NOVENO MANDAMIENTO
No consentirás pensamientos ni
deseos impuros.
No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer
de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su
asno, ni nada que sea de tu prójimo (Ex 20, 17).
Padre Marcelo Rivas Sánchez 19-07-05
Lo impuro no es deseo es esclavitud.
Debemos alejarnos …
•De la concupiscencia de la carne, de los ojos y la soberbia.
Aquí estamos hablando de CODICIA. Donde hay un deseo
vehemente del ser humano. Esto atenta contra el espíritu.
•Y apartar del corazón las intenciones malas, asesinatos,
adulterios, fornicaciones.
Por eso se hace necesario purificar el corazón donde la
simplicidad, la sencillez, la inocencia. Es aquí donde la sexta
bienaventuranzas entra en acción “Bienaventurados los
limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mateo 5,8
Estos limpios de corazón verán a Dios cara a cara
Lo impuro no es deseo es esclavitud.
Aclarando …
Desde que nos bautizamos comienza la lucha contra la
concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados.
Necesitamos pureza de intención, castidad, pureza de mirada
interior y exterior. Además, de esa oración constante, que nos enseña
que sin Dios estaríamos más que vencidos, completamente derrotados.
Se hace, más necesario, aún, vivir en el PUDOR. Que sería como
preservar la intimidad de la persona. La paciencia y la moderación se
juntan de las manos para triunfar y así nacerá la discreción.
Necesitamos una pureza que invita a purificar el ambiente social
donde todo es sexo (Pansexualismo). Hoy en día hay una permisividad
donde desde niños se le anima y encamina a perder lo sagrado y
valorativo de los órganos sexuales.
Lo impuro no es deseo es esclavitud.
Historia de dolor y vergüenza …
Son muchas las veces en que he escuchado lo siguiente. Cuando mi hijo
tenga 16 años lo voy a llevar para donde las mujeres. Ellas se encargarán
de hacerlo hombre. Da tristeza como padres o alguno de los integrantes de
la familia “machistas inmorales” se dedican a dañar y desvirtuar lo
maravilloso y sagrado del sexo. Yo me preguntó. ¿Por qué no llevan a las
hembras para que un varón les haga el favor? ¿Acaso, no son hijos,
varones y hembras?
No solamente culpamos a los Medios de Comunicación, sino también a toda
la sociedad que de manera permisiva lo deja seguir. Se condena el camino
por donde quieren hacernos caminar. Como si el único sendero fuera el
sexo, la exhibición, la prostitución
Es claro que para que haya pecado en este mandamiento, como en
cualquier otro, es necesario desear o recrearse voluntariamente en lo que
está prohibido hacer. Quien tiene malos pensamientos, imaginaciones o
deseos contra su voluntad, no peca. Sentir no es consentir. El sentir no
depende muchas veces de nosotros; el consentir, siempre. El pecado está
en el consentir, no en el sentir. Siente el cuerpo, consiente el alma. Y quien
peca es el alma, no el cuerpo.
Lo impuro no es deseo es esclavitud.
Resumen …
Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio
con ella en su corazón’ (Mt 5, 28).
El noveno mandamiento pone en
guardia contra el desorden o concupiscencia de la carne.
La lucha contra la concupiscencia de la carne
pasa por la purificación del corazón y por la práctica de la
templanza
La pureza del corazón nos alcanzará el ver a Dios: nos da
desde ahora la capacidad de ver según Dios todas las cosas.
La purificación del corazón es
imposible sin la oración, la práctica de la castidad y la pureza
de intención y de mirada.
La pureza del corazón requiere el pudor, que es
paciencia, modestia y discreción. El pudor preserva la
intimidad de la persona.
Lo impuro no es deseo es esclavitud.
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