Leyenda del
Cristo de las
aguas
TERCER CICLO
C.P. “La Cruz de Allo”
Los allenses vivimos en un pueblo llamado Allo. Pertenece a la comarca de
Tierra Estella o a la Navarra media occidental. Está situado en una
hondonada al sur de Montejurra y el río Ega pasa por una parte de su
término municipal.
En Allo , como en otros muchos pueblos de Navarra , existe una imagen,
admirada y guardada con orgullo en una basílica. Es la imagen de Jesús
crucificado con el nombre de Santísimo Cristo de las aguas, del que
narramos a continuación su leyenda y hechos reales leídos en
documentos y otros contados por personas que fueron testigos de tales
sucesos.
Nos cuenta la leyenda que en
un viejo pajar, próximo al
pueblo, se refugió un malhechor
al que perseguía la justicia.
Había
tormenta.
Allí
se
resguardó y pasó la noche, sin
poder dormir pensando en la
mala vida que llevaba y en el
daño que causaba a la gente.
Cuando amaneció, el criminal,
arrepentido de sus faltas, salió
de su escondite y se detuvo
asustado por la misteriosa voz
que de entre los matorrales le
decía: “No temas”. Avisó a los
vecinos y ante los ojos de todos,
y oculto por la maleza de unas
zarzas, apareció la imagen de un
Cristo crucificado que fue
llevada a la iglesia, volviendo a
aparecer al día siguiente en el
mismo lugar. Entonces se le
edificó la capilla donde reside.
El título que le acompaña “de las aguas” se debe, a la amenaza
que el pueblo ha padecido, durante muchos siglos, de quedar
inundado por las lluvias caídas en las tormentas veraniegas. Esta
circunstancia influiría en el fervor que los vecinos sentían hacia
la imagen patrona y querida de todos, para solicitar que las
temidas riadas no causaran daños en el lugar.
De igual modo, en épocas de sequía
ha sido decisiva la intervención del
Cristo. Se dice que hay personas
que fueron testigos de tales sucesos
y lo hemos podido leer en
documentos
redactados
para
reseñar estos acontecimientos. Así,
en uno de ellos, escrito por el
ayuntamiento de la villa, podemos
leer que en junio de 1849, a causa
de la sequía que padecían los
campos, el ayuntamiento propuso
al cabildo parroquial que se sacase
la imagen del Cristo y se hiciese una
procesión desde su capilla hasta la
iglesia. Se solicitaron los permisos
oportunos y se organizó la
procesión. El 6 de Junio fue
trasladado el Santo Cristo a la
parroquia, y dice el documento que
se consiguió lluvia abundante a las
veinticinco horas de haberlo sacado
de su capilla y siguió lloviendo los
nueve días que se le tuvo en
novena.
El ayuntamiento levantó acta formal en el libro de acuerdos municipal
En otras muchas ocasiones se hizo
rogativa con la imagen del Santo
Cristo de las aguas, llevándola en
procesión desde su capilla a la iglesia,
y volviéndolo a su lugar pasados los
nueve días de la novena. Más tarde o
más temprano las lluvias volvían
siempre, como en el caso que ocurrió
en noviembre de 1904. Contaba una
anciana, que terminada la novena, el
pueblo había quedado desilusionado
porque las lluvias no hicieron acto de
presencia. Pero el último día, al
trasladar la imagen de la parroquia a
su basílica, cuando quedaban unos
pasos tan sólo para que ésta entrara
en el pórtico, comenzó a llover, de tal
suerte que los dos concejales que
portaban las andas por su parte
delantera pudieron resguardarse a
tiempo, mientras que los que iban
detrás se mojaron bastante. Incluso
contaba la anciana que el propio
“Santísimo Cristo” se mojó la falda.
Desde el año 1964 no se
había sacado en procesión al
Cristo, pero con motivo de su
restauración, el día 3 de Mayo
de 2003, se realizó una
procesión multitudinaria en la
que niños, jóvenes y personas
mayores se unieron para
acompañar al Santo Cristo y
disfrutar contemplando de
esta valiosa talla románica.
Una vez más se comprueba
que el fervor de antaño por
nuestro
Cristo
sigue
actualmente vivo en Allo.
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