Año de la Fe:
Del 11 octubre 2012
al 24 noviembre 2013
Redescubrir la
alegría de creer
Catequesis del Papa Francisco
Audiencia General miércoles 24 de abril de 2013
Vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
La historia humana comienza
con la creación del hombre y la
mujer a imagen y semejanza
de Dios y concluye con el juicio
final de Cristo.
A menudo nos olvidamos de
estos dos polos de la historia, y
sobre todo de la fe en el
regreso de Cristo y en el juicio
final.
Jesús, durante su vida pública,
a menudo ha reflexionado
sobre la realidad de su venida
final.
Hay un "tiempo intermedio”
entre la primera venida de
Cristo y la última, que es
precisamente el momento que
estamos viviendo. En este
contexto se sitúa la parábola de
las diez vírgenes. Como ellas,
nosotros tenemos que
mantener encendidas las
lámparas de la fe, de la
esperanza y de la caridad, y
mantener abierto nuestro
corazón a la bondad, a la
belleza y a la verdad.
No conocemos ni el día, ni la
hora del regreso de Cristo. Lo
que se nos pide es estar
preparados para el hermoso
encuentro con Jesús. Hemos
de estar atentos para no caer
dormidos, para no olvidarnos
de Dios. La vida de los
cristianos dormidos es una
vida triste. Pero el cristiano
debe ser feliz, tener la alegría
de Jesús
¡No os durmáis!
La parábola de los talentos nos
hace reflexionar sobre la forma
en que usamos los dones
recibidos de Dios y su regreso.
Un cristiano que se encierra
dentro de sí mismo, que oculta
todo lo que el Señor le ha
dado... ¡no es un cristiano!
¡Es un cristiano que no
agradece a Dios todo lo que le
ha dado!
La espera del retorno del Señor
es el tiempo de la acción.
Es importante no encerrarnos
en nosotros mismos, enterrando
el propio talento, las riquezas
espirituales, intelectuales,
materiales, todo lo que el Señor
nos ha dado. Al contrario, hay
que abrirse, ser solidarios,
cuidar de los demás. Apostad
por grandes ideales, los que
agrandan el corazón, los ideales
de servicio que harán fructíferos
vuestros talentos.
¡No tengáis miedo de soñar
cosas grandes!
Seremos juzgados por Dios en
la caridad, en cómo lo hemos
amado en los hermanos,
especialmente los más
vulnerables y necesitados.
Somos salvados por la gracia,
por un acto de amor gratuito
de Dios que siempre nos
precede. Solos no podemos
hacer nada. Se nos pide
responder al amor de Dios
con una vida buena, hecha de
acciones animadas por la fe y
el amor.
En el juicio final el Señor
juzgará a todos los seres
humanos. No tengamos nunca
miedo de mirar el juicio final;
que ello nos empuje en cambio
a vivir mejor el presente. Dios
nos ofrece con misericordia y
paciencia este tiempo para que
aprendamos cada día a
reconocerlo en los pobres y en
los pequeños, para que nos
comprometamos con el bien y
estemos vigilantes en la
oración y en el amor.
Año de la Fe:
Del 11 octubre 2012
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