También hoy nos llamamos y somos seguidores de Jesús.
El seguimiento no consiste en primer lugar en aprender
y en enseñar las enseñanzas de Jesús.
El seguimiento de Jesús no es ideología, no es moralismo
o mera imitación de conductas:
tales han sido desde el principio las tentaciones cristianas básicas.
¿Qué es seguir?
Es tener con Jesús una relación estrecha.
Es que su memoria y su presencia estén muy vivas en nosotros.
Es hacer de su fe nuestra fe
y hacer de su esperanza nuestra esperanza.
Es apropiarnos de sus criterios y de sus actitudes
y de su conducta, adecuándolas a nuestro tiempo.
José Arregi
Juan 10, 27-30. Pascua 4 domingo –C- 15 abril 2010.
Autora: Asun Gutiérrez. Música: Bruch. Adagio. Violonchelo y Orquesta.
El texto de hoy está unido y
es consecuencia del capítulo
anterior dedicado a la
curación del ciego de
nacimiento.
De trasfondo tiene un
conflicto y unas acusaciones
muy duras de Jesús a los
dirigentes judíos.
Los falsos pastores,
expulsan al ciego de la
sinagoga. Jesús, por el
contrario, se hace el
encontradizo y lo acoge.
El contexto no es nada
bucólico sino lleno de
tensión.
Mis ovejas escuchan mi voz
Lo urgente es saber distinguir su voz en medio de tantas palabras, voces,
ruidos.... Una condición esencial, en cualquier tiempo y circunstancia, es oír la voz
de Jesús y hacer sitio a su mensaje en nuestra vida.
Necesitamos recuperar la capacidad de escucha.
¿Escucho mi voz interior? ¿Escucho a [email protected] demás?
Yo las conozco y ellas me siguen
Jesús satisface el deseo profundo de toda persona: que haya alguien que me
conozca de verdad, en quien pueda confiar.
Conocer en lenguaje bíblico significa amar, amor recíproco y generoso, conocimiento
mutuo, comprensión sin palabras, íntima comunión, relación profunda y personal,
abandono incondicional, plena aceptación y confianza.
¿Me preocupo de conocer y respetar a las personas, al estilo de Jesús?
¿Qué sentimientos y actitudes provoca en mí saberme incondicionalmente conocid@
y amad@ por Jesús? ¿Saber que, como a mí, conoce y ama a todos los seres
humanos? Seguirle es tomar la opción de ir transformando el mundo, intentar
llenarlo de esperanza, hacerlo más habitable, más digno, más humano y más feliz
para [email protected]
Yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre;
nadie puede arrebatármelas
Jesús nos contagia y nos regala inmortalidad.
Contagio y regalo vida eterna cuando hago que [email protected] demás se sientan felices. La clave
es ver los rostros de quienes se relacionan y viven conmigo. Si mi forma de actuar
hace que reflejen paz, esperanza, alegría, felicidad, entonces estoy contagiando y
regalando vida, que no perece, que nada ni nadie puede arrebatar. Como Jesús.
Jesús no sólo nos conoce, nos da vida y nos protege, sino que además nos introduce
en la unidad de amor con el Padre.
Jesús siempre es Buena Noticia y el seguirle llena la vida de paz, plenitud,
alegría y gratitud.
A pesar de los contratiempos y dificultades, tenemos la confianza y la seguridad
de que no tenemos nada que temer.
Estamos siempre en sus manos.
Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos,
y nadie puede arrebatarlas de manos de mi Padre.
El Padre y yo somos uno.
Jesús nos revela a Dios, nos dice cómo es ese Dios que buscamos. Conocemos a Dios
mirando a Jesús. Quien se acerca a él encuentra acogida,tolerancia, comprensión,
bondad, sencillez, compasión, una mirada de humanidad profunda y un interés
incuestionable por sus problemas, dolores, anhelos, alegrías...
Ver a Jesús es ver a Dios.
En tiempo de Jesús se cuestionaba su divinidad. El escándalo era que siendo hombre
como los demás, pretendiera ser Hijo de Dios.
Hoy quizá cuesta más admitir su humanidad. Es difícil saber qué es y qué supone la
divinidad de Jesús sin conocer y asumir plenamente su humanidad. En la realización
de lo humano es donde podemos encontrar al Dios que se humanizó en el hombre
Jesús de Nazaret.
En la comunidad de Jesús no hay dirigentes y [email protected], pastores y ovejas.
¡[email protected] somos [email protected] y a [email protected] nos incumbe la responsabilidad!
El pasaje evangélico nos habla del Buen Pastor que es Jesús y del pueblo de Dios,
en el que [email protected] somos corresponsables.
Si malo es sentirse “pastor”, considerando a [email protected] demás miembros de la comunidad
“ovejas”, no es mejor sentirse “oveja”, considerando a [email protected] miembros “pastores”.
Esas falsas actitudes no ayudan a construir ni la comunidad ni el Reino de Jesús.
“Uno sólo es vuestro Padre, el del cielo, y todos vosotros sois hermanos” (Mt 23,9)
Aquí estoy Señor,
con hambre y sed de vida.
Mas sin pedirte mucho,
para no desatar tu osadía;
amando sólo a sorbos,
para no crear lazos;
rebajando tu Evangelio,
para hacerlo digerible...
Y mi hambre y sed no desaparecen.
Silba, Señor, tu canción,
como buen pastor;
que se oiga por lomas y colinas,
barrancos y praderas.
Despiértanos de esta siesta.
Defiéndenos de tanta indolencia.
Condúcenos a los pastos de tu tierra.
Danos verdadera vida. F.Ulibarri
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Pascua 4 C - Ere Sevilla