Las alumbró en Pieria, amancebada
con el padre Crónida, Mnemósine,
señora de las colinas de Eleuter, como
olvido de males y remedio de
preocupaciones. Nueve noches se unió
con ella el prudente Zeus subiendo a
su lecho sagrado, lejos de los
Inmortales. Y cuando ya era el
momento y dieron la vuelta las
estaciones, con el paso de los meses, y
se cumplieron muchos días, nueve
jóvenes de iguales pensamientos
interesadas sólo por el canto y con un
corazón exento de dolores en su
pecho, dio a luz aquella, cerca de la
más alta cumbre del nevado Olimpo.
Allí forman alegres coros y habitan suntuosos palacios. Junto a
ellas viven entre fiestas las Gracias e Hímero. Y lanzando una deliciosa
voz por su boca, cantan y celebran las normas y sabias costumbres de
todos los Inmortales.
Esto cantaban las Musas que
habitan las mansiones
olímpicas, las nueve hijas
nacidas del poderoso Zeus:
Clío, Euterpe, Talía, Melpómene,
Terpsícore, Érato, Polimnia,
Urania y Calíope. Ésta es la más importante de todas, pues ella asiste
a los venerables reyes. Al que honran las hijas del poderoso Zeus, y le
miran al nacer, de los reyes vástagos de Zeus, a éste le derraman sobre
su lengua una dulce gota de miel, y de su boca fluyen melifluas
palabras.
De las Musas y del flechador Apolo descienden los aedos y citaristas
que hay sobre la tierra; y de Zeus, los reyes. ¡Dichoso aquél de quien
se prendan las Musas! Dulce le brota la voz de la boca. Pues si
alguien, víctima de una desgracia,
con el alma recién desagarrada
se consume afligido en su corazón,
luego que un aedo servido de las
Musas cante las gestas de los
antiguos y ensalce a los felices
dioses que habitan el Olimpo, al
punto se olvida aquel de sus penas
y ya no se acuerda de ninguna
desgracia. ¡Rápidamente cambian el ánimo los regalos de las diosas!
(Hesíodo, Teogonía, 77 ss.)
Las nueve Musas
Calíope
Clío
Erato
Euterpe
Melpómene
Polymnia
Talía
Terpsícore
Urania
Su significado
(Καλλιόπη, ‘la de bello rostro’)
(Κλειώ, ‘la que celebra’)
(Ἐρατώ, ‘amorosa’)
(Ευτέρπη, ‘deleite’)
(Μελπομένη, ‘cantar’)
(Πολυμνία, ‘muchos himnos’)
(θάλλεω, ‘florecer’)
(Τερψιχόρη, ‘deleite de la danza’)
(Ουρανία, ‘celestial’)
Su patrocinio
Poesía épica
Historia
Poesía lírica
Música
Tragedia
Poesia sacra
Comedia
Danza
Astronomía
Las musas habitan el monte Helicón que está frente al
monte Parnaso, el monte de los sabios, donde se
encuentra el santuario de Delfos. En el monte Helicón
vivió Pegaso hasta que fue domado por Belerofonte.
CALÍOPE
La mayor y más sabia de las
nueve Musas. Tuvo dos
hijos de Apolo: Orfeo y Lino
de Eubea, uno de los
inventores del ritmo y de la
melodía.
También se le atribuye en
algunas fuentes la
maternidad de Himeno,
dios de los esponsales y
del canto nupcial.
Se dice que Calíope se
enamoró de Heracles y le
enseñó el modo de
reconfortar a sus amigos
cantando en los banquetes.
En otra ocasión Zeus le
encargó la resolución de la
embarazosa disputa entre
Afrodita y Perséfone por
la custodia de Adonis. La
resolvió dividiendo el
tiempo anual de Adonis en
tres partes, una en la que
debía permanecer con
Afrodita, otra, con
Perséfone y otra para el
propio Adonis.
Generalmente, se la representa con
una corona de laurel en sus sienes,
llevando entre sus manos unas
tablillas de cera y un estilete. En otras
representaciones, la vemos llevando
una corona de oro y en sus manos
una trompeta. A sus pies están
expuestas las mejores obras de la
poesía heroica: la Ilíada y la Odisea
de Homero, y la Eneida de Virgilio.
CLÍO
Es la musa de la
historia. Clío tuvo un
hijo con Pierus, rey
de Macedonia,
llamado Jacinto.
A Clío se le representa con un rollo de pergamino o
unas tablillas en una mano y una trompeta en la otra, pues
también es conocida como la Proclamadora.
ERATO
Es la Musa de la Poesía Lírica o Poesía Amorosa. En las
representaciones más frecuentes, va coronada de mirto y de
rosas, llevando una pequeña cítara entre sus manos, instrumento
de cuerda que ella misma inventó.
A sus pies, generalmente,
hay dos tórtolas picoteando
y a veces, a su lado, la
acompaña, el amor alado
(el dios Eros) provisto de
un arco, flechas y carcaj;
otras veces, provisto él de
una antorcha encendida.
Hay que diferenciar entre
Erato (la Musa) y Erato
(una de las 50 Nereidas).
EUTERPE
Es la Musa de la música,
especialmente protectora del arte
de tocar la flauta. Por lo general
se la representa coronada de
flores y llevando entre sus manos
el doble-flautín. En otras
ocasiones se la representa con
otros instrumentos de música:
violines, guitarras, tambor,
etcétera.
MELPÓMENE
Es una de las dos
Musas del teatro:
inspira la tragedia.
Se la representa
ricamente vestida,
grave el aspecto y
severa la mirada.
Generalmente lleva
en la mano una
máscara trágica
como su principal
atributo; otras veces
empuña un cetro o
unas coronas, o bien
un puñal
ensangrentado. Va
coronada con una
diadema y está
calzada de coturnos.
También se la representa
apoyada sobre una maza
para indicar que la
tragedia es un arte muy
difícil que exige un genio
privilegiado y una
imaginación vigorosa.
En algunas leyendas
Melpómene aparece
como madre de las
sirenas, cuyo padre sería
Aqueloo o Forcis, el padre
de las Gorgonas.
Melpómene, Erato y Polymnia
POLYMNIA
Es la Musa de la
Poesía LíricaSacra, es decir, la
de los cantos
sagrados.
También se le
considera como
la musa de la
retórica y de la
pantomima, esto
es, la mímica.
Se le suele representar
toda vestida de blanco,
recostada o apoyando
el codo sobre un
pedestal o una roca,
en actitud de meditación
(pensando) con un dedo
puesto en la boca.
Otras veces, se la
representa llevando
unas cadenas como
símbolo del poder que
ejerce la elocuencia. En otras representaciones, aparece
cubierta por un velo, mostrando su carácter sagrado.
Polymnia fue
la que enseñó
la agricultura a
los hombres.
TALÍA
Es la Musa de la comedia y
de la poesía bucólica o pastoril.
Era una divinidad de carácter
rural, y se la representaba
generalmente como una joven
risueña, de aspecto vivaracho y
mirada burlona.
Suele llevar en sus manos una
máscara cómica y un cayado de
pastor, una corona de hiedra en
la cabeza como símbolo de la inmortalidad y va calzada
con borceguíes o sandalias.
Talía es también una
de las tres Gracias, la
mayor de las tres: la de
la abundancia, hija de
Zeus y la oceánide
Eurínome, al igual que
sus otras dos
hermanas: Áglae (la
brillante) y Eufrósine
(la de buen ánimo).
TERPSÍCORE
Es la Musa de la
danza, de la Poesía
ligera propia para
acompañar en el
baile a los coros de
danzantes y también
se le considera como
la musa del canto
coral.
Suele ser
representada como
una joven esbelta,
con un aire jovial y
de actitud ligera.
Guirnaldas de flores
forman su corona y
entre sus manos,
hace sonar una Lira.
En algunas leyendas,
Terpsícore aparece como
madre de las sirenas
(divinidades dotadas de una
maravillosa voz), que osaron
competir con las musas, a las
que éstas últimas derrotaron y
les arrancaron las plumas.
Avergonzadas, las sirenas se
retiraron a las costas de
Sicilia, donde, con su canto,
ejercían tan poderosa
atracción sobre los marinos,
que éstos no podían evitar
que sus navíos se estrellaran
contra las rocas.
Calíope, Urania y Terpsícore
URANIA
Es la Musa de la
Astronomía. Según
diferentes fuentes
es hija de Urano,
engendrada sin
madre o de Zeus y
Mnemósine.
Urania es la madre
de Linus cuyo
padre era Apolo.
Es la menor de
todas las musas.
Comúnmente aparece
vestida de azul, color que
representa la bóveda
celeste, teniendo cerca de
sí un globo terráqueo, en
el cual mide posiciones
con un compás en una de
sus manos. También tiene
una corona o diadema
formada por un grupo de
estrellas, de las que su
manto va repleto.
A sus pies se encuentran esparcidos algunos instrumentos de
matemáticas, razón por la cual algunos la consideran, de forma tácita,
como musa de las matemáticas y de todas las ciencias exactas.
Urania y
Melpómene
En los poemas homéricos se considera a las Musas diosas de la música y
la poesía que viven en el Olimpo (Ilíada II,484). Allí cantan alegres canciones
en las comidas de los dioses (Ilíada I,604), y en el funeral de Patroclo
cantaron lamentos (Odisea XXXIV,60).
Atenea y
Las Musas
El poder que se les atribuye con más frecuencia es el de traer a la
mente del poeta mortal los sucesos que ha de relatar, así como
otorgarle el don del canto y darle elegancia a lo que recita (Ilíada II,484,
491, 761, Odisea I,14, VIII, 63 ss.).
No hay razón para dudar de que los poetas antiguos eran sinceros en
su invocación a las Musas y que realmente se creían inspirados por
ellas.
«Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos
senderos,
que, después de destruir la sacra ciudad de Troya,
anduvo peregrinando larguísimo tiempo»
(Homero, Odisea, I)
«¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme!
¡Oh memoria que apunta lo que vi,
ahora se verá tu auténtica nobleza!»
(Dante, Divina Comedia, II)
Como se les adoraba en el monte Helicón eran naturalmente
asociadas con Dioniso y la poesía dramática, y por esto eran
descritas como sus acompañantes, compañeras de juego o niñeras.
Al ser diosas del
canto, están
naturalmente
relacionadas con
Apolo, el dios de la
lira, que como ellas
instruía a los poetas.
Apolo es situado en
muy estrecha
relación con las
Musas, pues es
descrito como el jefe
del coro de las
Musas.
La Arcadia
Esta región central del Peloponeso, poblada de pastores y cubierta de
espesos bosques, era, en la imaginación de los antiguos, el país mítico de
la felicidad pastoril. La Arcadia era una especie de paraíso terrestre cuyos
habitantes llevaban una vida consagrada por entero a la música y al canto.
El Parnaso
El Parnaso es una montaña de 2460 m., considerada por
los griegos como morada de las Musas y de Apolo. En la
ladera meridional del Parnaso está situada la fuente
Castalia y el santuario de Delfos, dedicado a Apolo, donde
estaba el oráculo.
A pesar de su
importancia, las musas
aparecen en muy
pocos mitos.
Según una leyenda, el
rey Píero de Pieria, en
Tracia, tenía nueve
hijas que eran muy
hábiles en el arte del
canto.
Estaban tan orgullosas de esta virtud que decidieron viajar hasta el
Helicón y retar a las musas a una competición, que las diosas
aceptaron. Las Piérides entonaron una canción tan maravillosa
que incluso los pájaros enmudecieron al escucharlas, pero el canto
de las Musas conmovió hasta las piedras.
Las Piérides, derrotadas, fueron castigadas por su
arrogancia; las Musas las transformaron en urracas,
cambiando sus voces por graznidos.
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