Una mujer alcanzada plenamente por el Espíritu,
por regalo de Dios y colaboración suya, fue María de Nazaret.
El Espíritu habrá alcanzado nuestra piel si toda nuestra persona
respira y vive el aire de Jesús, es decir,
si –como le pasó a María de Nazaret- nos hemos dejado
configurar por el Espíritu de Dios hasta que Cristo se forme en nosotros
y nos vaya convirtiendo en criaturas nuevas.
Entonces viviremos los valores evangélicos de un modo casi natural,
sin voluntarismos ni perfeccionismos sino como fruto
de haber descubierto la verdad de nuestro ser,
de habernos dejado alcanzar por la fuerza del aliento de Dios
que nos prometió en Jesús y que la comunidad primera acogió
con asombro de tal modo que aprendió a respirar
el “aire de Jesús” hasta que su Espíritu se reveló
en cada uno de sus miembros a “flor de piel”.
Emma Martínez Ocaña
Texto: Lucas 1, 26-38. Cuarto domingo de Adviento –B- / 21-12-14
Comentarios y presentación: M.Asun Gutiérrez.
Música: Johan Svendsen. Romance en Sol.
Al sexto mes, envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de
Galilea llamada Nazaret, 27 a una joven prometida a un hombre
llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la joven era
María.
26
Basílica
de la
Anunciación
Nazaret, pequeño lugar de Galilea. Región paganizada que no aparece en el A.T.
Los personajes de nuestro mundo preparan sus presencias con grandes anuncios
y campañas publicitarias. Convierten sus llegadas y discursos en espectáculo
de luces y masas. No es el estilo de Jesús.
Jesús no aparece en el centro oficial del judaísmo, sino en una aldea alejada,
dentro de la normalidad más absoluta, en el silencio, en la intimidad.
¿Me confunde la normalidad de Jesús?
¿Cómo vivo y entiendo mi fe en Él?
El ángel entró donde estaba María y le dijo:
– Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
28
El diálogo comienza con la exhortación a la alegría.
El Mensaje llega, nos llega, en medio de las ocupaciones,
acontecimientos y vivencias diarias.
La invitación a la alegría también es para [email protected]
El Señor está con [email protected]
¿De qué alegría se trata?
¿Soy portador, portadora, de buenas noticias?
¿Alegro a las personas que saludo?
“La alegría es el distintivo del cristianismo” (Chesterton).
¿Realmente nos distinguimos [email protected] [email protected]
por ser personas alegres y por contagiar Alegría?
Al oír estas palabras, ella se turbó y se preguntaba qué significaba
tal saludo. 30 El ángel le dijo:
– No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. 31 Concebirás y
darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. 32 Él será grande,
será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David,
su padre, 33 reinará sobre la estirpe de Jacob por siempre y su reino no
tendrá fin.
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No hay por qué temer. La presencia y cercanía de Dios siempre es motivo de sosiego
de alegría y de paz.
Como María nos alegramos porque Dios nos colma de gracia, está con [email protected] y su
Espíritu nos inunda y acompaña siempre.
Dios, en Jesús, se hace próximo, solidario con los seres humanos. Asume la realidad
humana de forma profunda y rotunda y se compromete con ella. Da sentido al
sufrimiento, alegrías, salud, enfermedad, luchas, anhelos, muerte y vida, de toda la
humanidad.
Lo que sucedió a María nos sucede a [email protected] [email protected] si nos decidimos a actuar
como ella, avanzando paso a paso por los caminos de la fe, de la confianza,
de la libertad, de la alegría, de la luz, del Sí enamorado, del amor entregado...
Si, como ella, con su generosa y solidaria disposición, nos ponemos en manos de
Jesús y al servicio de [email protected] demás
María dijo al ángel:
– ¿Cómo será esto,
si yo no tengo relaciones
con ningún hombre?
34
María es palabra de libertad que pregunta,
palabra sabia que interroga y busca respuestas.
María es una mujer libre,
que libre y confiadamente pone su voluntad en las manos de Dios.
No necesita ni busca refugio en la autoridad paterna ni en la de su
prometido, como hubiera hecho toda mujer en aquella sociedad.
María es libre en el amor, libre para amar.
María es amor hecho entrega, alabanza y servicio.
El ángel le contestó:
– El Espíritu Santo vendrá sobre ti
y el poder del Altísimo te cubrirá
con su sombra; por eso, el que va
a nacer será santo
y se llamará Hijo de Dios.
35
La confianza puesta en María hace que ella confíe plenamente
y se convierta en persona de fe.
Dios ha hablado, ¿quién no profetizará? (Am 3,8).
Lucas, en su obra Evangelio y Hechos, da una gran importancia
y protagonismo al Espíritu. El Espíritu que movió toda la vida de Jesús,
y la de quien quiera seguir su recomendación y su proyecto.
Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo
en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían
por estéril; 37 porque para Dios nada hay imposible.
36
Isabel significa “Dios es plenitud”.
Isabel era estéril y fue capaz de dar vida. Estéril y avergonzada, según la
mentalidad de su tiempo, fue fecunda y se llenó de alegría. Dios todo lo hace
diferente, lo cambia todo. Todo lo hace posible, contando con nuestra confianza
y con nuestra colaboración.
Para realizar su proyecto, Dios necesita la aceptación, la libertad, las palabras,
el modo de actuar, la disponibilidad, los silencios, la fortaleza, el saber esperar...
de María y de cada un@ de [email protected]
María dijo:
–Aquí está la sierva del Señor, que me suceda según
dices.
Y el ángel la dejó.
38
María, invitada a ser madre de Jesús, sabe superar todos los prejuicios y anteponer
la voluntad de Dios a sus planes y proyectos. Su “sí” es la manifestación de su
completa disponibilidad a la voluntad de Dios y de su generosa solidaridad con la
humanidad. Asume su condición de persona, duda, busca, pregunta y, en total y plena
libertad, se arriesga y expresa su decisión asumiendo las consecuencias que
desconoce.
Lucas señala las actitudes de María al ir conociendo el proyecto de Dios: la
extrañeza, los interrogantes y, finalmente, la absoluta disponibilidad. Actitudes que
coinciden con el proceso que recorre toda persona creyente al ir descubriendo el
plan de Dios en su vida.
En el caso de María y en el nuestro, la confianza y la disponibilidad son actitudes
que permiten que la esperanza se haga realidad, que Dios, en Jesús, se haga
Yo te saludo, María,
porque el Señor está contigo:
en tu casa, en tu calle, en tu pueblo,
en tu abrazo, en tu seno.
Yo te saludo, María,
porque preguntaste lo que no entendías
–aunque fuera mensaje divino–
y no diste un sí ingenuo ni un sí ciego,
sino que tuviste diálogo y palabra propia.
Yo te saludo, María,
porque concebiste y diste a luz
un hijo, Jesús, la vida;
y nos enseñaste cuánta vida
hay que gestar y cuidar
si queremos hacer a Dios presente en esta tierra.
Yo te saludo, María,
porque te dejaste guiar por el Espíritu
y permaneciste a su sombra,
tanto en tormenta como en bonanza,
dejando a Dios ser Dios
y no renunciando a ser tú misma.
Yo te saludo, María.
¡Hermana peregrina de los pobres de Yahvé,
camina con nosotros,
llévanos junto a los otros
y mantén viva nuestra fe!
Ulibarri Fl.
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Adviento 4 -B- 18-12-2011