Un paseo por la
historia
En los orígenes
En la época de la conquista española, las características económicas
y políticas de este territorio -sin riquezas minerales, sin grandes
centros de poder dentro del mismo- no fueron propicias al
desarrollo temprano de un sistema educativo.
La fundación de Montevideo en 1724 -pronto convertida en
activo puerto- posibilitó que fuera surgiendo una clase media
ciudadana y comerciante que impulsó la creación de un
sistema educacional, pero la inestable situación política, sobre
todo a partir de los comienzos del siglo XIX, frustró los sucesivos
intentos. Sólo surgieron y se mantuvieron -de manera irregularalgunas escuelas elementales en las que se enseñaba lo
imprescindible para la vida social: lectura, escritura,
operaciones aritméticas y preceptos religiosos.


Con la fundación de Montevideo entre 1724 y 1730
llegaron los primeros sacerdotes católicos, como el
vicario José Nicolás Barrales.
El primer maestro fue el padre Rafael Martorel.
En la década de los ’40 llegaron: la Compañía de Jesús
–padres jesuitas- que levantó la residencia San
Estanislao de Kostka, con asiento definitivo en la
esquina de Rincón e Ituzaingó (donde hoy está el
M.T.O.P.), y los padres
franciscanos de la Orden de San
Francisco de Asís, de quienes
recibió su educación
José Artigas.
 Antes
que los Franciscanos
reemplazaran a la Compañía de Jesús en
la dirección de las escuelas de
Gramática y Latinidad, el Maestro de
primeras letras Manuel Díaz Valdez
abrió una escuela privada con la
autorización del Ilustre Cabildo, Justicia y
Regimiento después de rendir examen
ante el Cura y el Vicario.
Las primeras escuelas que
funcionaron en el territorio que luego se
constituiría en Uruguay pertenecían a
las
órdenes
religiosas
y
se
concentraron en las ciudades.
En 1745 la Orden de los
sacerdotes jesuitas abrió la primera
escuela de Montevideo en el predio
donde actualmente se encuentra el
edificio central del Banco República, en
Ciudad Vieja.
Aspecto actual del lugar donde se
encontraba la primera escuela de
Montevideo
Luego de la expulsión de los
jesuitas, en 1767, la Orden los
Franciscanos solicitó al Cabildo hacerse
cargo de la educación primaria. Esto fue
aceptado y a este colegio concurrieron
futuros caudillos como José Artigas y
Manuel Oribe.
Los libros de texto que se usaban
consistían en el Catón (libro con
textos cortos) para la lectura y la
Cartilla del Padre Astete para
religión. El régimen disciplinario
incluía castigos corporales y
premios. El local que se usaba
para enseñar no poseía mobiliario
y cada alumno debía llevar su
banco.
La educación que impartían
incluía:
lectura
mecánica,
escritura sin importancia de
caligrafía y ortografía, aritmética,
las tablas de memoria en coro y
abundante rezo.
Tapa original de uno de los libros utilizados en
la época
Se funda la primera escuela pública
La primera escuela urbana municipal que hubo en Montevideo estaba
destinada, principalmente, a niños de familias pobres y fue fundada por el
Cabildo en 1809. Su director fue el Padre fray Juan Arrieta, a quien un
cronista local llamaba "el de la palmeta" por el uso enérgico y frecuente
que hacía de este instrumento. El Cabildo sustituyó ese castigo por el de
los azotes, si bien estos no podían exceder de seis. El Cabildo daba a los
niños pobres los útiles escolares. Se enseñaba aritmética, ortografía y
escritura.
Edificio del Cabildo a
principios del siglo
XIX
Vendedor
de velas
Puerto de Montevideo visto
desde La Aguada
La ciudad se encontraba
rodeada de murallas y el
comercio era una de las
principales actividades
¿Cómo era Montevideo?
Fortaleza conocida
como “La ciudadela”
Vendedora de
pasteles
Esclavos y vendedores
ambulantes recorrían la
ciudad ofreciendo sus
productos.
Las “Escuelas de la Patria” 1815 - 1816
“Artigas
dictando
a
su
secretario José Monterroso”
Obra de Pedro Blanes Viale que
representa a José Artigas en su
rancho en Purificación.
Durante la revolución oriental, el Gral. José Artigas fundó en el campamento de
Purificación una escuela para la que solicitó al Cabildo de Montevideo materiales para la
enseñanza como papel. En 1815 se creó en Montevideo la “Escuela de la Patria” a cargo
de Fray José Benito Lamas donde se enseñaría las primeras letras, la educación cívica,
el amor a la libertad y al suelo patrio. Luego de la invasión portuguesa en 1816 la escuela
debió cerrar por falta de recursos.
Entre el núcleo de sacerdotes ilustrados de la Banda Oriental
durante el primer tercio del siglo XIX estaba el Dr. don Manuel
Pérez y Castellanos, y en su testamento legó todos sus libros
para fundar en Montevideo una Biblioteca Pública y que con el
arrendamiento de varias fincas urbanas que también donaba se
cubriesen los gastos de su sostén y el sueldo del bibliotecario que
sería don Raimundo Guerra o en su defecto el Dr. Don Dámaso
Antonio Larrañaga. Nombrado Larrañaga se aplicó a su
organización llegando a contar antes de fundada con millares de
libros impresos y manuscritos.
A esta donación se sumaron los libros aportados por José
Raimundo Guerra, los padres franciscanos y el donativo del
propio Larrañaga quien ya poseía en aquella época una vasta
colección.
La voluntad de Pérez y Castellanos no se
cumplió por entonces debido quizá al largo
proceso judicial que tenía que seguirse antes
que el Estado se posesionase del legado. El
proyecto fue elevado a Artigas por el Cabildo
de Montevideo quien lo aprobó en todas sus
partes el 12 de Agosto de 1815.
La primera Biblioteca Pública fue instalada
en los altos del fuerte de Montevideo, actual
Plaza Zabala. Larrañaga en su carácter de
director, pronunció la “Oración Inaugural”
La Biblioteca Pública inaugurada el 26 de
mayo de 1816 es la única institución de la
época libertadora que se mantiene hasta
hoy.
A continuación y por resolución de Artigas, el 30
de mayo de 1816, los centinelas del ejército oriental
usaron como santo y seña: "Sean los orientales tan
ilustrados como valientes", como adhesión a la
flamante Biblioteca Nacional.
Los servicios de la Biblioteca Pública, que por la
inmediata invasión de los portugueses y la caída de la
capital el 20 de enero de 1817, no pudieron darse,
dado que el Cabildo decidió clausurarla y encajonar
los libros, depositándolos en las casas que el Dr.
Pérez y Castellanos había legado, no siendo así
destruida por el invasor.
En el año 1926 se
adquirió el predio
del actual edificio de
la Biblioteca
Nacional. La piedra
fundamental se
colocó el 26 de mayo
de 1937, la nueva
sede se ocupó en
1955, y finalmente se
inauguró
oficialmente en 1964.
Las escuelas lancasterianas 1821 - 1868
En 1821, durante el dominio luso – portugués de la Provincia Oriental, Dámaso
Antonio Larrañaga propuso al Cabildo la fundación de una escuela lancasteriana
en Montevideo. La idea fue aceptada y se habilitó una sala en el edificio del Fuerte
de Gobierno, actual Plaza Zabala, para ser utilizada como salón de clase.
El método lancasteriano había sido creado por el inglés Joseph Lancaster.
Consistía en utilizar a los alumnos más adelantados ("monitores") para retransmitir
a los demás alumnos, reunidos en pequeños grupos, lo que el maestro les había
enseñado en las primeras horas de clase. El aula, con este sistema, adquiría un
aspecto muy especial: el maestro -sobre una alta tarima- controlaba mediante
gestos, silbatos y campanillazos, la actividad de los grupos infantiles.
Banco utilizado en las escuelas lancasterianas
Texto utilizado para la recitación de las reglas ortográficas
Si bien la escuela debió cerrar en 1825 el sistema lancasteriano se utilizó por varias
décadas en nuestro país. Su principal impulsor fue el maestro José Catalá. Las
materias enseñadas fueron lectura, escritura, aritmética, gramática y doctrina
cristiana. La enseñanza no era obligatoria porque la daba una sociedad privada. Era
gratuita para los niños de menos recursos y los demás pagaban 6 reales al mes. La
edad mínima del alumno para ingresar eran seis años y las horas de clase de 7 a 10
y de 16:00 a 17:00. En invierno el horario era de 8:00 a 11:00 y de 14:00 a 16:30.
Estaban prohibidos los castigos corporales o afrentosos.
La educación de las niñas no era atendida en el período.
Las primeras décadas de vida independiente
1830 - 1860
En las primeras décadas de nuestra independencia se crearon algunas escuelas en
diferentes departamentos y en la capital, pero luego debieron cerrar. Las frecuentes
guerras civiles y la falta de recursos económicos para pagarle a los maestros hicieron
que gran parte de la población fuera analfabeta. En 1855 un informe del Dr. José
Palomeque revelaba que en todo el país había 30 escuelas que atendían a 890
alumnos en una población de 130.000 personas.
No existían maestros preparados ni libros de textos adecuados, y los métodos de
enseñanza se basaban en la repetición y memorización, así como premios y castigos.
Tarjeta de Premio
de Aritmética
Medalla "Al mérito y al
Estudio"
Castigo de la Palmeta
La palmeta era una pala plana, circular, con cuatro orificios, que se
continuaba con un mango. Se aplicaba directamente sobre la cola.
"La ropa no tiene la culpa" solían decir los maestros, mientras un
alumno de más edad sostenía sobre sus espaldas al castigado.
Arrodillado sobre maíz
Este castigo se aplicaba
también con piedritas, granos
de sal o maíz caliente.
El buche de agua
Niño debía permanecer parado
con los brazos cruzados y la boca
llena de agua.
Los comienzos de la reforma escolar
Ante la situación de crisis en la educación y la necesidad de contar con ciudadanos
educados, que pudieran trabajar en las nuevas actividades económicas, se reunió un
grupo de jóvenes intelectuales montevideanos. Estos crearon en 1868 la "Sociedad de
Amigos de la Educación Popular" dirigida a promover la reforma de las escuelas.
Esta Sociedad fundó una escuela modelo, el colegio “Elbio Fernández”, donde aplicaron
métodos de enseñanza modernos.
Un joven que había viajado por Europa y Estados Unidos, se destacó entre los
integrantes de esta Sociedad, era José Pedro Varela.
Plaza Cagancha de
Montevideo en la época
de Varela
José Pedro Varela y su esposa Adela Acevedo
Comienza la reforma escolar
Coronel
Lorenzo
Latorre
El tendido de vías férreas permitió el transporte rápido del
ejército para reprimir las revoluciones.
En marzo de 1876 el coronel Lorenzo Latorre, junto al ejército, tomó el poder e inició un
gobierno militar. Latorre fue apoyado por importantes grupos económicos como los grandes
comerciantes, los estancieros y banqueros.
Con el gobierno militar se inició un proceso de cambios económicos, sociales y políticos.
Entre estos se destacan: alambramiento de los campos, aumento del poder del ejército,
creación de un sistema moderno de comunicaciones y la marginación de un gran sector de
la población rural que quedó sin trabajo debido a los cambios económicos.
Latorre ofreció a Varela el cargo de Director de
Instrucción Pública en 1876. Varela aceptó a
pesar de que esto le significaba apartarse de
distintos amigos que se oponían a la
colaboración con el gobierno militar. Varela
argumentaba que su trabajo permitiría
desarrollar la educación y así combatir futuras
dictaduras.
En 1877 presentó
un proyecto de Ley
de Educación
Fundamentó su
proyecto
basándolo en los
principios de:
Laicidad
Gratuidad
Obligatoriedad
Hizo un estudio crítico de la situación del país y
señaló la importancia que tendría para el futuro
una reforma del sistema educativo.
La Ley de Educación Común
En 1877, el gobierno aprobó una ley de Educación Común, que adoptó sólo dos
principios del proyecto de Varela: la obligatoriedad y la gratuidad. La enseñanza
religiosa se continuaría en las escuelas públicas pero se realizaría al finalizar el
horario escolar y no tendría carácter obligatorio. También se crearon las
Comisiones de Fomento para apoyar a las escuelas y las Inspecciones
Departamentales.
Cantidad de escuelas en los años 1877 y 1880
Cantidad de alumnos en los años 1877 y 1880
350
350
310 Escuelas
24. 785 alumnos
300
300
200
250
196 Escuelas
Año 1877
Año 1880
150
Cantidad de alumnos
Cantidad de Escuelas
250
200
17. 541 alumnos
Año 1877
Año 1880
150
100
100
50
50
0
Año 1877
Año 1880
Años
0
Año 1877
Año 1880
Años
Desde 1877 hasta 1880 la
matrícula
escolar
creció
notablemente, tanto en las
escuelas públicas (de 17.500 a
24.700) como en las privadas
(de 6.600 a 15.000 alumnos).
Obligación de los padres de enviar a la
escuela a todo niño entre 8 y 14 años.
Prohibición de castigos físicos.
Aumento de los recursos destinados a la
educación.
Regularización del pago de
los sueldos a los maestros.
Utilización de métodos y
textos
modernos
que
promovían la actividad de los
niños.
Creación de la Dirección
General de Instrucción Pública
encargada de la educación
primaria a nivel nacional.
Continuación de los avances en educación
José Pedro Varela falleció el 24 de octubre de 1879 pero fue sucedido en el cargo de
Inspector Nacional por su hermano Jacobo Varela. Este, junto a otros maestros e
inspectores, continuó la reforma. Veremos algunas de estas medidas.
Jacobo Varela, hermano de José Pedro
Creación de
un Instituto
para la
formación de
maestros
Creación de gran cantidad de
escuelas rurales
En 1892 la maestra Enriqueta Compte y
Riqué funda el primer jardín de infantes de
América Latina
Se establecen escuelas mixtas
hasta determinado nivel
Creación de la biblioteca y museo pedagógico
Introducción de los “Bancos Varela”
Elaboración y distribución de libros de
textos para escuelas urbanas y rurales
Durante el siglo XX la educación primaria
atravesó por distintas etapas:
En las primeras décadas del siglo XX se comenzó un proceso de renovación y
expansión de la educación primaria. Se crearon más escuelas, tanto urbanas como
rurales, se mejoró la construcción de los edificios y se ensayaron nuevos métodos y
programas escolares.
Creación de escuelas
granja en el medio
rural
Se introduce la educación física. En
la imagen un grupo niñas realizando
ejercicios en 1912.
Construcción de nuevos
edificios. Escuela pública en el
año 1918
En 1949 se elabora un nuevo
programa para las escuelas
rurales. En la imagen uno de
los docentes que impulsó los
cambios, el maestro Agustín
Ferriero
Construcción de escuelas
experimentales, como la de Malvin,
para practicar nuevos métodos y
programas educativos
Creación de escuelas para
niños con necesidades
especiales
Producción de la revista “El grillo” destinada a
los niños de todo el país
Las décadas de 1970 y 1980
Durante la década de 1970 y la primera mitad de 1980 se produjo un deterioro
en el sistema educativo como producto de la crisis económica, política y social
que vivió el país.
El 27de junio de 1973 el presidente J. M.
Bordaberry disolvió el parlamento iniciando
una dictadura de civiles y militares.
El gobierno pasó a controlar
directamente el Consejo de Educación
Primaria y se nombraron a funcionarios
militares en altos puestos de la
educación.
Persecusión y destitución de
numerosos docentes por sus
ideas políticas
Maestro Julio Castro, detenido y
desaparecido en el período
Elaboración de nuevos
programas de estudio y
distribución de libros de texto
donde se justificaba y exaltaba el
régimen militar
La recuperación democrática, la década de 1990 y el presente
El 1 de marzo de 1985, luego de las elecciones asumieron las autoridades elegidas
democráticamente y se comenzó un lento proceso de reorganización del sistema
educativo.
Son reincorporados los docentes
destituidos y se organizan concursos
para acceder a los cargos
Se nombran nuevas autoridades para el
Consejo de Educación Primaria
Se comienza la construcción de Escuelas de
Tiempo Completo extendiendo el tiempo de
permanencia de los niños y niñas en la
institución.
Se abren los comedores de ciertas escuelas
durante vacaciones y se organizan actividades
recreativas.
Presente: continúan los cambios…
Se implementa el plan Ceibal
En 2009 se comienza
a aplicar un nuevo
programa escolar
¿ Con qué nos enfrenteramos ?
Formamos parte de él, como futuros
docentes, aceptémoslo con
responsabilidad y compromiso , entre
otras cosas; y de esa manera podremos
continuar todo lo que nos legaron
nuestros antecesores por el bien de la
educación de nuestro país.
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