Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas
A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio
Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con
palabras calladas, con matices de mil sensaciones
Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza.
La pena y el llanto se marcharon, al sentir el Amor y su grandeza
La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me
mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba
Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el Amor y la desdicha, sintiendo la
alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida
Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con
mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida
Es así, que aprendí a vivir
Por todo ello … ¡aprende a vivir sin espinas!
¡No empieces el día de hoy, con las espinas de ayer!
El día de ayer y todos los días y años anteriores han pasado ya, están
enterrados en el Tiempo.
Y no puedes cambiar ya nada en ellos
¿Te han quedado espinas?
¡No las traigas arrastrando! Porque seguirán pinchándote cada día hasta no
dejarte vivir.
Hay heridas de espinas que puedes curar si sabes perdonar de veras
Pero hay heridas que no podrás curar con todo el Amor de este mundo
¡Pues, olvídate de que existen!
¡Quita el cristal de aumento, que pones encima de tus desdichas!
Muévete, grita, llora, respira profundo y trata de ser feliz!
De cada espina que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas, hemos
podido tener la capacidad, de tener experiencia, y luego más
adelante, poder tomar mejores decisiones …
¡Creo en tí!
¡Creo que puedes hacerlo!
¡Adelante!
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A PESAR DE LAS ESPINAS