2º DOMINGO
de
ADVIENTO
Las lecturas de este 2º Domingo de
Adviento nos ofrecen las líneas básicas
para crear una sociedad fundada
en la JUSTICIA, LA PAZ Y LA UNIDAD.
En la 1ª Lectura, ISAÍAS presenta
las características del futuro Mesías:
descendiente de David,
con la misión
de construir
un Reino de Justicia
y de Paz.
“En aquel día:
brotará un renuevo
del tronco de Jesé,
un vástago florecerá
de su raíz".
Sobre él posará el Espíritu
de ciencia y discernimiento
de consejo y valor,
de piedad y de temor
del Señor.
Traerá
la reconciliación
de la Creación:
Habitará el lobo
con el cordero,
la pantera
se tumbará con el cabrito...
En la 2ª Lectura,
Pablo exhorta
a los cristianos
de Roma
a estar de acuerdo
entre ellos,
dando testimonio
de unión,
a fin de que
alaben a Dios,
con un solo corazón
y una sola alma.
En el Evangelio,
JUAN BAUSTISTA
anuncia
que el Reino
está próximo.
Pero para
que llegue
hacerse realidad
es preciso
CONVERTIRSE.
Convertíos,
porque
está cerca
el reino de
los cielos.
Juan
llevaba
un vestido
de piel
de camello...
Acudían a él
toda la gente
de Jerusalén,
de Judea y
del valle del Jordán;
confesaban
sus pecados y
él les bautizaba
en el Jordán.
Al ver
que muchos
fariseos
y saduceos
venían a
que los bautizara,
les dijo:
Raza
de víboras.
Dad
el fruto
que pide
la conversión.
Yo os bautizo
con agua
para que
os convirtáis;
pero el que viene
detrás de mí...
os bautizará con
el ESPÍRITU SANTO y fuego..."
Esta conversión
no consiste
en hacer penitencia.
No basta tampoco
pertenecer
al pueblo elegido.
No es suficiente recibir
el bautismo del Jordán.
Es necesario
"dar el fruto
que pide la conversión."
El mensaje de este domingo
nos viene a decir …
Comienza un tiempo nuevo.
Se acerca Dios.
No quiere dejaros solos frente a
vuestros problemas y conflictos.
Os quiere ver compartiendo la vida
como hermanos.
Acoged a Dios como Padre de todos.
No olvidéis que estáis llamados a una
fiesta final en torno a su mesa.
Salmo 71
QUE EN SUS DÍAS
FLOREZCA LA JUSTICIA
Y LA PAZ ABUNDE ETERNAMENTE.
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
QUE EN SUS DÍAS
FLOREZCA LA JUSTICIA
Y LA PAZ ABUNDE ETERNAMENTE.
Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.
QUE EN SUS DÍAS
FLOREZCA LA JUSTICIA
Y LA PAZ ABUNDE ETERNAMENTE.
Porque él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.
QUE EN SUS DÍAS
FLOREZCA LA JUSTICIA
Y LA PAZ ABUNDE ETERNAMENTE.
Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición
de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso
todas las razas de la tierra.
QUE EN SUS DÍAS
FLOREZCA LA JUSTICIA
Y LA PAZ ABUNDE
ETERNAMENTE.
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