27Y
creó Dios al hombre a su imagen, a imagen
de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28Y los
bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos;
llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los
peces del mar, en las aves de los cielos, y en
todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
15Tomó,
pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en
el huerto de Edén, para que lo labrara y lo
guardase. 16Y mandó Jehová Dios al hombre,
diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no
comerás; porque el día que de él comieres,
ciertamente morirás. 18Y dijo Jehová Dios: No es
bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda
idónea para él.
9Engañoso
es el corazón más que todas las
cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10Yo
Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el
corazón, para dar a cada uno según su camino,
según el fruto de sus obras.
4Pero
cuando se manifestó la bondad de Dios
nuestro Salvador, y su amor para con los
hombres, 5nos salvó, no por obras de justicia que
nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia, por el lavamiento de la regeneración
y por la renovación en el Espíritu Santo, 6el cual
derramó en nosotros abundantemente por
Jesucristo nuestro Salvador, 7para que justificados
por su gracia, viniésemos a ser herederos
conforme a la esperanza de la vida eterna.
25Pero
venida la fe, ya no estamos bajo ayo,
26pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo
Jesús; 27porque todos los que habéis sido
bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
28Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni
libre; no hay varón ni mujer; porque todos
vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29Y si vosotros
sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham
sois, y herederos según la promesa.
15Pues
no habéis recibido el espíritu de
esclavitud para estar otra vez en temor, sino que
habéis recibido el espíritu de adopción, por el
cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16El Espíritu
mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que
somos hijos de Dios. 17Y si hijos, también
herederos; herederos de Dios y coherederos
con Cristo, si es que padecemos juntamente con
él, para que juntamente con él seamos
glorificados.
5Y
el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo
hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe;
porque estas palabras son fieles y verdaderas. 6Y me
dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el
principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré
gratuitamente de la fuente del agua de la vida. 7El que
venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios,
y él será mi hijo. 8Pero los cobardes e incrédulos, los
abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos
tendrán su parte en el lago que arde con fuego y
azufre, que es la muerte segunda.
16Amados
hermanos míos,
no erréis. 17Toda buena
dádiva y todo don perfecto
desciende de lo alto, del
Padre de las luces, en el
cual no hay mudanza, ni
sombra de variación. 18El,
de su voluntad, nos hizo
nacer por la palabra de
verdad, para que seamos
primicias de sus criaturas.
50Porque
todo aquel que hace la voluntad de mi
Padre que está en los cielos, ése es mi
hermano, y hermana, y madre.
21No
todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en
el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad
de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos me
dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos
en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos
milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os
conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
28Pero
¿qué os parece? Un hombre tenía dos
hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve
hoy a trabajar en mi viña. 29Respondiendo él, dijo:
No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30Y
acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y
respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue.
31¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?
Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto
os digo, que los publicanos y las rameras van
delante de vosotros al reino de Dios.
39Y
saliendo, se fue, como solía, al monte de los
Olivos; y sus discípulos también le siguieron.
40Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no
entréis en tentación. 41Y él se apartó de ellos a
distancia como de un tiro de piedra; y puesto de
rodillas oró, 42diciendo: Padre, si quieres, pasa de
mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la
tuya. 43Y se le apareció un ángel del cielo para
fortalecerle. 44Y estando en agonía, oraba más
intensamente; y era su sudor como grandes gotas
de sangre que caían hasta la tierra.
41Vosotros
hacéis las obras de vuestro padre.
Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos
de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.
42Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese
Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios
he salido, y he venido; pues no he venido de mí
mismo, sino que él me envió. 43¿Por qué no
entendéis mi lenguaje? Porque no podéis
escuchar mi palabra.
44Vosotros
sois de vuestro padre el diablo, y los
deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido
homicida desde el principio, y no ha permanecido
en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando
habla mentira, de suyo habla; porque es
mentiroso, y padre de mentira. 45Y a mí, porque
digo la verdad, no me creéis. 46¿Quién de
vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo
la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47El
que es de Dios, las palabras de Dios oye; por
esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
G5406 φονεύς foneús; de G5408; homicida,
siempre de homicidio criminal o por lo menos
intencional;
homicida (Del lat. homicīda). adj. Causante de la
muerte de alguien.
22Pero
yo os digo que cualquiera que se enoje
contra su hermano, será culpable de juicio; y
cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será
culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga:
Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23Por
tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas
de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu
ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate
primero con tu hermano, y entonces ven y presenta
tu ofrenda.
14Nosotros
sabemos que hemos pasado de
muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El
que no ama a su hermano, permanece en muerte.
15Todo aquel que aborrece a su hermano es
homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida
eterna permanente en él.
G5583 ψεύστης pseústes; de G5574; falsificador,
falsario, mentiroso.
G5574 ψεύδομαι pseudomai; voz media de un
verbo; pronunciar una falsedad o intentar engañar
mediante falsedad, mentir.
mentira (De mentir) Expresión o manifestación
contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.
4El
que dice: Yo le conozco, y no guarda sus
mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no
está en él; 5pero el que guarda su palabra, en éste
verdaderamente el amor de Dios se ha
perfeccionado; por esto sabemos que estamos en
él. 6El que dice que permanece en él, debe andar
como él anduvo.
20Si
alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su
hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su
hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a
Dios a quien no ha visto? 21Y nosotros tenemos
este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame
también a su hermano.
19El
labio veraz permanecerá para siempre; Mas la
lengua mentirosa sólo por un momento.
22Los
labios mentirosos son abominación a Jehová;
Pero los que hacen verdad son su contentamiento.
6Amontonar
tesoros con lengua mentirosa Es aliento
fugaz de aquellos que buscan la muerte. 7La rapiña
de los impíos los destruirá, Por cuanto no quisieron
hacer juicio.
14Todo
hombre se embrutece, y le falta ciencia; se
avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque
mentirosa es su obra de fundición, y no hay
espíritu en ella. 15Vanidad son, obra vana; al
tiempo de su castigo perecerán. 16No es así la
porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo,
e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los
ejércitos es su nombre.
9Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo
para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de
toda maldad. 10Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en
nosotros.
1Ahora,
pues, oh sacerdotes, para vosotros es este
mandamiento. 2Si no oyereis, y si no decidís de
corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de
los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y
maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he
maldecido, porque no os habéis decidido de
corazón. 3He aquí, yo os dañaré la sementera, y os
echaré al rostro el estiércol, el estiércol de vuestros
animales
sacrificados,
y
seréis
arrojados
juntamente con él. 4Y sabréis que yo os envié este
mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha
dicho Jehová de los ejércitos.
15Escuchad
y oíd; no os envanezcáis, pues Jehová
ha hablado. 16Dad gloria a Jehová Dios vuestro,
antes que haga venir tinieblas, y antes que
vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y
esperéis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y
tinieblas. 17Mas si no oyereis esto, en secreto
llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; y
llorando amargamente se desharán mis ojos en
lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue hecho
cautivo.
1Vuelve,
oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu
pecado has caído. 2Llevad con vosotros palabras de
súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda
iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la
ofrenda de nuestros labios. 4Yo sanaré su rebelión,
los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de
ellos. 5Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como
lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. 6Se
extenderán sus ramas, y será su gloria como la del
olivo, y perfumará como el Líbano. 7Volverán y se
sentarán bajo su sombra; serán vivificados como
trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de
vino del Líbano.
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