Autor: Fr. Segundo Pizarro
Arreglos: Rosa Mary
Diciembre 2003
Marcia
Siendo todavía muy pequeño, mi madre me descubrió
que todos tenemos un Ángel de la Guarda y que
podemos hablar con él.
Desde entonces así lo hago. Mi ángel y yo tenemos
nuestros parloteos celeste-terrestres de vez en
cuando. Tengo que deciros que la línea con el Cielo
está siempre libre y es gratuita. Voy a transcribiros
nuestra última conversación:
-Aquí en la Tierra, el pelma de siempre quisiera
hablar con mi ángel…
-Un momento por favor… ya está aquí…
-¿Dónde te habías metido?, llevo esperándote unos
tres minutos.
-Es que, aquí arriba, en este tiempo, andamos de
cabeza preparando “La Misa del Gallo”. Como yo
toco el arpa tengo que ensayar. Y vosotros en la
Tierra ¿cómo andais?
-Pues también andamos de cabeza. Aquí nos
preparamos para la Navidad. Ayer tarde fui a dar
una vuelta por la ciudad, en las calles comerciales, y
aquello parecía un hervidero. Abundan el champán y
el cava, los turrones, los regalos, los juguetes de
todas clases, electrónicos y armas para jugar a las
guerras…
-¡Eso, eso! ¿Preparándose para la venida del
“Príncipe de la Paz”!...
-¿Qué decías?... Que me has cortado…
-Nada, nada, continúa…
-Bueno, te diré que los dependientes no daban
abasto a tanta demanda…
-¡Y ésa es vuestra preparación para la Navidad…!
-No, no, aquí también engalanamos las calles y hay
un derroche de luz…
-Ahora me explico el malhumor de Jesús… Esta
mañana, cuando me crucé con Él, apenas me saludó,
parecía triste. Todos los años cuando llegan estas
fechas cambia de carácter.
-Yo creía que Jesús no se enfadaba, y menos en
estas fiestas.
-Bueno, no es que se enfade, pero se pone muy
triste… creo que motivos no le faltan… es que los
“terrícolas” os pasaís un “pelín” en vuestra manera
de celebrar su cumpleaños… Que hay que hartarse el
día de Nochebuena, para después hacer régimen y
que hay que emborrarcharse para estar alegres… eso
no lo entiende, ni yo… Ni el derroche de esos días,
cuando hay gente que no tiene lo necesario para
vivir…
-¡Ay angelito mío!, me dejas perplejo… entonces…
¿suprimimos la Navidad?
-No hombre, no, no te vayas al otro extremo.
Claro que la debéis celebrar, eso está muy bien;
pero, por favor, con un poco más de moderación…
Y, sobre todo, pensando en el “motivo” de dicha
celebración… Y preparándoos para recibir a Jesús
como se merece.
-Te he entendido angelito, perdona… en mi familia
lo haremoms así, gracias.
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