Don
Fulgencio
El hombre
que no tuvo
infancia…
Por ALBERT PICCIONE
Lo conocí cuando yo era pequeño.
Bueno, ¿quién no conoció a Don
Fulgencio desde muy pequeño?
Cuando lo conocí ya era panzón y usaba
su tradicional galerita negra en la punta
de la cabeza.
Nos hicimos muy amigos, y con el correr
del tiempo, él me fue presentando a sus
vecinos y parientes…POTOTO, TRACATRACA, RAMONA, CICUTA, AVIVATO y
tantos otros.
Recorrimos juntos los caminos del
humor, y me trajo a casa día a día, el
amor prendido en una sonrisa.
Pero sorpresivamente Don Fulgencio
quedó ausente…, lo busqué por todos
lados, y nadie lo había visto.
Traté de encontrar a sus amigos, pero
todo fue en vano, y seguí la
investigación aunque me asaltaban las
dudas.
En ese instante resolví visitar al
padre de ellos, a mi querido Lino
Palacio. Salí apresurado, compré el
periódico, y viajando en el tren
subterráneo quedo helado por la
noticia aparecida en el matutino:
“..el prestigioso dibujante Lino
Palacio y su esposa fueron muertos
a puñaladas por desconocidos que
entraron en su domicilio con fines
de robo”.
Llego consternado a su
apartamento. Penetro en él, y
recorro sus habitaciones vacías…,
cuanta tristeza.
Sin darme cuenta me introduzco en
su estudio.., está intacto. La mesa de
dibujo, los potes de tinta china, los
pinceles, los colores al agua y al
pastel, las cartulinas amontonadas, y
el cesto de los papeles repleto de
ideas inconclusas. Sobre el tablero y
todavía en lápiz…, la galerita de Don
Fulgencio sin terminar.
Una gran emoción me embargó en
esos momentos.., cuantos años
dedicados a ilustrar. Allí sobre las
paredes, amontonados, los dibujos
caricaturescos firmados por FLAX (el
seudónimo que usaba Lino para temas
políticos). Desde allí me estaban
mirando los Churchills, los Stalins, los
Hitlers, los políticos de todas las
épocas entremezclados como solo un
gran artista lo sabe hacer.
Pero ahora todos ellos lloran, porque
están vivos, porque seguirán viviendo
eternamente, aunque papá murió.
Mi vista sigue buscando detalles, esos
detalles que mi amigo dejó acumulados
por los años.., el trapito donde limpiaba
los pinceles, el pote de agua sucia, y en
el suelo, un lápiz con la punta rota.
Por fuera de la ventana, veo una maceta
con un puñado de margaritas.
Instintivamente extiendo la mano, tomo
una margarita, y caminando lentamente
hacia el tablero de dibujo, coloco la flor
junto a la galerita de Don Fulgencio.
El encargado del edificio al verme
salir con los ojos nublados por las
lágrimas me preguntó: ¿le pasa algo
señor..?
Le contesté: desgraciadamente sí,
esta vez Don Fulgencio no me hizo
reír…
Este es un homenaje a mi amigo y
maestro Don Lino Palacio a los27
años de su fallecimiento.
Pintor, caricaturista, escritor,
periodista y publicista. Su carrera
artística dejo una marca indeleble
no solo en el corazón de los
argentinos, sino también en países
latinoamericanos donde se
publicaban sus trabajos y se
conocían sus personajes
humorísticos o políticos.
Albert Piccione
[email protected]
P.O.Box 693322, Miami, Fl. 33269
USA
Miami, 2011
Lino Palacio
(1903-1984)
A continuación la versión según la policía de Buenos Aires
Feroz doble crimen en Recoleta
El dibujante Lino Palacio, creador de tiras de historieta como Don Fulgencio y Ramona, y su
esposa Cecilia Pardo de Tavera de Palacio fueron asesinados el 14 de setiembre de 1984 en
su departamento del quinto piso de Callao 2094, en Recoleta.
A la 1.30 de ese día, la hija de la pareja, Cecilia Palacio, llegó a la casa en donde vivía junto
a sus padres, ambos de 81 años, y los encontró muertos a golpes y cuchilladas. Los
asesinos dejaron en el lugar los cuchillos que usaron y la plancha con la que los golpearon
brutalmente.
El doble crimen fue resuelto en cinco días. La Policía detuvo a Claudia Sobrero y a Oscar
Odín González Muñoz en Tucumán. El tercer cómplice, Pablo Zapata Icart, cayó en Don
Torcuato.
Al esclarecerse el caso se supo que Sobrero se había separado hacía unos meses del
sobrino nieto del dibujante, Jorge Palacio Zorrilla, quien fue el que les dio las llaves y los
datos acerca del movimiento de la casa de Palacio. El día del crimen los asesinos pensaron
que el matrimonio estaba en Mar del Plata. Al hallarlos en casa se enfurecieron. Estaban
muy drogados y decidieron matarlos.
En 1990 Sobrero y González Muñoz fueron condenados a reclusión perpetua por tiempo
indeterminado. Zapata Icart no llegó a juicio porque se suicidó en la cárcel en 1985. Palacio
Zorrilla recibió una pena de dos años de cárcel en suspenso.
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