Autor: Lorenzo (Ayurveda)
Septiembre 2003
Si intuyes que un desconocido
de sonrisa dulce, mirada tierna
y oyuelo en la barbilla
sigue tus pasos, escuchando embelesado
las notas musicales de tus pisadas…
¡tranquila, no gires la cabeza!
mantén las constantes vitales activas.
Si sientes que el desconocido
clava su mirada en tu reverso
recorriendo la médula espinal
y aparcándola en tus nalgas…
¡tranquila, no gires la cabeza!
se recrea admirando la perfección
de la creación de Dios.
Si sientes un suspiro
¡no cortes los fusibles!
un sentimiento de deseo de amor
se desprende del desconocido
por conocer tu anverso femenino . . .
Si para a tu vera
¡gira la cabeza!
solo quiere saber la hora para cortejar,
si al oscurecer cuando se abre la puerta circurlar
reflectora en el cielo . . .
o al amanecer cuando el astro luz se despierta
extendiendo igual que el pulpo
sus rayos para abrazar y besar
la perfección de la creación de Dios.
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