Nace en Córdoba en 1791 en una familia ilustre. Su
padre ostenta el título de “Grande de España”
De ideas liberales, luchó contra los franceses en la
Guerra de la Independencia y contra el absolutismo
de Fernando VII
Huyó a Inglaterra, después a Malta y finalmente se
refugió en Francia hasta la muerte de Fernando
VII
En 1834 regresa a España y hereda los títulos y
fortuna
Nombrado ministro de gobernación, tiene que
renunciar tras los sucesos de “la Granja” y vuelve a
exiliarse a Lisboa
De regreso a España ostenta cargos de Senador,
alcalde de Madrid, Embajador en Nápoles y Francia
e incluso presidente del Consejo de Estado. Muere
en Madrid en 1865
PRIMER EXILIO
La experiencia del exilio inspiró
algunos de sus poemas, como ”Con
once heridas mortales”, al modo de
los antiguos romances pastoriles.
Sus primeros versos (reunidos
en
Poesías,
1813)
y
obras
teatrales, como Ataúlfo (1814)
y Lanuza (1822), se encuadraban
dentro del orden Neoclásico.
PRIMER EXILIO
Durante su exilio maltés conoció la
obra
de
William
Shakespeare,
Walter Scott y Lord Byron y se
adscribió a la corriente romántica
con los poemas ”El desterrado” y ”El
sueño del proscrito” (1824), y “El
faro de Malta” (1828).
EXILIO EN FRANCIA
De esta época son sus obras más
representativas: ”El moro expósito” o
“Córdoba y Burgos en el siglo
XI” (1834), “Leyenda en doce
romances” sobre el tema de los
infantes de Lara y el bastardo
Mudarra que es considerada pieza
fundacional del romanticismo en
España, y el drama en prosa y verso
“Don Álvaro o la fuerza del
sino” (1835), cuyo estreno conoció un
estruendoso éxito.
ÚLTIMA ETAPA
De
su
última
etapa
son
la
comedia
”Tanto
vales
cuanto
tienes” (1840), el drama ”El desengaño
de un sueño” (1842) y el estudio
histórico “Historia de la sublevación de
Nápoles” (1848). En 1841 publicó
sus ”Romances históricos”: destaca de
esta colección de sesenta y nueve
romances un gusto por lo decorativo y
descriptivo, por las sensaciones casi
pictóricas en las que se reconocía su
afición por este arte, del que llegó a
ser un notable maestro, así como la
variedad temática.
ÚLTIMA ETAPA
De entre los de ambiente medieval
merecen
mencionarse
romances
como ”Don Álvaro de Luna” y ”Una
antigualla en Sevilla”; otros se sitúan
en la época de los Austrias: ”Un
castellano leal”, “Una noche en
Madrid”, ”Recuerdos de un gran
hombre”, ”El mayor desengaño” y ”El
Conde de Villamediana”. Escribió
también por esos años algunas
leyendas
románticas
al
estilo
de Zorrilla, pero con menor soltura,
como ”La azucena milagrosa” (1847)
Su obra más conocida es, “Don
Álvaro o la fuerza del sino”. El
tema principal de esta obra es la
fatalidad o el sino adverso que
persigue a don Álvaro hasta
destruirlo totalmente. La obra es
una acumulación de casualidades
contra las que nada puede hacer la
voluntad
del
protagonista.
Aparecen otros temas como el
amor apasionado y puro, los
convencionalismos sociales y un
sentido
desproporcionado
del
honor.
Don Álvaro responde a todas las
características del héroe romántico:
gallardo,
valiente,
generoso,
apasionado, de origen desconocido y
querido popularmente. Doña Leonor
es también la amada dulce y víctima
de una familia deshumanizada y
convencional, que representa a los
antagonistas de la obra; doña
Leonor se debatirá entre los
sentimientos familiares y los que le
inspira don Álvaro. Los demás
personajes son meras comparsas que
acompañan a los personajes.
Este drama rompe con el estilo
neoclásico. No sigue las tres
unidades, ya que transcurre en
varios años y en distintos lugares, y
mezcla lo trágico y lo cómico.
Intercala escenas en prosa con
otras en verso, así como fragmentos
de lenguaje retórico junto a otros
en que se reproduce el habla
popular. Su autor, el duque de
Rivas, que fue dibujante y pintor,
construye las escenas como cuadros,
concediendo gran importancia a los
efectos de iluminación y sonido.
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