Poemas del poeta chileno Gonzalo Rojas
1917-1911
El pasado 22 de febrero un infarto cerebral relegó a
Gonzalo Rojas a un "estado de sopor", según declaró
entonces su familia. Después de pasar por el hospital de
Chillán, en el sur de Chile, el poeta y premio Cervantes de
2003 fue enviado a su casa. Desde allí fue trasladado a un
centro asistencial de Santiago, donde fallecio el 25 de abril.
Tenía 93 años y el infarto le sorprendió cuando trabajaba en
sus memorias a partir de los cuadernos en los que anotaba
sus recuerdos. Siempre manifestó que no quería que vieran
la luz antes de su desaparición.
Más casi que la muerte, lo sorprendente era ese "estado de sopor" aplicado a
Gonzalo Rojas, un hombre que no paró un minuto en sus nueve largas décadas de
vida. Nacido en Lebu, una pequeña ciudad del Chile meridional -pesquera y minera;
"con mucho mito", solía decir él-, el futuro poeta, huérfano de padre a los tres años,
ingresó en el internado de jesuitas alemanes de Concepción antes de cumplir los 10.
Fue el primero de los interminables viajes de un autor que acumuló más kilómetros
en sus piernas que versos en sus libros.
Todos esos versos quedaron reunidos en 2000 en el volumen Metamorfosis de lo
mismo (Visor), un título que explica bien la forma de trabajar de un autor cuya poesía
fue calificada por la crítica de "larvaria". Así, muchos de sus libros son una
reescritura ampliada de poemarios anteriores. "Soy un inconcluso", dijo en una
entrevista meses antes de ganar el Cervantes.
¿Qué se ama cuando se ama?
¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus
volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en particular fugaces
de eternidad visible?
Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.
De Contra la muerte, 1964.
Nacido como aguacero
La obra coronada por aquel premio había nacido con un aguacero.
Gonzalo Rojas solía contar que uno de sus hermanos pronunció la
palabra relámpago en medio de una tormenta y que, aquellas cuatro
sílabas produjeron en él la revelación del lenguaje. También contaba
que, como de niño era tartamudo, se inventaba palabras con fonemas
"suaves" para no tropezar. Aquella búsqueda de la suavidad fue el
primer taller de poesía de un autor que publicaría su primer libro, La
miseria del hombre, en 1948. Luego vendrían títulos como Contra la
muerte, Transtierro, Materia de testamento o No haya corrupción.
"¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida / o la luz
de la muerte?", decían sus versos más famosos. Otros menos conocidos
avisaban con ironía: "No confundir las moscas con las estrellas; Maten,
maten poetas para estudiarlos. / Coman, sigan comiendo bibliografía".
VICTROLA VIEJA
No confundir las moscas con las estrellas:
oh la vieja victrola de los sofistas.
Maten, maten poetas para estudiarlos.
Coman, sigan comiendo bibliografía.
Libros y libros, libros hasta las nubes,
pero la poesía se escribe sola.
Se escribe con los dientes, con el peligro,
con la verdad terrible de cada cosa.
No hay proceso que valga, ni teoría,
para parar el tiempo que nos arrasa.
Vuela y vuela el planeta, ¿y el muerto?:
inmóvil,
¡y únicamente el viento de la Palabra!
Qué te parece el disco de los infusos:
páginas y más páginas de cemento.
Que entren con sus guitarras los
profesores
y el originalista de quince dedos.
Ese que tiene el récord y anda que te anda
descubriendo el principio de los principios.
El alfabeto mismo le queda corto
para decir lo mismo que estaba dicho.
Y al que le venga el cuero que se lo ponga
antes que lo dejemos feo y desnudo.
Bajarse del caballo. La cosa empieza
por el ser más abstracto. O el más
abstruso.
Dele con los estratos y la estructura
cuando el mar se demuestra pero
nadando.
Siempre vendrán de vuelta sin haber ido
nunca a ninguna parte los doctorados.
Y eso que vuelan gratis: tanto prestigio,
tanto arrogante junto, tanto congreso.
Revistas y revistas y majestades
cuando los eruditos ponen un huevo.
Ponen un huevo hueco tan husserlino,
tan sibilinamente heideggeriano,
que, exhaustivos y todo, los hermeneutas
dejan el laberinto más enredado.
Paren, paren la música de esta prosa:
vieja la vieja trampa de los sofistas.
A los enmascarados y enmascarantes
este cauterio rojo de poesía.
Profesor de literatura durante años, Rojas ejerció como diplomático en China y Cuba
con Salvador Allende hasta que el golpe militar de 1973 lo puso de nuevo en el camino.
Al exilio esta vez. Seis años más tarde volvería a su país para instalarse en Chillán.
Gonzalo Rojas consiguió administrar con voz personal la telúrica herencia poética -y la
alargadísima sombra- de Pablo Neruda. Se convirtió así en uno de los dos grandes
polos de la poesía chilena. El otro polo, y ahora único, sigue siendo la irónica
antipoesía de Nicanor Parra, que, tres años mayor que Rojas, le sobrevive.
"Los verdaderos poetas son de repente y no basta el oficio", dijo en su discurso de
recepción del premio Cervantes. "Te dan la palabra que no mereces y te pones a
balbucear el mundo, imantado como en el amor por el encantamiento y el
desollamiento". Aquel día, en Alcalá de Henares, se despidió citando en su propia
traducción al "gran Horacio": "Jugaste bastante, comiste romanamente, y bebiste:
¡tiempo de que te vayas!". Gonzalo Rojas ha seguido jugando, comiendo y bebiendo
ocho años más. Ahora acaba de irse.
La amo
¿y qué? Soy el ciego
que ama a su ciega.
La palabra
Un aire, un aire, un aire,
un aire,
un aire nuevo: no para respirarlo
sino para vivirlo.
Carbón
Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño
como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento
como una arteria más entre mis sienes y mi
almohada.
Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.
Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un
buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.
Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura,
furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.
Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo
de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un
terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
-Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.
De Contra la muerte, 1964.
Al silencio
Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.
De Contra la muerte, 1964.
LA LLUVIA
Apréndele a esta rosa que está ahí
y piensa pensamiento con 7
pétalos desafinados vino
de Grecia, olió a Píndaro y Píndaro
la olió entre las 10.000 abejas
que perdimos en el parto. Tiene
que haber llorado llanto la muchacha.
Tiene que ser ninguna la que amé,
la que duerme ninguna, tiene
que haber ella el diamante sido
torrencial que perdí en la guerra grande
Todavía estará sangrando el verbo sangrar del amor cuando escribí allá por las cumbres
y de la asfixia el de llorar llorando.
de Atacama las 130 míseras algo
Tiene que andar el agua por ahí
así como páginas de la miseria
por esos ojos, tiene
del hombre, algo así a zarpazos, a
que haber llorado llanto la muchacha.
sargazos, y estoy nadando por el roquerío.
Tiene este martes que ser martes hoy,
martes y ventolera
y no haya corrupción, ahí va el Mundo
mundanal con su pavoroso todavía, tienen
que ser los perros los que ladran por allá abajo, tiene
que estar llegando alguien
con viento sur y mucha lluvia
diáfana: - Apréndele, hocicón,
le digo a mi corazón, la que tenía ciencia
era el agua.
El sol es la única semilla
I
Vivo en la realidad.
Duermo en la realidad.
Muero en la realidad.
Yo soy la realidad.
Tú eres la realidad.
Pero el sol
es la única semilla.
II
¿Qué eres tú? ¿Qué soy yo
sino un cuerpo prestado
que hace sombra?
III
Tú haces el bien o el mal,
Tú eres causa de un hecho.
Pero: ¿eres tú tu causa?
Te dan lo que te piden.
Piden lo que te dan.
Total: entras y sales.
IV
Dejas tu pobre sombra
La sombra es lo que el cuerpo como un nombre cualquiera Los demás también
mueren
deja de su memoria.
escrito en la muralla.
como tú, gota a gota,
hasta que el mar se llena.
Yo tuve padre y madre:
Peleas. Duermes. Comes.
relámpago en la arteria
Engendras. Envejeces.
una vez cada nunca.
¿Has pensado en el aire
Pasas al otro día.
que ese mar desaloja?
Mi rostro no es su rostro
sino, acaso, la sombra,
Tú y yo somos dos tablas
la mezcla de esos rostros.
que alguien cortó en el
bosque
a un árbol milenario.
Pero ¿quién plantó ese
árbol
para que de él saliéramos
y en él nos encerráramos?
V
A ti no te conozco,
pero tú estás en mí
porque me vas buscando.
Tú te buscas en mí.
Yo escribo para ti.
Es mi trabajo.
Vivo en la realidad.
Duermo en la realidad.
Muero en la realidad.
Yo soy la realidad.
Tú eres la realidad.
Pero el sol
es la única semilla.
De Oscuro, 1977.
Vaticinio
La parte azul de esta mujer es lo que amo, lo que la corola
con halo fresco, esa especie de ignorancia
de pantera que es la su figura con castidad
y sensualidad lo que la salva
y me induce en lo más cruel
de las bodas cuando hasta el aire es espina,
el mismo aire que hace apenas 25 fuera nuestra mariposa
gloriosa como si de golpe se hiciera aciaga
ceniza y lo que en los preparativos del viaje lloviera
transfiguración ya no lloviera lluvia ni agua
de arcángel sino encima de nosotros sonido
mortuorio y ella sin embargo anduviera ahí
intacta levemente herida con
el Mundo amarrado a su espalda con un andamio de cemento,
a su bella espalda de arpa por no se sabe qué infortunio
en el gran rito ritual y esa desdicha de las maletas
interminables que nunca cierran y son como heridas
o como valvas, o más abyectas que orejas
que andan oyendo cuanto horror
previas a los aviones que nos vuelan en la música
nerviosa de un hemisferio
a otro, a la siga de nada
que no sea el éxtasis de vivir, no importa
lo venenoso de los cuchillos de la inmigración, el oprobio,
los malos tratos, el ruido, el
espejo
trizado
BEATRICE
¿Entonces era cierto, italiana mía, que aun negándolo entre risa y risa fresca me amabas?
Cierra los
ojos, mujer de
sangre y pétalos, escucha:
- aquí hay 2 y
estos 2 son 1, desengánchenlos, apuéstenlos ¡míseros morituri!, vienen
de Rapallo y Lebu, el fonema
de la L los hizo libres, no es
que estén ahí cada uno en su
sábana libérrimos y tristes, olor
él a locura, a hermosura
partida al medio ella, lo
lástima misma es lo laberinto
del encantamiento, lo
fatídico, lo adiós
por culpa de nadie, lo
fragancia efímera, lo
de una vez por todas fugaz
.Reengánchenlos las estrellas.
Morituri te salutant: los que van a morir te saludan. [Los gladiadores en el circo]
E-mail para violín.
Vez que vengo vez
que lloro de ti, otras veces
me alimento de tus pestañas
y entro en tu luz, se es hombremente
hombre en la medida de enloquecer los
animales, todos los animales que es uno, especialmente
uno que es su cuerpo. Así las cosas me hago vidrio
hasta mas alla de la transparencia, ahí mismo
te trizo, empiezo
para verte por lo raquídeo
de tu esbeltez, sigo por lo alto desde la nuca
de tus pelos hasta la humedad, ahí duermo, entonces
beso tus pies de
animala trémula.Van 15 versos, ¿qué hago con estos 15 versos? ¿Los
guardo para después?, ¿Los tiro
al aire contra las estrellas? Pienso
y pienso, Dios
no da para más, el Hueco
de Él no da más.E-mail, e- mail de viejo, ala
libérrima, escríbeme esta noche a
las tres de nunca, pasadas
las aguas de la era de los muertos, llámame
para confirmar lo diáfano
del teclado.
Vez que vengo, vez
que lloro de ti.
.Esquizotexto
-"Tengo 23, soy
modista, soltera, cómico todo
y tan raro, hablo
contigo, camita: de una vez dímela, por qué no me la dices la
Gran Verdad, la gran
revolución: que vamos a ser piedras, plantas clarividentes, todo
porque los árboles serán barcos y en los trenes viajará el Espíritu
y del cuerpo se hará miel, la enfermera es la nube".
De Del relámpago, 1981
Enigma de la deseosa
Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura
de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;
no va a las casas
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.
De la liviandad
Volviendo sobre una línea de Cortázar, las mujeres
cómo recaen. Man Ray
hizo la foto: lomo largo
con todas las vértebras preciosas a la vista y ella
cayendo
flexible en el encantamiento, flaca
la pelirroja, lista
para la otra pasarela del placer, los tirantes
por allá, las medias disparadas, y algo más lejos
en la otra punta de la alfombra los dos
zapatos altísimos sin nadie muertos de amor,
tristísimos
y viudísimos de ella pidiéndole frenéticos que no,
que su cuerpo blanco no, que no se entregue
a la usurpación, que vuelva
como en el tango, que
no. -Cierren
finas las cortinas.
Renata
difícil
la situación
tuya
Ajmátova
Anna Ajmátova
Respuesta a ras de arrullo virtual:
entendido
descifrado e-mail hermoso
a escala de amor hermoso fechado
hoy en Monterrey, un beso, ¿dónde
queda Monterrey?
Alabado sea México
porque es esdrújulo como el Hado,
por
el gran pétalo convulso
y blanco de tu cuerpo, Renata,
arrebatado por
el acorde arterial
del éxtasis, los leones
de Babilonia adentro, por
lo animala trémula cuando
te quedas honda pensando pensamiento, por
los milenios que hablan fenicio, etrusco,
maya en
ti, mi una única, de hipotálamo
a pie precioso, sin
Malcolm Lowry, sin
Artaud, sin Lawrence, por
ese violoncello que eres tú y
nada más, por ese río que eres donde los
niños
miden el fondo de la transparencia. Alabado,
alabado
porque es esdrújulo como el Hado.
Más claro y ya por último fuera
del ahora, no
se ha vivido, se ha
llorado llanto de nacer, se ha, se habrá
//
//
No hubo ver, no
se vio, todo lo más que se vio
fue un aullido,
desde las galaxias, la oreja
pensó ojo, el ojo
pensó vagido: tú
-paridora- sabes cuánto cuesta.
Por anámnesis, por
desierta memoria sabes cuánto
le cuesta al corazón irse
quitando quereres, cuánto al
estanque donde suelen flotar los
cisnes
negros, cuánto
a la propia soledad que ha sido, que
será, cuánta hermosura
le cuesta a la hermosura.
Porque todo es parte
Renata, todo es parte, tu
figura, tu escritura, esa letra que los
dioses
escriben por ti cuando dices su callada
resurrección, tus
muslos, tu risa de repente, la
rugosa realidad que pintó Rimbaud, ese
otro
relámpago con R de rey, lo
ensangrentado de ti que anda en mí
arterial, el misterio.
Todo es parte, se es
hombre de mujer, mujer
de hombre, ventolera
de Dios: ánimula
vágula blándula, mortala
de mortal, útero
de la Tierra, atánatos
espérmatos se es, mariposa
y sangre para hilar el pez del
que vinimos viniendo.
-Sigue tú:
el Tao eres tú.
wikipedia.org/wiki/Anna_Ajmtova
Tabla de aire.
Consideremos que la imaginación fuera una invención como lo es, que esta
gran casa de aire llamada Tierra fuera una invención, que este espejo
quebradizo y salobre ideado a nuestra imagen y semejanza llegara más
lejos y fuera la invención de la invención, que mi madre muerta y sagrada
una invención rodeada de lirios, que cuanta agua anda en los océanos y
discurre secreta desde la honda y bellísima materia vertiente fuera una
invención, que la respiración más que soga y asfixia fuera una invención,
que el cine y todas las estrellas, que la música, que el coraje y el
martirio, que la Revolución fuera una invención, que esta misma tabla de
aire en la que escribo no fuera sino invención y escribiera sola estas
palabras.
Carta a Huidobro
1. Poca confianza en el XXI, en todo caso algo pasará,
morirán otra vez los hombres, nacerá alguno
del que nadie sabe, otra física
en materia de soltura hará más próxima la imantación de la Tierra
de suerte que el ojo ganará en prodigio y el viaje mismo será vuelo
mental, no habrá estaciones, con sólo abrir
la llave del verano por ejemplo nos bañaremos
en el sol, las muchachas
perdurarán bellísimas esos nueve meses por obra y gracia
de las galaxias y otros nueve
por añadidura después del parto merced
al crecimiento de los alerces de antes del Mundo, así
las mareas estremecidas bailarán airosas otro
plazo, otro ritmo sanguíneo más fresco, lo que por contradanza hará
que el hombre entre en su humus de una vez y sea
más humilde, más
terrestre.
//
2. Ah, y otra cosa sin vaticinio, poco a poco envejecerán
las máquinas de la Realidad, no habrá drogas
ni películas míseras ni periódicos arcaicos ni
-disipación y estruendo- mercaderes del aplauso ignominioso, todo eso
envejecerá en la apuesta
de la creación, el ojo
volverá a ser ojo, el tacto
tacto, la nariz
éter de Eternidad en el descubrimiento incesante, el fornicio
nos hará libres, no
pensaremos en inglés como dijo Darío, leeremos
otra vez a los griegos, volverá a hablarse etrusco
en todas las playas del Mundo, a la altura de la cuarta
década se unirán los continentes
de modo que entrará en nosotros la Antártica con toda su fascinación
de mariposa de turquesa, siete trenes
pasarán bajo ella en múltiples direcciones a una velocidad desconocida.
3. Hasta donde alcanzamos a ver Jesucristo no vendrá
en la fecha, pájaros
de aluminio invisible reemplazaran a los aviones, ya al cierre
del XXI prevalecerá lo instantáneo, no seremos
testigos de la mudanza, dormiremos
progenitores en el polvo con nuestras madres
que nos hicieron mortales, desde allí
celebraremos el proyecto de durar, parar el sol,
ser -como los divinos- de repente.
Materia de Testamento
A mi padre, como corresponde, de Coquimbo a Lebu, todo el mar,
a mi madre la rotación de la Tierra,
al asma de Abraham Pizarro aunque no se me entienda un tren de
humo,
a don Héctor el apellido May que le robaron,
a Débora su mujer el tercero día de las rosas,
a mis 5 hermanas la resurrección de las estrellas,
a Vallejo que no llega, la mesa puesta con un solo servicio,
a mi hermano Jacinto, el mejor de los conciertos,
al Torreón del Renegado donde no estoy nunca: Dios,
a mi infancia, ese potro colorado,
a la adolescencia, el abismo,
a Juan Rojas, un pez pescado en el remolino con su paciencia de
santo,
a las mariposas los alerzales del sur,
a Hilda, l'amour fou, y ella está ahí durmiendo,
a Rodrigo Tomás mi primogénito el número áureo del coraje y el
alumbramiento,
a Concepción un espejo roto,
a Gonzalo hijo el salto de la Poesía por encima de mi cabeza,
a Catalina y Valentina las bodas con hermosura y espero que me
inviten, //
//
a Valparaíso esa lágrima,
a mi Alonso de 12 años el nuevo automóvil siglo veintiuno listo para
el vuelo,
a Santiago de Chile con sus 5 millones la mitología que le falta,
al año 73 la mierda,
al que calla y por lo visto otorga el Premio Nacional,
al exilio un par de zapatos sucios y un traje baleado,
a la nieve manchada con nuestra sangre otro Nüremberg,
a los desaparecidos la grandeza de haber sido hombres en el
suplicio y haber muerto cantando,
al Lago Choshuenco la copa púrpura de sus aguas,
a las 300 a la vez, el riesgo,
a las adivinas, su esbeltez
a la calle 42 de New York City el paraíso,
a Wall Street un dólar cincuenta,
a la torrencialidad de estos días, nada,
a los vecinos con ese perro que no me deja dormir, ninguna cosa,
a los 200 mineros de El Orito a quienes enseñé a leer en el
silabario de Heráclito, el encantamiento,
a Apollinaire la llave del infinito que le dejó Huidobro,
al surrealismo, él mismo,
a Buñuel el papel de rey que se sabía de memoria,
a la enumeración caótica el hastío,
a la Muerte un crucifijo grande de latón.
Fuentes:
http://www.gonzalorojas.uchile.cl/antologia/index.html
http://www.literalmagazine.com/es/archiveL01portillo.php?section=hive&lang=arces
http://www.gonzalorojas.uchile.cl/index.html
http://amediavoz.com/rojasG.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_Rojas
http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/Rojas/
http://www.gonzalorojas.uchile.cl/cronologia/index.html
http://www.gonzalorojas.uchile.cl/estudios/may1-6.html
Gonzalo Rojas pps: Gonzalo Rojas-Poesias para imprimir
Gonzalo Rojas en Youtube:
80veces nadie (Gonzalo Rojas, Chile)
http://www.youtube.com/watch?v=D4H1GGw5TWM
Gonzalo Rojas: Sus Poemas en Su Voz - Muchachas
http://www.youtube.com/watch?v=26_JjF1_l-s
que se ama cuando se ama
http://www.youtube.com/watch?v=qH2_Wcu8pFc
Gonzalo Rojas: Sus Poemas en Su Voz - Retrato de Mujer
http://www.youtube.com/watch?v=fu2R3NNYyoU
Gonzalo Rojas: Sus Poemas en Su Voz - Perdí Mi Juventud
http://www.youtube.com/watch?v=wo_PXi7o2fg&NR=1
El poema Oscuridad Hermosa recitado por su creador, el poeta Gonzalo Rojas
http://www.youtube.com/watch?v=SsYjrB19mXM
Gonzalo Rojas Terremoto 2010
http://www.youtube.com/watch?v=wt_f8vuKM3A
Recomendamos escuchar a Gonzalo Rojas leyendo sus poemas:
Octubre ocho
Los días van tan rápidos
Materia de Testamento
La sutura
Oscuridad hermosa
Sebastián Acevedo 1
Quedeshim Quedeshoth
Transtierro
Visa para que
Orquídea en el gentio
(Instituto Cervantes-voces del poeta)
http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/Rojas/voces.shtml
Oh voz, única voz: todo hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera,
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.
Clarita y Efraim
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