El nacimiento de la
Virgen o Natividad de
María se celebra
como una fiesta
litúrgica y en la
mayoría de los
santorales anglicanos
y que se celebra el 8
de septiembre, nueve
meses después de la
solemnidad de su
Inmaculada
Concepción celebrada
el 8 de diciembre.
Esta fiesta, como la de la Asunción
de María, tiene su origen en
Jerusalén.
Comenzó en el
siglo V como la
fiesta de la
basilica Sanctae
Mariae ubi nata
est, actualmente
la Basílica de
Santa Ana.
En el siglo VII, la fiesta se
celebraba por los
bizantinos y en Roma
como la fiesta del
nacimiento de la
Bienaventurada Virgen
María.
La fiesta también se
celebra por los
cristianos sirios el 8
de septiembre1 y por
los cristianos coptos
en el 1 Bashans (esto
es, el 9 de mayo).
La fiesta fue incluida en el
Calendario Tridentino para el
8 de septiembre y ha
permanecido en esa fecha.
Dulce Nombre de la Virgen María hace referencia a la festividad
litúrgica cristiana, con motivo de la conmemoración del nombre de
María, madre de Jesucristo. María (en arameo ‫ מרים‬Mariam) es el
nombre que se usa en los evangelios para referirse a la madre de
Jesús de Nazaret.
Para los cristianos
católicos, ortodoxos,
coptos, anglicanos y otros
grupos cristianos
orientales, son más usadas
las expresiones «Santísima
Virgen María», «Virgen
María» y «Madre de Dios».
En el Islam se usa el
nombre árabe Maryam.
Según se cuenta, el origen del
Dulce Nombre de María hace
referencia a los ocho días
después del nacimiento de la
Virgen, en el cual sus padres le
impusieron el Nombre.
Popularidad del Dulce Nombre
de María
El hecho de que la Santísima
Virgen lleve el nombre de María
es el motivo de esta festividad,
instituida con el objeto de que
los fieles encomienden a Dios,
a través de la intercesión de la
Virgen María, las necesidades
de la iglesia, le den gracias por
su omnipotente protección y
sus innumerables beneficios,
en especial los que reciben por
las gracias y la mediación de la
Virgen María.
Por primera vez, se autorizó la
celebración de esta fiesta en el año
1513, en la ciudad española de Cuenca;
desde ahí se extendió por toda España
y en 1683, el Papa Inocencio XI la
admitió en la iglesia de occidente como
una acción de gracias por el
levantamiento del sitio a Viena y la
derrota de los turcos por las fuerzas de
Juan III Sobieski, rey de Polonia.
Esta conmemoración es probablemente algo más
antigua que el año 1513, aunque no se tienen
pruebas concretas sobre ello.
Todo lo que podemos decir es que la gran devoción al
Santo Nombre de Jesús, que se debe en parte a las
predicaciones de San Bernardino de Siena, abrió
naturalmente el camino para una conmemoración
similar del Santo Nombre de María.
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