas y fariseos preguntan a Jesús:
«¿Por qué tus discípulos no viven según la
tradición de los antepasados, sino que comen con
manos impuras?»
¡Ellos fingen estar interesados por conocer el
porqué de la conducta de los discípulos!
Han observado que, en algunos aspectos, sus
discípulos no siguen la tradición de los mayores.
Aunque hablan del comportamiento de los discípulos,
su pregunta se dirige a Jesús, pues saben que es él quien
les ha enseñado a vivir con aquella libertad sorprendente.
¿Por qué?
En realidad, critican a Jesús por permitir a los
discípulos «transgredir» las normas de la pureza.
Los escribas y los doctores de la ley eran los
encargados de la doctrina. Dedicaban su vida al estudio
de la Ley de Dios, sobre todo las normas relativas a la
pureza.
Los
fariseos
formaban
una
especie
de
«hermandad», cuya preocupación principal era la de
observar todas las leyes relativas a la pureza.
La palabra «fariseo» significa «separado».
Ellos luchaban de modo que, a través de la
observancia perfecta de las leyes de la pureza, la gente
consiguiese ser pura, separada y santa como lo
exigían la Ley y la Tradición.
Gracias a los testimonios ejemplares de sus vidas
que seguía las normas de la época, ellos tenían mucha
autoridad en las aldeas de Galilea.
vv. 6-7: Jesús critica severamente la incoherencia
de los fariseos
Jesús les responde con unas palabras del profeta
Isaías que iluminan muy bien su mensaje y su
actuación (cfr. Is. 29,13).
Estas palabras con las que Jesús se identifica
totalmente hemos de escucharlas con atención, pues
tocan algo muy fundamental de nuestra religión.
Según el profeta, esta es la queja Dios.
«Este pueblo me honra con los labios, pero su
corazón está lejos de mí».
Este es siempre el riesgo de toda religión:
- dar culto a Dios con los labios,
- repitiendo fórmulas,
- recitando salmos,
- pronunciando palabras hermosas,
=> mientras nuestro corazón «está lejos
de él».
Sin embargo, el culto que agrada a Dios nace
del corazón, de la adhesión interior, de ese centro
íntimo de la persona de donde nacen nuestras
decisiones y proyectos.
«El culto que me dan está vacío».
Cuando nuestro corazón está lejos de Dios, nuestro
culto queda sin contenido.
Le falta la vida, la escucha sincera de la
Palabra de Dios, el amor al hermano.
La religión se convierte en algo exterior que se
practica por costumbre, pero donde faltan los frutos de
una vida fiel a Dios.
«La doctrina que enseñan son preceptos
humanos».
En toda
«humanas».
religión
hay
tradiciones
que
son
Normas, costumbres, devociones que han nacido
para vivir la religiosidad en una determinada cultura.
Pueden hacer mucho bien.
Pero hacen mucho daño cuando nos distraen y
alejan de la Palabra de Dios.
Nunca han de tener la primacía.
v. 8: Al terminar la cita del profeta Isaías, Jesús
resume su pensamiento con unas palabras muy graves:
«Dejan de lado el mandamiento de Dios para
aferrarse a la tradición de los hombres».
Cuando nos aferramos ciegamente a tradiciones
humanas, corremos el riesgo de olvidar el mandato del
amor y desviarnos del seguimiento a Jesús, Palabra
encarnada de Dios.
En la religión cristiana lo primero es siempre
Jesús y su llamada al amor.
Sólo después vienen nuestras tradiciones humanas
por muy importantes que nos puedan parecer.
No hemos de olvidar nunca lo esencial.
Porque los fariseos, insistiendo en las normas de la
pureza, vaciaban de consistencia los mandamientos de
la Ley de Dios.
Jesús presenta enseguida un ejemplo concreto de
cómo vuelven insignificante el precepto de Dios (cfr. vv.
9-13).
vv.14-16: Jesús aclara a la gente: un nuevo
camino para llegar a Dios
Jesús dice a la gente: «No hay nada fuera del
hombre, que entrando en él, pueda contaminarlo»
(v. 15).
Jesús invierte las cosas: lo impuro no viene de
fuera para dentro, como enseñaban los doctores de la
ley, sino de dentro para fuera.
De este modo, nadie más precisa preguntarse si
esta o aquella comida o bebida es pura o impura.
Jesús coloca lo puro y lo impuro a otro nivel, a
nivel del comportamiento ético.
Abre un nuevo sendero para llegar hasta Dios y,
así, realiza el deseo más profundo de la gente.
Y termina su aclaración con una expresión que a Él
le gusta mucho usar: «¡Quien tenga oídos para oír que
oiga!»
O sea: ¡Esto es lo que hay! ¡Lo han oído!
¡Ahora traten de entenderlo!
Dicho con otras palabras, usen la cabeza y el
buen sentido y analicen las cosas partiendo de la
experiencia que tienen de la vida.
vv. 21-23: Aclaración de Jesús a los discípulos
Los discípulos no acaban de entender lo que Jesús
quería decir con aquella afirmación.
Cuando llegaron a casa pidieron una explicación.
Esta petición dejó maravillado a Jesús.
Pensaba que al menos ellos lo hubiesen entendido.
La explicación va hasta el fondo de la cuestión de
la pureza.
Declara puros todos los alimentos.
O sea, ningún alimento que desde fuera entra en el
ser humano podrá volverlo impuro, porque no va al
corazón, sino al estómago y termina en el excusado.
Impuro, dice Jesús, es aquello que sale del corazón
para envenenar la relación humana.
Y enumera: «fornicaciones, robos, homicidios,
adulterios, avaricias, maldades, fraudes,
libertinaje,
envidia,
calumnia,
soberbia,
insolencia, insensatez» (v. 22).
Así, de muchos modos, por medio de la palabra, del
gesto o de la convivencia, Jesús ayudaba a las
personas a ser
puras.
- Por medio de la Palabra, purificaba a los leprosos
(Mc. 1,40-44), arrojaba los espíritus inmundos (Mc. 1,2639; 3,15.22 etc.) y vencía la muerte, fuente de todas las
impurezas.
- Por medio del gesto, la mujer considerada impura
vuelve a ser limpia (Mc. 5,25-34).
- Por medio de la convivencia con Jesús, los
discípulos se ven animados a imitar a Jesús que, sin
miedo de contaminarse, come con las personas
consideradas impuras (Mc. 2,15-17).
Meditación
¿QUÉ NOS DICE EL TEXTO?
«Preceptos humanos»
Los profetas habían denunciado muchas veces el uso
de la religión para tranquilizar la conciencia:
- rezar mucho mientras se practicaba la injusticia;
- acusaban al pueblo, y especialmente a sus dirigentes,
de reducir toda la religión a ceremonias, a gestos
exteriores que escondían un corazón vacío de amor a Dios
e incapaz de amar al prójimo.
Dios, dicen los profetas, no acepta esta clase de culto
(cfr. Is. 1,10-18; 58,1-12; Jr. 7,1-28; Am. 5,18-25; Zc. 7).
Los textos citados anteriormente son más duros y
expresan con más claridad la necesidad de que el culto a
Dios se cimente en la práctica de la justicia y la
solidaridad;
el texto que cita el evangelio de Marcos, pone el dedo
en la llaga y descubre la causa del mal: la religión ha
quedado vacía porque algunos hombres han conseguido
sustituir las exigencias de Dios por tradiciones puramente
humanas a las que se les quiere atribuir origen divino.
Buena o mala intención..
Jesús se dirige después a toda la multitud y vuelve a la
cuestión de la pureza para decir que ésta no está en las
cosas ni en las acciones en sí mismas, sino en el corazón
del hombre.
Nada de lo que hay en la creación es impuro.
Es la buena o la mala intención del hombre, al hacer
uso de las cosas, lo que hace que algo sea agradable
(puro) o desagradable (impuro) a Dios.
Entre nosotros también se invoca demasiado la
autoridad de la tradición y se olvida, también demasiado, el
valor del corazón;
- nos preocupa mucho hacer «lo que siempre se ha
hecho»,
... sin pararnos a averiguar si eso es lo que conviene al
hombre,
... y nos privamos de demasiadas cosas que no harían
más que aumentar el caudal de alegría de nuestro mundo
porque las tradiciones exigen que nos privemos de ellas.
Las tradiciones, repitámoslo, pueden tener valor, pero
no pueden ser la norma;
la norma es el querer hacer, de corazón, lo que Dios
quiere, y lo que Dios quiere es el bien del ser
humano.
Importancia de lo esencial
La tentación constante de los judíos fue el camuflaje de
la Palabra, el ocultamiento de su verdad más radical, ...
... a costa de acentuar unas costumbres y unas leyes
rituales, centradas en lo externo: el contacto físico con
animales o cosas impuras causa la impureza, el
apartamiento de Dios (cfr. Lv.11; Dt. 14; Lv. 21...).
La importancia dada a lo accidental externo se
convirtió para ellos en obstáculo para vivir y
comprometerse con lo fundamental interno.
Por eso los profetas atacan aquel principio, insistiendo
en la sinceridad del corazón (Os. 6, 6; Am.. 4. 1-5...).
Jesús se encuentra con aquella mentalidad encarnada
en los fariseos, que son los que se plantean las cuestiones
legal-rituales (vv. 1-8).
Y su actitud es semejante a la de los Profetas.
Superó lo accidental ritualista de la tradición actuando
libremente ante estas normas (Mc. 1, 41; 5, 41; Lc. 7, 14).
Los acusa de hipocresía por fijarse en lo externo, y les
dice que su culto es vacío, porque no hacen más que
quedarse en normas humanas, falsamente atribuidas a
Dios.
Entretanto olvidan lo fundamental, que es el amor al
prójimo, propuesto por Jesús como básico principio de
comportamiento.
Oración
¿QUÉ LE DECIMOS NOSOTROS
A DIOS?
Señor Jesús,
te damos gracia por tu Palabra
que nos ha hecho ver mejor
la voluntad del Padre.
Haz que tu Espíritu ilumine
nuestras acciones
y nos comunique la fuerza
para seguir lo que Tu Palabra
nos ha hecho ver.
No tenemos muchas cosas
para ofrecerte, Señor.
Tú quieres vida,
y nosotros te damos ritos;
Tú quieres amor,
y nosotros lo olvidamos entre leyes;
Tú quieres obras, y nosotros sólo te
presentamos palabras;
Tú quieres justicia, y nosotros no
hacemos sino injusticia.
Tampoco necesitas el pan y el vino,
porque Tú no comes ni bebes.
Sin embargo, por estos signos humildes
queremos ofrecerte lo que somos,
para que con tu ayuda
podamos presentarte
lo que tenemos que ser.
Haz que nosotros como María, tu Madre,
podamos no sólo escuchar,
sino también poner en práctica
la Palabra.
Señor Jesús,
a menudo sacralizamos
nuestra voluntad
y nuestros gustos.
Enséñanos a descubrir
que tus mandamientos
nos hacen libres,
y danos fuerza
para cumplirlos
con generosa libertad.
Amén.
Contemplación
Acción
¿QUÉ NOS PIDE HACER LA
PALABRA?
No a la ambigüedad
Es en la actitud injusta, en la opción profunda e interna
de nuestro corazón, donde se encuentra la raíz de
nuestras malas obras.
Lo externo periférico no lo dice todo.
Si hemos optado por el amor, buscaremos el amor en
nuestras obras.
Si nos hemos decidido por el egoísmo, nuestras obras
serán su reflejo.
El mundo no deja de tener razón cuando nos acusa y
condena.
También Dios habla por sus juicios.
El cristiano sabe que dentro de él siempre hay un
fariseo escondido o manifiesto, contra el que es preciso
luchar siempre.
Y la única posibilidad de hacerlo, es ser plenamente fiel
a la voluntad de Dios, viviendo en sus obras el
compromiso permanente de una fe sin cortes ni espacios.
Dios no nos abandona.
El, como su Palabra, permanecen siempre como
manifestación auténtica de su presencia y voluntad.
Creer en Dios no es sólo escuchar esta Palabra,
sino cumplirla y manifestar sus frutos en las obras.
En este terreno no cabe ambigüedad. Las obras que
hemos de hacer están claras: atender al huérfano y a
la viuda; ser justos.
- El culto puramente externo,
- el ritualismo,
- el aferramiento a unas tradiciones,
- la discusión entre lo permitido y prohibido,
puede llevarnos a olvidar lo fundamental,
al fariseísmo.
El amor,
la actitud que se demuestra en obras,
serán siempre
el principio máximo de nuestra vida.
Algunas preguntas
para meditar durante la semana
1. ¿Cómo podría describir lols principales rasgos de su
religión? (No en su ideal, sino como Ud. realmente la
vive).
2. ¿Qué aspecto del verdadero cristianismo necesito yo
más?
3. La presencia de Dios es dinámica y misteriosa, y no
se puede encasillar. ¿Acepto a Dios como es y no
como a mí me gustaría que fuera? ¿Le dejo a Dios
ser Dios?
4. En el Antiguo Testamento al tabernáculo se le
denominaba
«tienda
del
encuentro».
¿Sé
encontrarme con Dios y con mi grupo, con mi
comunidad en esa tienda? ¿Oro por cada uno de mis
hermanos(as)?
5. El salmo nos habla de una vinculación estrecha entre
el culto y la vida. ¿Vivo la Misa a lo largo de todo el
día? ¿O dejo que todo concluya en esa media hora?
Madre de todos
los hombres,
enséñanos
a decir «Amén»
P. Carlos Pabón Cárdenas, CJM.
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