CAPÍTULO CUARTO
LOS GRANDES COMPROMISOS DE “APARECIDA”
EL GRAN RETO DE LA “MISIÓN CONTINENTAL”
"Al terminar la Conferencia de Aparecida, en el
vigor del Espíritu Santo, convocamos a todos
nuestros hermanos y hermanas, para que,
unidos, con entusiasmo realicemos la gran
Misión Continental…
Será un nuevo Pentecostés que nos impulse
a ir, de manera especial, en búsqueda de los
católicos alejados y de los que poco o nada
conocen a Jesucristo, para que formemos
con alegría la comunidad de amor de
Nuestro Padre Dios.
Misión que debe llegar a todos, ser
permanente y profunda".
Pero cabe preguntarse: ¿Para qué esta misión?
-¿Se trata de una reacción desesperada de la
Iglesia ante el "éxodo" de católicos hacia los
nuevos grupos y movimientos emergentes?
-¿O será acaso un embate proselitista, en aras de
ganar adeptos para la Iglesia?.
Concebir así la misión sería distorsionar su
naturaleza más profunda, aunque no se descarta
la tentación de entenderla de esa manera.
¿Cuál es entonces el gran desafío de la Misión
Continental?
El Documento Conclusivo lo señala de manera
clara y contundente:
"Aquí está el reto [desafío] fundamental que
afrontamos:
mostrar la capacidad de la Iglesia para
promover y formar discípulos
misioneros,
que respondan la vocación recibida y
comuniquen por doquier, por desborde de
gratitud y alegría, el don del encuentro con
Jesucristo [...].
No tenemos otra dicha ni otra
prioridad que ser instrumentos del
Espíritu de Dios, en la Iglesia, para
que Jesucristo sea
- encontrado, (reconocido)
- aceptado
- seguido,
- amado,
- adorado,
- anunciado y comunicado a
todos" (Aparecida, 14)
Así pues,
la Misión continental constituye, en sí misma,
un desafío de la iglesia hacia el mundo, pero es
también un desafío para la Iglesia, pues le exige
revisar el modo de entenderse,
así como su modo de ser, de pensar y de actuar.
Más aun la obliga a redefinir su identidad a
reubicarse ante la realidad concreta y a
reorientar su misión.
Esto significa que la Misión Continental, antes
que un programa de acción pastoral por parte de
la Iglesia, es un llamado de Dios a la Iglesia a que
recupere su identidad de Discípula Misionera de
Jesucristo.
Hacer vida este llamado divino le
plantea el gran desafío de entrar en un
proceso radical de Conversión Pastoral.
Dicha conversión no solo es una
exigencia, sino una condición sin la cual
no será posible llevar a cabo con eficacia
la Misión Continental.
"La Nueva Evangelización exige la conversión pastoral
de la Iglesia.
Tal conversión debe ser coherente con el Concilio.
Lo toca todo y a todos:
- en la conciencia y en la praxis personal y comunitaria,
- en las relaciones de igualdad y de autoridad;
- con estructuras y dinamismos que hagan presente
cada vez con más claridad a la Iglesia, en cuanto signo
eficaz, sacramento de Salvación Universal"
( Santo Domingo, 30)
En el Documento de Aparecida hay un tema
aparece en diferentes lugares, si bien es
abordado principalmente en el capitulo
séptimo.
Se afirma que "todas las autenticas
transformaciones se fraguan y forjan en el
corazón de las personas ". De manera que
no podrá haber "nuevas estructuras si no
hay hombres nuevos y mujeres nuevas que
movilicen y hagan converger en los pueblos
ideales y poderosas energías morales y
religiosas".
La Iglesia dará respuesta a la exigencia del
cambio de estructuras
"formando Discípulos y Misioneros "
(Aparecida 538).
Con lo antes dicho, es fácil deducir que la
conversión pastoral de la Iglesia es una
realidad compleja en la cual subyacen otros
muchos desafíos que deben ser afrontados de
manera inaplazable.
Esta es nuestra hipótesis: el mayor desafío de
la misión Continental es promover y formar
Discípulos Misioneros de Jesucristo.
Pero este desafío implica otro de fundamental
importancia:
La conversión pastoral de la Iglesia,
conversión que, a su vez, encierra otra gran
variedad de desafíos, los cuales deben ser
afrontados con inteligencia creativa, bajo pena
de convertir la Misión Continental en un
discurso demagógico, en un idealismo ingenuo,
en un proyecto estéril.
"Es necesario formar a los Discípulos en una
espiritualidad de la acción misionera que se
basa en la docilidad al impulso del Espíritu
[...].
El Discípulo Misionero, movido por el
impulso y el ardor que proviene del Espíritu,
aprende a expresarlo en el trabajo, en el
dialogo, en el servicio, en la Misión
cotidiana " (Aparecida, 284).
MISIÓN CONTINENTAL
I. LA EXPERIENCIA DE DIOS:
Punto de partida y de llegada
de la misión evangelizadora de la Iglesia.
II. CENTRALIDAD EN CRISTO
y su proyecto
(El reino de Dios)
III. LA PALABRA DE DIOS
“alma de la acción evangelizadora de la Iglesia”
Ante una labor pastoral, a menudo programática y
carente de vida, la Iglesia tiene el desafío de entender y
vivir su labor pastoral-misionera como una experiencia
de Dios.
La experiencia de Dios, es la respuesta a la pregunta de
la mayoría de los de los que trabajan en la Pastoral de la
Iglesia y de los que están encargados de impulsar los
Planes de Pastoral:
¿ Cómo superar una pastoral
sin alma?
“Nadie puede ser discípulo misionero si no es
testigo de Dios vivo, es decir, si primero no ha
intentado encontrarse con Él y dialogar “como un
amigo conversa con su amigo”.
LA VIDA INTERIOR, es el alma de
todo apostolado.
La vida interior nace
LA EXPERIENCIA DE
DIOS.
La Experiencia de Dios constituye el fundamento
último del ministerio pastoral
y de la
espiritualidad que lo sustenta.
Dicha experiencia implica la aceptación vital de
Jesucristo y la apertura a la acción del Espíritu Santo,
pues en la tarea evangelizadora, lo más importante
no es transmitir una doctrina,
sino
dar un testimonio, nacido de la experiencia.
Se trata de una experiencia de Dios Trinidad
y también una experiencia de la vida teologal.
Es experiencia de Dios Trinidad
en cuanto que en ella
-Se experimenta al Padre, que es quien nos llama
a colaborar en la obra de salvación.
-Se experimenta al Hijo, cuya presencia y
práctica actualizamos con nuestra acción
pastoral-misionera.
- y se experimenta al Espíritu Santo, bajo cuyo
impulso actuamos.
Pero es también una experiencia de vida teologal en
cuanto que la acción misionera de la Iglesia, para ser
auténtica, necesariamente debe estar
-cimentada en la fe,
- orientada por la esperanza
-y consumada en el amor (caridad pastoral).
Para el discípulo Misionero:
la experiencia de Dios tiene dos elementos
fundamentales:
-la persona de Jesús a quien escuchamos en su
Palabra, contemplamos en la oración y
recibimos en los Sacramentos;
-y el prójimo, "sacramento" vivo de Cristo,
cuyo servicio por amor es un camino para
amar y servir al mismo Cristo (cf. Mt 25,40).
Ante una peligrosa tendencia a polarizar la acción pastoral
hacia la Iglesia misma (pastoral de conservación);
la Misión Continental
nos plantea el desafío de volver la mirada a Jesucristo
como el paradigma absoluto de toda pastoral ;
y a orientar la misión desde el horizonte del Reino, con un
énfasis muy importante en el valor de "la vida plena " en
Cristo. (Pastoral de la acción misionera o de proyección)
El nuevo estilo de vida pastoral que la misión
continental requiere no se podrá dar sin una
profunda inmersión en el misterio de Cristo.
En efecto, Él es la luz para ver,
el criterio para juzgar
y la norma para actuar, en el ministerio
eclesial.
Por tanto, si quiere ser fiel y no perder el
rumbo la Iglesia debe preguntarse
constantemente:
-¿Qué hizo Jesús? (principales ejes de su ministerio).
-¿Por qué lo hizo? (motivaciones profundas).
-¿Para qué lo hizo? (intencionalidad).
-¿Cómo lo hizo? (actitudes).
Y confrontar si hay coherencia en su actuar con el de
Jesús, pues el gran cometido de la Iglesia no es otro
que actualizar, en el aquí y ahora, bajo el impulso del
Espíritu Santo, la acción evangelizadora de Jesús, en
orden a la propia auto edificación y a la extensión del
Reino de Dios en el mundo.
La brújula orientadora de la Misión Continental
debe ser el gran proyecto de la instauración
del Reino (reinado) de Dios en el corazón de cada
persona, de cada familia y de la familia humana
en su totalidad. DA 143, 144 y 152.
En el contexto de una globalización capitaneada por la
ideología capitalista neoliberal, cuyos efectos más
notorios en los pueblos de América Latina y el Caribe son
la pobreza creciente, la exclusión social y el deterioro de
la vida en todas sus manifestaciones, se hace más
urgente la luchar en favor de la " cultura de la vida“ ; la
alternativa cristiana; la civilización del amor. (El Reinado
de Dios)
Dice el Documento Final de
“Aparecida” 358
"Las condiciones de vida de muchos abandonados, excluidos e
ignorados en su miseria y su dolor, contradicen este proyecto del
Padre e interpelan a los creyentes a un mayor compromiso a favor
de la cultura de la vida.
El Reino de vida que Cristo vino a traer es incompatible con esas
situaciones inhumanas.
Si pretendemos cerrar los ojos ante estas realidades no somos
defensores de la vida del Reino y nos situamos en el camino de la
muerte [...].
Tanto la preocupación por desarrollar estructuras más justas como
por transmitir los valores sociales del Evangelio, se sitúan en este
contexto de servicio fraterno a la vida digna "
Aparecida nos recuerda que el Reino instaurado por
Jesús es el Reino de la vida, que "la propuesta de
Jesucristo a nuestros pueblos, el contenido
fundamental de esta misión, es la oferta de una vida
plena para todos" (Aparecida, 361).
También señala que "la vida nueva de Jesucristo toca
al ser humano entero y desarrolla en plenitud la
existencia humana en su dimensión personal,
familiar, social y cultural" (Aparecida, 356).
Asimismo, indica los signos que expresan la presencia del
Reino, entre otros:
- la vivencia personal y comunitaria
de las bienaventuranzas,
-la evangelización de los pobres,
-el conocimiento y cumplimiento de la voluntad del Padre,
-el martirio por la fe,
-el acceso de todos a los bienes de la creación,
-el perdón mutuo, sincero y fraterno,
-aceptando y respetando la riqueza de la pluralidad,
-y la lucha para no sucumbir a la tentación
-y no ser esclavos del mal (Aparecida, 383).
Ante una acción pastoral, con frecuencia
desencarnada y vacía, Aparecida plantea a la
Iglesia el desafío de vivir su identidad mediante
la escucha atenta de la Palabra de Dios escrita y
"acontecida ".
Otro de los grandes aportes de Aparecida es
rescatar el papel fundamental de la Palabra de
Dios, en su doble manifestación:
escrita y acontecida.
Haciéndose eco del Vaticano II nos recuerda que
"la Sagrada Escritura, Palabra de Dios por
inspiración del Espíritu Santo ", es, con la
Tradición, fuente de vida para la Iglesia y el alma
de su acción evangelizadora " (Aparecida, 24).
Consciente de esto, el Papa Benedicto XVI en su
discurso inaugural advirtió que:
al iniciar la nueva etapa que la Iglesia misionera
de América Latina y el Caribe se dispone a
emprender [...], es condición indispensable del
conocimiento profundo y vivencial de la Palabra
de Dios". Y señaló la urgente necesidad de
"fundamentar nuestro compromiso misionero y
toda nuestra vida en la roca de la Palabra de
Dios ".
Pero, además de la escucha de la Palabra de Dios
en la Sagrada Escritura, también enfatiza la
necesidad de que la Iglesia sepa escuchar la voz
de Dios expresa en la realidad:
"como discípulos de Jesucristo, nos sentimos
interpelados a discernir los 'signos de los tiempos'
a la luz del Espíritu Santo para ponernos al
servicio del Reino" (Aparecida, 33).
Se insiste en que "la pastoral de la Iglesia no puede
prescindir del contexto histórico donde viven los
miembros " ya que su vida acontece en contextos
socioculturales bien concretos. "Estas transformaciones
sociales y culturales representan naturalmente nuevos
desafíos para la Iglesia en su misión de construir el Reino
de Dios, de allí nace la necesidad en fidelidad al Espíritu
Santo que la conduce de una renovación eclesial, que
implica reformas espirituales, pastorales y también
institucionales" (Aparecida, 367).
En consecuencia, no escuchar las interpelaciones
de Dios en los signos de los tiempos es tan grave
como desconocer su Palabra en la Sagrada
Escritura, por tanto:
"Obispos, sacerdotes, diáconos permanentes,
consagrados y consagradas, laicos y laicas estamos
llamados a asumir una actitud de permanente
conversión pastoral, que implica escuchar con
atención y discernir 'lo que el Espíritu está diciendo
a las Iglesias' (Apoc, 2,29),
a través de los signos de los tiempos en los que
Dios se manifiesta " (Aparecida, 366).
Así, la Misión Continental debe llevar a vivir
el encuentro con Jesús como un dinamismo
de conversión personal, pastoral y eclesial
capaz de impulsar hacia la santidad y el
apostolado a los bautizados, y de atraer a
quienes han abandonado la Iglesia, a quienes
están alejados del influjo del Evangelio y a
quienes aún no han experimentado el don de
la fe.
Esta experiencia misionera abre un nuevo horizonte
para la Iglesia de todo el Continente, que quiere
"recomenzar desde Cristo" recorriendo junto a Él un
camino de maduración, que capacite al bautizado para
ir al encuentro de toda persona, hablando el lenguaje
cercano del testimonio, de la fraternidad, de la
solidaridad.
Este impulso misionero se puede desglosar en cuatro
consecuencias prácticas:
- Aprovechar intensamente esta hora de gracia
- Implorar y vivir un nuevo Pentecostés en todas las
comunidades cristianas
- Despertar la vocación y la acción misionera de los
bautizados, y alentar todas las vocaciones y ministerios
que el Espíritu da a los discípulos de Jesucristo en la
comunión viva de la Iglesia
- Salir al encuentro de las personas, las familias, las
comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir
el don del encuentro con Cristo, que ha llenado sus vidas
de "sentido", de verdad y amor, de alegría y de esperanza
D.A. 246 a 275
REGRESAR
1. LA PALABRA (Lectio Divina
Animación Bíblica de la Pastoral)
2. LA LITURGIA (especialmente la Eucarística)
3. EL SACRAMENTO de la RECONCILIACIÓN
4. LA ORACIÓN (Personal y comunitaria)
5. LA PIEDAD POPULAR
6. LA RELACIÓN CON LA Sma. Virgen MARÍA
7. EL TESTIMONIO DE LOS APÓSTOLES Y LOS SANTOS.
8. LA PEQUEÑA COMUNIDAD FRATERNAL
9. EL TESTIMONIO DE LA GENTE COMPROMETIDA
10. EL SERVICIO A LOS POBRES
ESQUEMA DE LECTIO DIVINA
La Sagrada Escritura es …
Palabra de Dios
escrita
por inspiración del Espíritu Santo
confiada a la Iglesia para la
salvación

Leer

Meditar

Orar

Contemplar/practicar

¿Qué dice el
texto bíblico?

¿Qué nos dice

¿Qué le decimos
al Señor
motivados por su
Palabra?

¿A qué conversión y acciones nos
invita el Señor?
Comprender
la Palabra …
para descubrir
lo que Dios nos
enseña
mediante el
autor inspirado.
Actualizar
la Palabra …
para interpelar
la vida, conocer
su sentido,
mejorar
nuestra misión
y fortalecer la
esperanza.
Orar
la Palabra …
para dialogar con
Dios y celebrar
nuestra fe en
familia o
comunidad.
Practicar
la Palabra …
para conducir la vida (practicar)
según los criterios de Dios
(conversión).
el Señor por su
Palabra?
III. ¿QUÉ ES, ENTONCES, LA
MISIÓN CONTINENTAL?
Es el esfuerzo evangelizador
que, en el Continente
Latinoamericano y del Caribe
cada nación y cada Diócesis
realiza, mediante diversas
iniciativas pastorales y
espirituales debidamente
programadas, para lograr
que su pastoral se
compenetre de espíritu
misionero en forma
permanente, y, a la par,
para que cada uno de los
católicos:
- Acepte ser enviado como discípulo
misionero a dar testimonio de su fe
y a anunciar el Evangelio
- Se acerque a los hogares e
instituciones que le sean
encomendados
- Anuncie en ellos la presencia de
Jesús y de su mensaje de vida plena
- Ore para que, con la ayuda del
Espíritu Santo, los destinatarios del
anuncio lleguen a un encuentro
personal con Jesucristo vivo
- Acoja con afecto a quienes deseen
sentirse más partícipes en la Iglesia
misionera,
-Abra su corazón a la misión universal
de la Iglesia y
- Colabore a que su Iglesia, Parroquial
o diocesana, viva una pastoral de
mayor ardor y empuje misionero en
su espíritu y en sus estructuras.
Este dinamismo misionero se da en
un momento muy propicio:
«Cuando muchos de nuestros
pueblos se preparan para celebrar el
bicentenario de su independencia,
nos encontramos ante el desafío de
revitalizar nuestro modo de ser
católico y nuestras opciones
personales por el Señor, para que la
fe cristiana arraigue más
profundamente en el corazón de las
personas y los pueblos
latinoamericanos
como acontecimiento
fundante y encuentro
vivificante con Cristo.
Él se manifiesta como
novedad de vida y de misión
en todas las dimensiones de
la existencia personal y
social.
Esto requiere, desde nuestra
identidad católica, una
evangelización mucho más
misionera, en diálogo con
todos los cristianos y al
servicio de todos los
hombres» (DA 13).
T
A
L
L
E
R
1. ¿Qué es la Misión Continental y qué
está llamada a hacer?
2. ¿Cuál es el desafío de la Misión
Continental?
3. ¿Qué es la conversión pastoral y qué
exige?
4. El desafío de la conversión pastoral
¿qué otros desafíos encierra para la
Iglesia?
5. ¿Cuáles son los presupuestos básicos
para la Misión Continental? ¿En qué
consisten?
6. ¿Por qué decimos que este es un
momento propicio para la Misión
Continental?
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