Manifiesto
Un manifiesto es una declaración pública de principios e
intenciones, a menudo de naturaleza política o artística.
En arte: a partir de las vanguardias, manifiesto suele
llamarse a una expresión reivindicativa que simboliza la
voluntad de estilo de un grupo de artistas o de un nuevo
movimiento. Puede ser un escrito que se publica, como el
Manifiesto futurista de Filippo Tommaso Marinetti (20 de
febrero de 1909 Le Figaro), o el Manifiesto neoplasticista
de Piet Mondrian (1917 De Stijl), o el Primer manifiesto
dadá de Tristan Tzara (1918), o el Manifiesto surrealista
de André Bretón (1924); o puede ser una obra de arte
que se considera simboliza y resume lo que ese
movimiento propone, por ejemplo: le Dejuner sur l'herbe
de Manet (1862) para el impresionismo o Les Demoiselles
d'Avignon (1907) de Picasso para el cubismo.
• El tono general de la obra de Manet no es el de un pintor
radical únicamente preocupado por el mundo visual. Él es un
sofisticado habitante de la ciudad, un caballero que se ajusta
en todo al concepto decimonónico de dandi: un observador
distante, refinado, que contempla desde una elegante
distancia el espectáculo que le rodea. Desde este punto de
vista, Manet concluye el que será, sin duda, uno de sus
cuadros más escandalosos, rechazado en el Salón de 1863 y
expuesto en el de los Rechazados, Almuerzo sobre la hierba.
• Le déjeuner sur l'herbe (El almuerzo sobre la hierba), 1863.
• El reto lo planteaba una realidad contemporánea, los bañistas
del Sena, y la escena estaba reformulada en el lenguaje de los
viejos maestros (el cuadro está claramente inspirado en la
Fiesta campestre del Giorgine), compitiendo con ellos y, al
mismo tiempo, subrayando las diferencias. Las escenas con el
tema del ocio en el campo estaban ya muy enraizadas en el
arte occidental y abundaban tanto en las ilustraciones
populares como en el arte académico, pero el cuadro de
Manet pertenece a un orden distinto, desconcertante por la
evidente inmediatez con que se enfrenta al espectador.
Este cuadro obtuvo la repulsa unánime del público y la
crítica. Sólo lo aceptaron y comprendieron sus compañeros,
los jóvenes pintores del momento. Lo que escandalizó no
fue el desnudo en sí, sino el modo de presentación con
vestimentas modernas y un cuerpo femenino vulgar, lejos de
la perfección. El crítico Ernest Cesenesa (que años después
sería el mayor entusiasta de la obra de Manet) escribió lo
siguiente:
"El señor Manet tendrá talento el día en que aprenda dibujo
y perspectiva; tendrá gusto el día en que renuncie a los
temas que escoge con miras al escándalo... No podemos
considerar como una obra perfectamente casta el sentar en
el bosque, rodeada de estudiantes con boina y gabán, una
joven vestida solamente con la sombra de las hojas... El
señor Manet quiere alcanzar la celebridad asombrando a los
burgueses."
• Las señoritas de Aviñón supuso un nuevo punto de partida para
Picasso, que eliminó las referencias a la tradición rompiendo con el
realismo, abandonando los cánones de profundidad espacial y
perspectiva, así como el ideal hasta entonces existente del cuerpo
femenino, al reducir la obra a un conjunto de planos angulares, sin
fondo delimitado ni perspectiva espacial, en el que las formas están
marcadas por líneas claro-oscuras. Los tonos ocre-rojizos son
característicos de su más amable época rosa, pero la crudeza del
cuadro los convierte en agresivos.
• El cuadro pudo estar también influenciado por las figuras alargadas
de El Greco, en particular por su Visión del Apocalipsis, que Picasso
posiblemente vio ese verano en París; su estructura y composición
deriva de Las grandes bañistas de Cézanne. Según Fermigier, su
retrospectiva en el Salón de Otoño de 1907 determinó la evolución
ulterior de Picasso. También Braque, inspirado por Cézanne, inicia
una serie de paisajes que muestran su transición del fovismo a su
época protocubista.
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