El realismo
Los artistas realistas se interesaron por conocer la realidad concreta de su época y describirla.
En pintura, el Realismo no supuso una innovación profunda con respecto al Romanticismo. La gran diferencia residía en los temas
que trataba: la vida cotidiana, problemas sociales, etc.
En España, el Realismo fue tardío e influyó en pintores como Eduardo Rosales, Joaquin Sorolla, etc.
Escultura y arquitectura del s. XIX
En el período romántico, la escultura mostraba mayor
propensión a expresar el movimiento y los sentimientos, con
numerosos temas patrióticos.
Respecto al Realismo o naturalismo, influyeron en
composiciones escultóricas de gran realismo y detalle
en los rostros y los cuerpos.
En España tuvo relativa importancia la escultura realista.
En la primera mitad del siglo, la arquitectura se inspiraba en
modelos históricos.
Así, se continuaban construyendo edificios de estilo clásico, pero
también aparecieron por influencia del romanticismo los estilos
neogótico, neorrománico, neomudéjar, etc.
A mediados del siglo XIX, aparecieron nuevos materiales que se produjeron masivamente.
Así, la utilización del hierro y el acero, la invención del hormigón armado y la popularización del vidrio permitieron idear y construir
edificios muy diferentes.
La industria, las comunicaciones y las nuevas ciudades tenían necesidad de edificios y construcciones funcionales, prácticos,
espaciosos, rápidos y baratos de construir.
El arte en el cambio de siglo: el impresionismo
A finales del siglo XIX, el Impresionismo revolucionó el mundo del arte.
Su principio fundamental era que el artista debía pintar lo que veía, pero de la forma en que lo veía.
Este principio significaba que la pintura abandonaba los temas históricos para mostrar paisajes y escenas al aire libre.
Los pintores intentaban plasmar la sensación, la impresión de lo observado, según la luz, el color o la atmósfera de cada momento.
El modernismo
A finales del siglo XIX surgió en Europa el Art Nouveau o Modernismo.
Su estética se inspiraba en la naturaleza, de la que pretendía copiar las formas. En los edificios dominaban las formas curvas y una
decoración exuberante y omnipresente.
La preocupación de los artistas modernistas por fusionar arte y vida cotidiana hizo que trabajaran no sólo en la pintura, la escultura
o la arquitectura, sino también en artesanías u oficios.
El Modernismo se desarrolló principalmente en tres ciudades: Bruselas, Viena y Barcelona.
Cataluña, y especialmente Barcelona, fue uno de los grandes centros del Modernismo. Entre sus artistas destaca el nombre de
Antonio Gaudí.
En muchas de sus obras, Gaudí contó con el mecenazgo de la familia Güell. Para ellos construyó el Palau Güell, la Cripta de la
Colonia Güell y el Parc Güell.
También construyó para otras importantes familias: La Pedrera, construida para la familia Milà, y la Casa Batlló, realizada para dicha
familia de fabricantes.
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El arte del siglo XIX