Gracias porque contigo
puedo ofrecer cariño…
Puedo ser
sonrisa…
para quien
busca
alegría.
Gracias, Señor,
por ser consuelo
para quienes lloran
junto a mi.
Gracias por aquellos que
me confían su dolor y
sufrimiento ...
esperando alivio y posible solución
Gracias, porque me
enseñas a escuchar
sus confidencias...
GRACIAS,
porque con tu ayuda,
puedo indicarles el camino.
En los momentos de
desánimo:
Tú me has llevado
a su lado.
Tú permites que mis
alumnos me confíen
un secreto...
Gracias, Señor,
porque Tú me
das fortaleza
para seguir
caminando
y acompañar
la vida de
muchos
alumnos.
Porque
tengo
amor
para
dar…
…las
personas
son
capaces
de
confiar
en mi.
Gracias, Señor,
porque nos
enseñas a llevar
a otros hasta Ti.
¡Gracias,
porque
podemos contar
siempre con
María, la Madre
que nos guía,
que acompaña
nuestra tarea
educativa y
nuestra vida.
Ayúdanos, Señor, a ser
aljibes que se llenan, por el
estudio y la oración, de
ciencia y virtud para
después repartir.
Y gracias, Señor, porque
cada encuentro, cada reunión, es un
proyecto tuyo.
“El mundo está en las manos de aquellos
que tienen el valor de soñar
y que se atreven a correr
el riesgo de vivir sus sueños”.
¡ADELANTE,
SIEMPRE
ADELANTE.
DIOS
PROVEERÁ!
Madre
Inmaculada
¡RUEGA
POR
NOSOTROS!
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