LOS SACRAMENTOS
 Los sacramentos son signos
sensibles y eficaces de la
gracia.
 En ellos Cristo está presente
para santificarnos por medio
de la Iglesia.
Los Sacramentos de la Iglesia
 Los sacramentos son "de la Iglesia" en el sentido
de que existen "por ella" y "para ella".
 Existen "por la Iglesia" porque la Iglesia es el
sacramento de la acción de Cristo que actúa en
ella gracias al Espíritu Santo.
 Y existen "para la Iglesia", porque ellos son
"sacramentos que constituyen la Iglesia",
manifiestan y comunican a los hombres, sobre
todo en la Eucaristía, el misterio de la Comunión
del Dios Amor.
El Bautismo
 Es de los Sacramentos de la Iglesia Cristiana,
frecuentemente llamado “la puerta de los
sacramentos" y la "puerta de la Iglesia". Por él se
nos hace miembros de Cristo y nos
incorporamos a la Iglesia.
 El ministro de este sacramento es el sacerdote, a
quien le corresponda bautizar, por razón de su
oficio. Sin embargo, en caso de necesidad, no sólo
puede bautizar un sacerdote o diácono, sino aún
un laico (hombre o mujer), siempre y cuando
observe la forma utilizada por la Iglesia, y tenga la
intención de llevar a cabo lo que La Iglesia lleva a
cabo.
 El efecto de este sacramento es la
remisión de todo pecado, original y actual;
al igual que todo castigo que corresponda
por el pecado. Por consecuencia, los
bautizados si mueren antes de cometer
pecado alguno, obtienen inmediatamente
el reino de los cielos y la visión de Dios.
 La única forma requerida y válida del bautismo
es: "Yo te bautizo (o Esta persona es bautizada)
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo". Esta fue la forma dada por Cristo a Sus
Discípulos en el capítulo veintiocho del
Evangelio de San Mateo.
 Por último, el bautismo, una vez conferido
válidamente, nunca puede repetirse. Ésta ha sido
la constante enseñanza de la Iglesia, desde los
primeros tiempos. Se dice que el bautismo
imprime un carácter imborrable sobre el alma, el
cual es llamado por los Padres Tridentinos como
una marca espiritual e indeleble.
La Penitencia
 Este sacramento también es llamado "Confesión".
Es un sacramento instituido por Jesucristo,
diverso del Bautismo y puede repetirse. La
manifestación de los pecados al confesor es
necesaria por derecho divino. Ha de ser de todos
los pecados graves cometidos después del
Bautismo o desde la última Confesión.
La confesión de los pecados con un sacerdote es parte del
designio de Dios para perdonarnos.
La institución del sacramento de la confesión por Jesucristo
aparece claramente en el Evangelio de San Juan. Cristo
resucitado da poder a los apóstoles para perdonar pecados en
nombre de Dios:
Juan 20,19-24:
«Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando
cerradas, por miedo a los judíos… Como el Padre me envió,
también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los
pecados, les quedan perdonados; a quienes se los
retengáis, les quedan retenidos.»
Requisitos para una Buena Confesión:
 Examinar la conciencia antes de ir a




confesarse
Arrepentimiento de todos los
pecados.
Contricción: Firme propósito de
enmienda (de no volver a pecar).
Confesar todos los pecados al
sacerdote.
Cumplir la penitencia. (Satisfacción o
reparación).
Pasos básicos para confesarse:
1. Entra al confesionario sin miedo, confiando en la misericordia de
Jesús.
Sacerdote: "Ave María Purísima"
Penitente: "Sin pecado concebida. Hace ... de mi última confesión. Mis
pecados son los siguientes...
2. Confiesa todos los pecados desde tu última confesión.
3. No es necesario ilustrar detalles de lo ocurrido. Ejemplo: "Ofendí
gravemente a mis padres de palabra" EN VEZ DE: «Papa sacó una vieja
conversación.... me habló de una novia... reaccioné....entonces..."
4. Confiesa tus propios pecados y no los ajenos. El confesionario no es
para desahogarse contando lo que nos han hecho otros.
5. Sacerdote ofrece algún consejo e imparte la penitencia.
6. Penitente reza el Acto de Contrición
7. Sacerdote imparte la absolución con estas palabras: "Dios, Padre de
misericordia..." y despide al penitente en paz.
La Eucaristía
 La Eucaristía es "fuente y cima de toda la vida
cristiana". Los demás sacramentos, como también
todos los ministerios eclesiales y las obras de
apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se
ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene
todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, a Cristo
mismo.
La Eucaristía (La Santa Hostia) es Jesucristo vivo, su
Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, que se hace
presente cuando el sacerdote consagra el pan y vino
en la Santa Misa. Estos elementos se convierten en
el
Cuerpo
y
la
Sangre
del
Señor
(Transubstanciación). Recibir la Comunión es recibir
a Jesucristo.
 La Eucaristía, está en el centro de la vida eclesial. Se
puede observar esto ya desde las primeras imágenes
de la Iglesia que nos ofrecen los Hechos de los
Apóstoles: Acudían asiduamente a la enseñanza de los
apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las
oraciones(2, 42).
 La «fracción del pan» evoca la Eucaristía. Después de
dos mil años seguimos reproduciendo aquella imagen
primera de la Iglesia
La Confirmación
"Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que
Samaria había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a
Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que
recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había
descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido
bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les
imponían las manos y recibían el Espíritu Santo"
(Hechos 8,14-17).
 Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento
de la Confirmación constituye el conjunto de los
"sacramentos de la iniciación cristiana", cuya
unidad debe ser salvaguardada.
 La Confirmación perfecciona la gracia bautismal;
es el sacramento que da el Espíritu Santo para
enraizarnos más profundamente en la filiación
divina, incorporarnos más firmemente a Cristo,
hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia,
asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a
dar testimonio de la fe cristiana por la palabra
acompañada de las obras.
 La Confirmación, como el Bautismo, imprime en
el alma del cristiano un signo espiritual o
carácter indeleble; por eso este sacramento sólo
se puede recibir una vez en la vida.
Orden Sacerdotal
 El sacerdocio es un sacramento de la Nueva
Alianza, instituido por Cristo en la Ultima Cena,
que confiere a un hombre el poder de consagrar
y ofrecer el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la
Santa Misa y de remitir y retener los pecados en
el sacramento de reconciliación.
 Cristo quiso comunicarnos su vida, no sólo en el
bautismo sino también en la Santa Misa y los
otros sacramentos. Para recibirlos necesitamos
que haya un sacerdocio ministerial que imparta
estos sacramentos.
 Los sacerdotes, actuando en la persona de
Cristo, ofrecen el sacrificio de la Misa y
perdonan los pecados . Cuando el sacerdote
ofrece la Misa, es Cristo quien se ofrece; Cuando
el sacerdote confiesa es Cristo quien perdona los
pecados. Es Cristo quien actúa por medio de los
sacerdotes para comunicar Su propia vida.
Matrimonio
 El hombre y la mujer, que por el pacto conyugal ya
no son dos, sino una sola carne, con la íntima unión
de personas y de obras se ofrecen mutuamente
ayuda y servicio, experimentando así y logrando
más plenamente cada día el sentido de su propia
unidad.
 La Sagrada escritura afirma que el hombre y la
mujer fueron creados el uno para el otro: "No es
bueno que el hombre esté solo".
 La mujer, "carne de su carne", su igual, la
criatura más semejante al hombre mismo, le es
dada por Dios como una "auxilio",
representando así a Dios que es nuestro "auxilio"
(Sal 121,2).
 "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre
y se une a su mujer, y se hacen una sola carne"
(Gen 2,18-25). Que esto significa una unión
indefectible de sus dos vidas, el Señor mismo lo
muestra recordando cuál fue "en el principio", el
plan del Creador: "De manera que ya no son dos
sino una sola carne" (Mt 19,6).
Unción de los Enfermos
 La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete
sacramentos,
existe
un
sacramento
especialmente destinado a reconfortar a los
atribulados por la enfermedad: la Unción de los
enfermos.
 Esta unción santa de los enfermos fue instituida
por Cristo nuestro Señor como un sacramento del
Nuevo Testamento, verdadero y propiamente
dicho, insinuado por Marcos 6,13 Expulsaban a
muchos espíritus malos y sanaban a numerosos
enfermos, ungiéndoles con aceite.
 Recomendado a los fieles y promulgado por
Santiago, apóstol y hermano del Señor: 5,14-15: ¿Hay
alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia,
que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del
Señor. La oración hecha con fe salvará al que no puede
levantarse y el Señor hará que se levante; y si ha
cometido pecados, se le perdonarán.
 La unción de los enfermos "no es un sacramento
sólo para aquellos que están a punto de morir.
Por eso, se considera tiempo oportuno para
recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro
de muerte por enfermedad o vejez" .
 Si un enfermo que recibió la unción recupera la
salud, puede, en caso de nueva enfermedad
grave, recibir de nuevo este sacramento. En el
curso de la misma enfermedad, el sacramento
puede ser reiterado si la enfermedad se agrava.
Es apropiado recibir la Unción de los enfermos
antes de una operación importante. Y esto
mismo puede aplicarse a las personas de edad
avanzada cuyas fuerzas se debilitan.
Conclusión:
 Jesucristo, en su amor infinito a los hombres,
instituyó los siete sacramentos, por medio de los
cuales llegan hasta nosotros los bienes de la
redención.
 Los Sacramentos son eficaces en sí mismos,
porque en ellos actúa directamente Cristo. En
cuanto signos externos también tiene una
finalidad pedagógica: alimenta, fortalecen y
expresan la fe.
 Cuanto mejor es la disposición de la persona que
recibe los sacramentos, mas abundantes son los
frutos de la gracia.
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