OBJETIVO
Descubrir, como los
discípulos de
Emaús, en Cristo
resucitado, el
verdadero sentido
de nuestra fe, para
poder celebrar y
testimoniar nuestro
ser de discípulos
misioneros.
“Por la calzada de Emaús”
Por la calzada de emaús
un peregrino iba conmigo,
no le conocí al caminar;
ahora sí, en la fracción del
pan.
¿Qué llevabas conversando?
me dijiste, buen amigo;
y me detuve asombrado
a la vera del camino.
¿No sabes lo que ha pasado
allá en Jerusalén
con Jesús de Nazaret
a quien clavaron en cruz?
Por eso me vuelvo triste
A mi aldea de Emaús
Van tres días que se ha
muerto,
y se acaba mi esperanza;
dicen que algunas
mujeres
al sepulcro fueron de
alba;
Pedro, Juan y algunos
otros
hoy también allá buscaron
se ha acabado mi
esperanza:
no encontraron a Jesús.
Por eso me vuelvo triste
a mi aldea de Emaús.
Todo cristiano es un peregrino que va de camino a
la tierra prometida, el Reino de Dios, la fiesta sin
término de la Pascua definitiva y eterna.
Pero, con frecuencia, nos
invaden las dudas y las
frustraciones.
El camino se nos oscurece y
somos tentados por el desánimo,
perdemos el rumbo y damos
marcha atrás, a nuestras
seguridades egoístas, a nuestra
rutina, a nuestra indiferencia, a
nuestro vivir sin sentido.
¿Cuáles son ahora las preocupaciones de la
mayoría de las personas que caminan sin
saber a dónde van?
La experiencia de Emaús un camino para
fundamentar la fe
En nuestro camino cuaresmal, es fundamental la
vivencia del misterio pascual, que nos lleva al
acontecimiento de la resurrección de Cristo
Esta certeza es el culmen y
centro de nuestra fe

Lc 24,13-35
¿Cuáles eran las
preocupaciones de
los caminantes de
Emaús?
Los discípulos
tenían
conocimiento de
Jesús, habían
vivido con Él.
Pero ¿qué tipo de
conocimiento?
El peregrino, Jesús, es quien les
comprender e interpretar la Escritura…
ayuda
a
El reconocimiento ha sucedido al final del camino,
cuando Jesús parte el pan y lo comparte.
También
nosotros
conocemos al
Señor, somos
bautizados,
pertenecemos a
la Iglesia,
Él anda con
nosotros y no
siempre lo
reconocemos.


Es necesario un
camino de
encuentro con la
palabra de Dios
dejándonos
iluminar por ella,
para entenderla e
interpretarla.
Así será más fácil
redescubrir a
Jesús por la fe.
¿Cómo y dónde encontramos a Jesús que
camina con nosotros, a veces sin darnos
cuenta?
¿Qué nos impide descubrir a Jesús
caminando con nosotros?
Continuemos leyendo este mismo pasaje:
Lc. 24, 26- 31
Este relato es una descripción de la fe.
En el momento en que Jesús parte el pan, es
cuando se les abren los ojos.
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

El Resucitado se hace
presente en la
comunidad, ofrece su
presencia para
siempre.
Esta experiencia nos
invita hoy a salir a
testimoniar nuestra fe
dentro de la
comunidad
alimentados por la
Eucaristía
Es una experiencia de
resurrección.
¿Cuáles son los
signos que Jesús
realiza para ubicar
a los discípulos en
el camino de fe?
Lc 24, 32-39.

Esto supone emprender un camino de
discipulado que dura toda la vida, el
cual empieza con el Bautismo
(Cfr. Rom 6,4)
San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera
resucitado, vana seria nuestra fe”
(1Cor 15,14)
La Resurrección es
fuente de profunda
alegría.
La Resurrección es
una luz de fe para
todos nosotros, nos
invita a hacer
partícipes a los
demás de la alegría
de la Pascua con
nuestras palabras y
testimonio.
Debemos estar
verdaderamente
alegres por la
resurrección de
Jesucristo
En este tiempo de preparación que nos lleva a
vivir con mayor sentido nuestra Pascua,
aprovechemos todas las gracias que Dios nos
da para crecer en nuestra fe y ser mejores
cristianos.
La fe es compañera de vida que nos permite
distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas
que Dios hace por nosotros.
Seamos un signo vivo de la presencia de Cristo
resucitado en el mundo
El Año de la fe nos invita a profesar la fe en
Jesucristo, Redentor del hombre, Rey del Universo,
“iniciador y consumador de nuestra fe” (Heb 12, 2)
Como a los discípulos de Emaús, a
nosotros también nos esperan muchos
hermanos que necesitan que su corazón
arda de alegría por encontrarse con
Cristo Resucitado
La Resurrección de Jesús es
un hecho histórico
En la resurrección
encontramos la clave de la
esperanza cristiana:
Jesús está vivo y está junto
a nosotros.
El encuentro personal con Cristo resucitado lleva a
los discípulos de Emaús a un proceso de escucha
con el corazón y a pasar de la desesperanza y las
dudas a la certeza de que Cristo está vivo.
Con la vela
encendida del
Cirio Pascual,
renovemos cada
uno nuestra fe que
profesamos en el
Bautismo,
recitando el Credo
dando un sentido
profundo a esta
profesión de fe.
“Un solo Señor, una sola fe”
Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo un
solo Dios y Padre.
Llamados a guardar la unidad del Espíritu por el
vínculo de la paz, cantamos y proclamamos:
Un solo Señor . . .
Llamados a formar un solo cuerpo en un mismo
Espíritu, cantamos y proclamamos:
Un solo Señor. . .
Llamados a compartir una misma esperanza en
Cristo, cantamos y proclamamos:
Un solo Señor. . .
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