El desafío
Más de 300 millones de personas en este mundo
globalizado están aisladas, por razones lingüísticas,
de las Buenas Noticias que Dios tiene para ellos.
Nunca aprendieron la lengua oficial de su país y tan
sólo unos pocos pueden considerarse bilingües.
PROEL, la Promotora Española de Lingüística, existe
para ayudar a cumplir el desafío de dar la Palabra de
Dios a cada lengua, tribu y nación.
Los principios y métodos
Las Escrituras se entienden mejor en la lengua materna de
cada uno.
Cada grupo necesita tenerlas. Hay muchas lenguas vivas
pero miles de ellas tienen poco o nada de la Biblia.
A través del SIL los traductores reciben la mejor
formación académica posible y luego viven entre la gente,
aprendiendo sus costumbres y su lengua para asegurar la
mayor precisión en la adaptación de las Escrituras.
La traducción de la Biblia debe ir de la mano de la
alfabetización en la lengua materna, para preparar
lectores ávidos de leer el Gran Libro.
La meta
¡Si! La meta es ver vidas transformadas a través del
poder de la Palabra de Dios.
La traducción da la Biblia a la gente;
la alfabetización hace posible que la gente
tenga acceso directo al Libro.
La Palabra de Dios en la lengua materna permite que
se levanten líderes espirituales y nutre a la iglesia
local. Los misioneros extranjeros no son ni
permanentes, ni indispensables, pero
la Palabra de Dios, ¡sí que lo es!
La financiación
PROEL depende de Dios para funcionar y El usa a Su
pueblo para proveer el apoyo necesario.
La organización no provee salario para sus miembros,
ellos también confían en la provisión de Dios para el
servicio.
Normalmente, estas necesidades se cubren a través de
donativos de iglesias y de personas que comparten la
misma pasión.
El equipo
Para la traducción Bíblica se necesita un gran grupo
de gente: la mitad está involucrada en el trabajo de
campo: traducción o alfabetización;
otro grupo tiene un rol vital de apoyo, como:
profesores, impresores, médicos, artistas,
escritores, constructores, informáticos, pilotos de
avión, y muchos más. Una larga lista de profesiones;
otros oran desde su casa, incluso desde países
lejanos, y ofrendan para que los proyectos funcionen.
Todos son jugadores clave en el equipo.
El esfuerzo
El trabajo es inmenso, pero no imposible.
Dios puede usarte para alcanzar a grupos que aún
están privados de las Buenas Noticias.
Tú puedes formar parte del equipo que está
invirtiendo su vida para que de toda lengua, tribu y
nacion oigan el glorioso mensaje de amor de su
Creador.
De la imaginación a la acción
Imagínate que dedicas un tiempo cada semana o cada
día, para interceder por las necesidades de cada
proyecto iniciado o por iniciarse.
Imagínate que separas aquello que dispones en tu
corazón para apoyar económicamente a quienes
han dado este paso de fe y obediencia para que los
proyectos se concreten.
Imagínate que TÚ decides dar ese paso de fe y
obediencia para ir tú mismo, o tú misma.
¿Por qué no? Tú también puedes estar
en la línea de acción.
Imagínate que no dudaste y obedeciste
Su llamado yendo al curso de formación para
tener las herramientas necesarias para el trabajo.
Bueno, tal vez dudaste un poco, pero tu fe en Dios
te hizo vencer el temor.
Imagínate que tu iglesia se apunta al esfuerzo y
arropa a quienes Dios está llamando, para que no
vayan solos sino respaldados por la congregación.
Imagínate que ya terminaste y estás en el campo
de acción, invirtiendo bien tu vida y viendo el
poder transformador de la Palabra de Dios.
Imagínate al grupo que serviste
formando parte de esa gran multitud
que nadie podía contar,
alabando y dando gloria a Jesucristo,
el único Salvador y Señor.
Imagínate oyendo estas palabras:
Bien, buen siervo y fiel…
entra en el gozo de tu Señor.
Imagínate que no pierdes tiempo
y contactas con nosotros, SI,
ahora mismo, para pedir más información.
¡Aquí estamos…! para servirte y ayudarte a realizar
tus sueños si tú también crees que hay que llevar el
Evangelio a toda criatura.
Tel. 91 873 82 36
www.wycliffe.proel.org
[email protected]
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