Bahá’u’lláh
Fundador Fe Bahá’í
1817 - 1892
Lugar de nacimiento
Teheran, Iran.
12 Noviembre 1817
2 Moharram 1233
Bahá’ulláh nació el 12 de noviembre de 1817 en
Teheran, la capital de Persia. Desde su niñez
demostro cualidades extraordinarias que predecían
que estaba destinado para grandes cosas.
El padre de Bahá’u’lláh era un distinguido ministro de
la corte del rey y tenía un amor inmenso por su Hijo.
Primeros años en
Takur, norte de Iran.
Una noche soño que
Bahá’u’lláh estaba
nadando en un océano
sin límites, Su cuerpo
brillaba iluminando el
basto océano. Su
largo cabello, de un
negro azabache,
flotaba alrededor de
Su cabeza en todas
direcciones. Una
multitud de peces se
había congregado a su
alrededor, cada uno
agarrado de un
cabello.
Aunque el número de peces era muy grande, ni un solo cabello se
había separado de la cabeza de Bahá’u’lláh. Libre e irrestringido, se
movía en el agua y todos lo seguían. El padre de Bahá’u’lláh le pidió
a un hombre de reconocida sabiduría que interpretara el sueño. El
sabio le dijo que el océano sin límites era el mundo del ser. Solo y sin
ayuda Bahá’úlláh ganaría ascendencia sobre él. La multitud de peces
representaba el tumulto que levantaría entre los pueblos del mundo.
Tendría la protección del Todopoderoso y nada lo dañaría.
La casa de
Bahá’u’lláh
en Takur,
en la región
de
Mázindará.
Fue
destruida
por las
autoridades
en 1981.
Cuando Bahá’u’lláh tenía 14 años ya era famoso en la corte del Rey por Su
sabiduría y conocimiento. A los 22 años cuando Su padre falleció, el gobierno le
ofreció la misma posición distinguida, pero Bahá’u’lláh no lo aceptó y se alejó
de la corte y de sus ministros para seguir el camino que el Todopoderoso le
había eñalado. Pasó tiempo cuidando a los oprimidos, los enfermos y los
pobres, y llego a ser conocido como el campeón de la Causa de la Justicía.
“Padre de los pobres”
La habitación de Baha’u’llah en Su casa de Takur, Mázindarán.
A los 27 años Bahá’u’lláh recibió, a través de un mensajero
especial, algunos de los Escritos de El Bab. Quien estaba
proclamando que el Día en que la nueva manifestación de Dios
traería al mundo la largamente esperada paz, unidad y justicia
estaba próximo.
Residencia
de verano
en Shimran
Bahá’u’lláh fue torturado en
Mazindarán, en la mezquita
de Amul.
Bahá’u’lláh aceptó de inmediato el mensaje del Bab y se
convirtió en uno de Sus más entusiastas seguidores. Pero
lamentablemente, quienes gobernaban al pueblo de Persia,
ciegos por sus propios deseos egoistas, se levantaron a
perseguir a los seguidores del Bab con gran crueldad.
El pueblo de Afchih,
cerca de Tehran.
Bahá’u’lláh a pesar de ser conocido por su Nobleza, no
escapó a esta suerte. Transcurridos un poco más de
ocho años después de la declaración de El Báb, dos
años después de que el mismo Báb fuere martirizado, Él
fue encerrado en una celda oscura conocida como el
“Pozo Negro”
Vista de Tehran, donde
Bahá’u’lláh fue encarcelado en
1852.
Las cadenas alrededor de Su cuello eran tan pesadas que no
podía levantar Su cabeza. Aquí Bahá'u'lláh pasó cuatro terribles
meses de grandes sufrimientos. Sin embargo, fue en esta misma
prisión que el espíritu de Dios llenó su alma y le reveló que Él
era el Prometido de todas las épocas. De esta oscura prisión, el
Sol de Bahá'u'lláh se levantó para iluminar a la creación entera.
“Fuimos recluidos durante cuatro meses en un lugar
pestilente más allá de toda comparación… No hay
pluma que pueda describir aquel lugar, ni lengua
alguna expresar su repugnante hedor…”
“Durante los días en que yací en la prisión de Teherán,
a pesar de que el mortificante peso de las cadenas y
la atmósfera hedionda sólo Me permitían dormir un
poco, aun en esos infrecuentes momentos de
adormecimiento Yo sentía como si algo fluyera desde
la corona de Mi cabeza sobre Mi pecho, como un
poderoso torrente que se precipitara sobre la tierra
desde la cumbre de una elevada montaña. Como
consecuencia de ello, cada miembro de Mi cuerpo se
encendía. En esos momentos Mi lengua recitaba lo
que ningún hombre soportaría oír.”
Después de cuatro meses en la Mazmorra Negra, Bahá'u'lláh fue
privado de todas Sus posesiones y Él y Su familia fueron
enviados al exilio. En medio de un crudo invierno, viajaron a
través de las montañas occidentales de Persia hacia Bagdad, en
ese entonces una ciudad del Imperio Otomano y hoy día la
capital de Iraq.
• Las palabras no pueden describir sus
sufrimientos mientras caminaban cientos de
kilómetros por caminos cubiertos de nieve y de
hielo, en ruta hacia esta ciudad predestinada.
Bahá’u’lláh llega a
Bagdad (1952)
La fama de Bahá'u'lláh pronto se difundió en Bagdad y otras ciudades de la región, y
más y más personas venían a la puerta de este exiliado para recibir Sus bendiciones.
Pero hubo también unos pocos que se pusieron celosos de Su fama. Entre ellos estaba
el medio hermano de Bahá'u'lláh, Mírzá Yahyá, quien vivía bajo Su amoroso cuidado.
Mírzá Yahyá se opuso a Bahá'u'lláh pensando que los Bábís, quienes en ese entonces
le mostraban un gran respeto, lo aceptarían como su líder. No podía saber que, al
oponerse a la Manifestación de Dios, estaba propiciando su propia caída. Porque
cuando una Manifestación Divina aparece, sólo aquéllos que viven en servitud a Él
pueden esperar la verdadera grandeza. Incluso Sus parientes más cercanos no
pueden olvidar que Él tiene una posición distinta a todos los seres humanos, una
posición que nadie puede compartir.
Las intrigas de Mírzá Yahyá fueron causa de desunión entre los
seguidores del Báb y causaron profunda tristeza a Bahá'u'lláh. Una
noche, sin avisar a nadie, Bahá'u'lláh dejó Su casa y se fue a las
montañas de Kurdistán donde vivió una
vida de reclusión, en estado de oración y meditación. Se quedó en una
pequeña cueva, subsistiendo de alimentos muy simples. Nadie sabía
Su origen y nadie conocía Su nombre. Pero gradualmente los
habitantes de la región empezaron a hablar de un gran Santo que
tenía conocimiento conferido por Dios.
Cuando la noticia de
este Santo Personaje
llegó al hijo mayor de
Bahá'u'lláh, 'Abdu'lBahá, Él
inmediatamente
reconoció los signos
de Su bienamado
Padre. Le enviaron
cartas con un
mensajero especial,
suplicándole que
regresara a Bagdad. Él
aceptó, terminando
así un período de
dolorosa separación
que había durado dos
años.
Una cafeteria
otomana del
siglo XIX .
Durante la ausencia de
Bahá'u'lláh, la suerte
de la comunidad Bábí
había declinado
rápidamente.
Bahá'u'lláh se dedicó a
infundir un nuevo
espíritu entre los
perseguidos y
confundidos
seguidores de El Báb.
Aunque todavía no
había anunciado Su
propia Estación tan
elevada, el poder y la
sabiduría de Sus
palabras empezaron a
ganarle la lealtad de
un número creciente
de Babís y la admiración de personas de todo los estratos de la
sociedad. Pero el fanático clero musulmán y Su celoso hermano Mírzá
Yahyá, no soportaron ver la tremenda influencia que Bahá'u'lláh tenía
sobre tan enorme número de almas. Se quejaron repetidas veces ante
las autoridades hasta que el Gobierno de Persia, en conspiración con
algunos oficiales del Imperio Otomano, decidió alejar aún más a
Bahá'u'lláh de su tierra nativa, esta vez a la ciudad de Constantinopla.
Rio Tigris,
Bahdad
Bahá’u’lláh declara
Su en
misión
Bagdad y el río Tigris.
•
El mes de abril de 1863 fue un mes de inmensa tristeza para los habitantes de
Bagdad. Aquél a Quien habían aprendido a amar, estaba abandonando su ciudad,
dirigiéndose a un destino desconocido. Unos días antes de Su partida, Bahá'u'lláh
acampó en un jardín a las afueras de la ciudad, levantó Su carpa y por doce días
recibió el flujo de visitantes que venían a despedirse. Los seguidores de El Báb
vinieron a este jardín descorazonados; algunos acompañarían a Bahá'u'lláh en la
siguiente etapa de Su exilio, pero muchos tendrían que quedarse y ser privados de
una asociación cercana con Él. Pero Dios no quiso que esta fuese una ocasión triste.
Las puertas de Su infinita bondad se abrieron de par en par, y Bahá'u'lláh proclamó a
aquellos a su alrededor que Él era el Prometido anunciado por El Báb - Aquél a Quien
Dios hará manifiesto. La tristeza dio paso a una alegría infinita; los corazones se
regocijaron y las almas fueron encendidas con el fuego de Su amor. En los siglos por
venir, como ahora, estos doce días, del 21 de abril hasta el 2 de mayo, serán
celebrados por los Bahá'ís en todas partes como el Festival de Ridván, el aniversario
de la declaración de Bahá'u'lláh de Su Misión que abraza al mundo.
ISLA VERDE
“En verdad os digo, éste es el Día en
que la humanidad puede
contemplar el Rostro y oír la Voz
del Prometido. Se ha proclamado
el Llamamiento de Dios, y la luz de
Su semblante se ha levantado
sobre los hombres.
Incumbe a todos los hombres
borrar de la tabla de su corazón
hasta la última huella de toda
palabra ociosa y contemplar con
mente abierta e imparcial los
signos de Su Revelación, las
pruebas de Su Misión y las señales
de Su Gloria.
¡Grande, en verdad, es este Día!
Las alusiones que se hacen a Él en
las Sagradas Escrituras como el
Día de Dios atestiguan su
grandeza. El alma de todos los
Profetas de Dios, de todos los
Mensajeros Divinos, ha añorado
este maravilloso Día. Asimismo,
todos los diferentes pueblos de la
Tierra han ansiado llegar a él.”
Exilio a
Constantinopla
El viaje a Constantinopla
Dibujo de un kajavih (caravana), una forma habitual de
viajar en Iran a mediados del año 1800
Bahá’u’lláh llega a
Constantinopla
(Estambul)
Constantinopla era la sede del Imperio Otomano. De nuevo, la gran
sabiduría y encanto de Bahá'u'lláh empezaron a atraer a un número
creciente de personas. "No debe permanecer en Constantinopla más
tiempo", murmuraba el fanático clero musulmán convenciendo a las
autoridades de exilarlo al pueblo
de Adrianópolis.
El viaje a
Adrianópolis
La llegada a Adrianópolis
Vista de Adrianópolis (Edirne).
Bahá’u’lláh sigue atrayendo
seguidores
La mezquita de Sultan Salim en Adrianópolis
Una vista actual de la
casa de Rida Big,
residencia de
Bahá’u’lláh en
Adrianópolis, donde
fue envenenado. Al
fondo la mezquita de
Sultan Salim.
En Adrianópolis, Bahá'u'lláh escribió Tablas a los reyes y
gobernantes del mundo, llamándoles a abandonar los caminos
de la opresión y a dedicarse al bienestar de sus pueblos.
Revelación de la Tabla de
Ahmad
Interior de la residencia de Bahá’u’lláh en Adrianópolis
Entonces, Sus
enemigos concibieron
el más cruel de los
castigos. Él y Su
familia serían
exiliados a 'Akká, en
ese tiempo la peor
colonia penal de todo
el imperio.
“Seguramente que
perecerá en las
extremadamente
severas condiciones
de esa ciudad
prisión”, pensaban los
ignorantes, quienes
imaginaron que
podían detener lo que
Dios mismo había
puesto en
movimiento.
Bahá’u’lláh
llega a Tierra
Santa
La ciudad prisión de ‘Akká
‘Akká vista desde el mar Mediterráneo
Llegada por la puerta del mar
La puerta del mar por donde Bahá’u’lláh y Sus
acompañantes entraron en la ciudad de ‘Akká en
1868
“La más desolada de las
ciudades”
Un pasaje estrecho de la ciudad de ‘Akká
La subida a la prisión
‘Akká en la actualidad
Los sufrimientos de Bahá'u'lláh en
'Akká son demasiados para
contarlos. Al comienzo, Él estaba
encarcelado solo en una celda
donde incluso a Sus propios hijos no
les era permitido verle. Carecía de
toda comodidad y estaba rodeado
de enemigos de día y de noche.
La sentencia del
sultán
Una fotografía reciente de la
mezquita de Al-Jazzar en ‘Akká
Escaleras y entrada de la
prisión de ‘Akká
Una fortaleza imponente
Las dos ventanas a la derecha en la segunda planta,
muestran la habitación que Bahá’u’lláh ocupó en la prisión.
Interior de la celda
Vista de algunas celdas ocupadas por los exiliados.
La habitación de Bahá’u’lláh es la de la izquierda
“La Antigua Belleza ha
consentido ser encadenada
para que la humanidad sea
liberada de su cautiverio, y
ha aceptado ser prisionero
de esta poderosa Fortaleza
para que todo el mundo
logre la verdadera libertad.
Ha bebido hasta los pozos
de la copa del dolor, para
que todos los pueblos de la
tierra alcancen felicidad
perdurable
y sean colmados de alegría. Esto emana de la misericordia de
vuestro Señor, el Compasivo, el Más Misericordioso. Hemos
aceptado ser humillados, oh creyentes en la Unidad de Dios,
para que vosotros seáis enaltecidos y hemos sufrido múltiples
tribulaciones para que podáis prosperar y florecer. ¡Mirad cómo
aquellos que se han imaginado socios de Dios, han forzado a
Aquel quien ha venido a rehacer el mundo entero, a residir en la
más desolada de las ciudades!”
•
Una vista de la celda de
Bahá’u’lláh después de
su restauración en 2004.
Los seguidores de
Bahá’u’lláh
comienzan a viajar
a ‘Akká.Vista desde
la prisión
Un trágico accidente
El tragaluz donde se cayó Mírzá Mihdí marcado en la
fotografía aérea de1917
El sacrificio de Mírzá Mihdí.
El tragaluz por donde cayó Mirzá Mihdí después de su
restauración.
Bahá’u’lláh sale de la celda
Una imagen de la casa de ‘Údí Khammár, conocida
ahora con el nombre de Casa de ‘Abbúd
La Casa de ‘Údí
Khammár
El interior de la casa
de ‘Údí Khammár.
A la derecha la
entrada a la
habitación de
Bahá’u’lláh.
Bahá’u’lláh revela el
“Libro Más Sagrado”
La habitación de Bahá’u’lláh
en la casa de ‘Údí Khammár,
donde reveló el Kitáb-i-Aqdas.
Pero las condiciones de
encierro gradualmente
cambiaron. Los habitantes
de 'Akká y su gobierno se
convencieron de la inocencia
del pequeño grupo de
Bahá'ís exiliados en su
ciudad.
La Casa de ‘Abbúd
Una vista reciente
El papel de ‘Abdu’l-Bahá
El salón principal en la casa de ‘Abbúd, en la actualidad
decorado con detalles históricos
La habitación de Bahá’u’lláh en
la Casa de ‘Abbúd
La esquina donde Bahá’u’lláh solía sentarse y Su cama
Balcón hacia el mar
Balcón en la parte exterior de la habitación de
Bahá’u’lláh en la segunda planta de la Casa de ‘Abbúd
La vida en
‘Akká
El baño público
El gran baño público en ‘Akká donde Bahá’u’lláh acudió
alguna vez escoltado por un guardia
El levantamiento
de las
restricciones
La puerta terrestre de
‘Akká desde dentro de la
ciudad. Bahá’u’lláh salió
por esta puerta.
Bahá’u’lláh sale de la ciudad
amurallada
Vista exterior de la puerta terrestre y las murallas de la ciudad
Bahá’u’lláh solicita la reparación del acueducto
El acueducto que conduce el agua a ‘Akká construido cerca
de 1815, hacía la función de uno anterior que había sido
destruido por Napoleón.
A la llegada de Bahá’u’lláh, estaba desapareciendo
L
a
l
l
e
g
a
d
a
Una vez más, la gente se sintió atraída por la sabiduría y el
amor de este extraordinario Personaje, aunque la mayoría no
entendía Su exaltada Estación. Después de algunos años, las
puertas de la ciudad-prisión se abrieron a Bahá'u'lláh y a sus
seguidores.
La Mansión de
Mazra‘ih.
Una casa en el campo
Fotografía área del pueblo de Mazra‘ih donde se ve la Mansión de
Bahá’u’lláh con el mar Mediterráneo al fondo
La Mansión de Mazra‘ih
La Mansión de Mazra’ih desde el oeste
Un lugar de belleza
El interior de la habitación de Bahá’u’lláh en
Mazra’ih
Un lugar para disfrutar de la
naturaleza
Los maceteros marcan el lugar donde Bahá’u’lláh solía
sentarse con el río a su espalda
El Jardín de Ridván
La entrada
En el Jardín de Ridván
Vista actual de la fuente y los bancos
El paraíso
La casa donde Bahá’u’lláh se hospedaba durante sus
visitas al Jardín de Ridván
La habitación de Bahá’u’lláh
en el Jardín de Ridván
Fotografía del interior coloreada
Vista actual de la habitación de
Bahá’u’lláh
Se le permitió por
fin vivir en
condiciones
relativamente más
cómodas, en lo
que hoy
conocemos como
la Mansión de
Bahjí. Allí falleció
en mayo de 1892
en la cúspide de
Su majestad y
gloria.
Bahá’u’lláh cosecha cada
vez mayor reconocimiento
Bahjí vista desde el sur
“La Mansión sublime”
Vista actual desde el sur.
Bahá'u'lláh izó la
bandera de la paz
universal y de la
hermandad y
reveló la Palabra
de Dios. Aunque
Sus enemigos
combinaron sus
fuerzas en Su
contra, Él salió
victorioso como
Dios le había
prometido cuando
estaba
encadenado en la
prisión de
Teherán.
i
p
c
i
ó
n
p
r
o
f
“Se digno de la confianza de tu
prójimo…”
Los balcones de la Mansión
Una visita de amor
La habitación donde ascendió Bahá’u’lláh en1892.
El salon principal de la Mansión de
Bahjí, situada en la segunda planta
Profesor Browne visita a Bahá’u’lláh: “Que todas las naciones
tengan una fe común y todos los hombres sean hermanos; que se
fortalezcan los lazos de afecto y unidad entre los hijos de los
hombres; que desaparezca la diversidad de religiones y se anulen
las diferencias de raza. ¿Qué mal hay en esto?... Pero esto se
cumplirá; esas luchas sin objeto, esas guerras desastrosas
desapareceran y la "Más Grande Paz" reinará...”
Haifa
Pintura de Haifa de la época en la que Bahá’u’lláh hizo
tres visitas, entre 1883 y 1891.
“El Señor esta cerca – 1871”
Detalle de una casa de los Templarios en Haifa. La inscripción
esta en Alemán
Bahá’u’lláh en el Monte
Carmelo
Lugar donde Bahá’u’lláh levanto su tienda
Carmelo: La montaña de
Dios Tiendas utilizadas por Bahá’u’lláh en
Haifa – Monte Carmelo
El Santuario del Báb
“El Sol de la verdad…se ha
puesto“
La Mansión de Bahjí de noche
El fallecimiento de Bahá’u’lláh.
Habitación donde Bahá’u’lláh ascendío en 1892.
El lugar mas sagrado
Santuario de Bahá’u’lláh.
Durante Su propia
vida, Su Mensaje
revivió los corazones
de miles de personas
y muchos dieron sus
vidas en Su Sendero.
Y hoy día, Sus
Enseñanzas
continúan
difundiéndose a
través del mundo.
Nada puede impedirle
de alcanzar Su meta
final, que es la de
unificar a toda la
humanidad en una
Causa universal, en
una Fe común.
El Libro más Sagrado
copia adornada del Kitáb-i-Aqdas, encargado por
‘Abdu’l-Bahá en1902
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