No importa
quién seas,
Jesucristo
murió por ti
y te ama.
La salvación es
para todos,
pero no todos
quieren
recibirla.
Muchos
preguntan,
“¿cómo puedo
ser bueno
delante de
Dios?”
Pocos saben
como ir a
Cristo y
experimentar
alegría, paz
mental y
esperanza en
cuanto al
futuro.
Nadie tiene derecho a la vida eterna, pues
“porque todos pecaron y no alcanzan la gloria
de Dios.” (Romanos 3: 23)
“No hay justo ni aun uno.” (Romanos 3: 10)
Por la desobediencia, la muerte es comprada,
pero la vida eterna es dada por gracia.
“Porque la paga del
pecado es muerte; pero
el don de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús,
Señor nuestro.”
(Romanos 6: 23)
Como ser salvo.
Sacándolos afuera, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser
salvo?
Ellos dijeron: -Cree en el Señor
Jesús y serás salvo, tú y tu casa.
(Hechos 16: 30, 31)
Hasta los
demonios
creen y
tiemblan, pero
el cristiano
vive una vida
de obediencia
a Cristo.
PASOS HACIA EL CAMINO
DE LA VIDA ETERNA.
1 –Creer
“Porque de tal manera
amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo
unigénito, para que
todo aquel que en él
cree no se pierda, mas
tenga vida eterna.”
(Juan 3: 16)
Es Dios quien nos
capacita para creer y
obedecer, por medio
del Espíritu Santo.
“porque Dios es el
que produce en
vosotros tanto el
querer como el
hacer, para cumplir
su buena voluntad.”
(Fil. 2: 13)
PASOS HACIA EL CAMINO
DE LA VIDA ETERNA.
2 –Arrepentimiento
“Por tanto, arrepentios y
convertios para que sean
borrados vuestros pecados; de
modo que de la presencia del
Señor vengan tiempos de
refrigerio.” (Hechos 3: 19)
“Os digo que no; más bien, si no
os arrepentís, todos pereceréis
igualmente.” (Lucas 13: 3)
El verdadero
arrepentimiento
es un don de
Dios.
El hombre elige
entre
arrepentirse o
no.
Una persona puede estar triste con
los resultados del pecado, pero no
por el pecado en sí –ese tipo de
arrepentimiento no es genuino.
El rey David no
buscó excusas.
“Quita mi pecado con
hisopo... Crea en mí, oh
Dios, un corazón puro y
renueva un espíritu firme
dentro de mí.”
(Salmos 51: 7, 10)
El verdadero
arrepentimiento
no encontrará
disculpas para
sus errores.
PASOS HACIA EL CAMINO
DE LA VIDA ETERNA
3 -Confesión a Dios y Abandono
del Pecado
“El que encubre sus
pecados no prosperará,
pero el que los confiesa
y los abandona
alcanzará
misericordia.”
(Prov. 28: 13)
Nosotros
confesamos.
Dios nos
perdona.
“Si confesamos
nuestros pecados, él
es fiel y justo para
perdonar nuestros
pecados y
limpiarnos de toda
maldad.”
(1 Juan 1: 9)
No importa el tamaño o la
gravedad del pecado.
“Aunque vuestros
pecados sean como la
grana, como la nieve
serán emblanquecidos.
Aunque sean rojos
como el carmesí,
vendrán a ser como
blanca lana.”
(Isaías 1: 18)
PASOS HACIA EL CAMINO
DE LA VIDA ETERNA.
4 -Nuevo
Nacimiento o
Conversión
“...a menos que uno
nazca de nuevo no
puede ver el reino de
Dios.” (Juan 3: 3-7)
La evidencia de la verdadera
conversión es la
transformación de la vida.
“De modo que si
alguno está en
Cristo, nueva
criatura es; las
cosas viejas
pasaron; he aquí
todas son hechas
nuevas.”
(2 Corintios 5: 17)
Siempre habrá
conflicto entre
la naturaleza
pecaminosa y la
espiritual.
Mientras el
hombre mire a
Jesús en busca
de fuerzas, no
fracasará.
PASOS HACIA EL CAMINO
DE LA VIDA ETERNA.
5 –Obediencia
“En esto sabemos que
amamos a los hijos de Dios,
cuando amamos a Dios y
guardamos sus
mandamientos.”
(1 Juan 5: 2, 3)
Muchos son
solamente
cristianos
profesos, no
viven de
acuerdo con el
padrón de
justicia de Dios.
El poder para
obedecer
viene de Dios,
por gracia.
“porque Dios es el
que produce en
vosotros tanto el
querer como el
hacer, para
cumplir su buena
voluntad.”
(Filipenses 2: 13)
La prueba de amor a
Dios es la obediencia a
Sus mandamientos.
“En esto sabemos que amamos a los hijos de
Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus
mandamientos.” (1 Juan 5: 2, 3)
¿Cómo descubrir
quién ama
verdaderamente
a Dios?
“El que dice: "Yo le
conozco" y no guarda
sus mandamientos es
mentiroso, y la
verdad no está en él.”
(1 Juan 2: 3, 4)
“Con Cristo he sido juntamente
crucificado; y ya no vivo yo, sino que
Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la
carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios,
quien me amó y se entregó a sí mismo
por mí.” (Gálatas 2: 19, 20)
La obediencia se
alcanza por el
poder de Cristo
viviendo en la
persona.
Cooperamos
voluntariamente,
decidiendo
obedecer y
obedeciendo de
hecho.
Jesús pagó elevado precio para quebrar
el poder del enemigo sobre su vida.
Entregue su voluntad a
Cristo, decida
obedecerle y obedézcale
por el poder que Él le
concederá.
Experimentará
verdadera satisfacción y
felicidad ahora y en la
vida eterna futura.
Amigo, no resistas,
recibe a tu Salvador.
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El camino hacia la vida eterna