3El
es quien perdona todas
tus iniquidades, El que sana
todas tus dolencias; 4El que
rescata del hoyo tu vida, El
que te corona de favores y
misericordias; 5El que sacia
de bien tu boca De modo que
te rejuvenezcas como el
águila.
16Ráete
y
trasquílate por
los hijos de tus
delicias; hazte
calvo
como
águila, porque
en cautiverio se
fueron de ti.
29El
da esfuerzo al cansado,
y multiplica las fuerzas al
que no tiene ningunas. 30Los
muchachos se fatigan y se
cansan, los jóvenes flaquean
y caen; 31pero los que
esperan a Jehová tendrán
nuevas fuerzas; levantarán
alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán;
caminarán, y no se fatigarán.
15Allí
anidará el búho,
pondrá sus huevos, y
sacará sus pollos, y los
juntará debajo de sus alas;
también se juntarán allí
buitres, cada uno con su
compañera.
27Porque
como el relámpago que sale
del oriente y se muestra hasta el
occidente, así será también la venida
del Hijo del Hombre. 28Porque
dondequiera que estuviere el cuerpo
muerto, allí se juntarán las águilas
27¿Se
remonta el águila
por tu mandamiento, Y
pone en alto su nido?
28Ella habita y mora en la
peña, En la cumbre del
peñasco y de la roca.
29Desde allí acecha la
presa; Sus ojos observan
de muy lejos. 30Sus
polluelos
chupan
la
sangre; Y donde hubiere
cadáveres, allí está ella.
4No
te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y
desiste. 5¿Has de poner tus ojos en las riquezas,
siendo ningunas? Porque se harán alas Como
alas de águila, y volarán al cielo.
17El
ojo que escarnece
a
su
padre
Y
menosprecia
la
enseñanza
de
la
madre, Los cuervos de
la cañada lo saquen, Y
lo devoren los hijos del
águila.
18Tres
cosas me son ocultas;
Aun tampoco sé la cuarta:
19El rastro del águila en el
aire; El rastro de la culebra
sobre la peña; El rastro de la
nave en medio del mar; Y el
rastro del hombre en la
doncella.
16Tu
arrogancia te engañó, y
la soberbia de tu corazón. Tú
que habitas en cavernas de
peñas, que tienes la altura
del monte, aunque alces
como águila tu nido, de allí te
haré descender, dice Jehová.
3La
soberbia de tu corazón
te ha engañado, tú que
moras en las hendiduras de
las peñas, en tu altísima
morada; que dices en tu
corazón:
¿Quién
me
derribará a tierra? 4Si te
remontares como águila, y
aunque entre las estrellas
pusieres tu nido, de ahí te
derribaré, dice Jehová.
1Pon
a tu boca trompeta. Como
águila viene contra la casa de
Jehová, porque traspasaron mi
pacto, y se rebelaron contra mi
ley. 2A mí clamará Israel: Dios
mío, te hemos conocido. 3Israel
desechó el bien; enemigo lo
perseguirá. 4Ellos establecieron
reyes, pero no escogidos por mí;
constituyeron príncipes, mas yo
no lo supe; de su plata y de su
oro hicieron ídolos para sí, para
ser ellos mismos destruidos.
11Como
el águila que excita su
nidada, Revolotea sobre sus pollos,
Extiende sus alas, los toma, Los lleva
sobre sus plumas, 12Jehová solo le
guió, Y con él no hubo dios extraño.
13Lo
hizo subir sobre las
alturas de la tierra, Y comió
los frutos del campo, E hizo
que chupase miel de la
peña, Y aceite del duro
pedernal; 14Mantequilla de
vacas y leche de ovejas,
Con grosura de corderos, Y
carneros de Basán; también
machos cabríos, Con lo
mejor del trigo; Y de la
sangre de la uva bebiste
vino
15
Pero
engordó
Jesurún, y tiró coces
(Engordaste, te cubriste
de grasa); Entonces
abandonó al Dios que lo
hizo, Y menospreció la
Roca de su salvación.
16Le despertaron a celos
con los dioses ajenos;Lo
provocaron a ira con
abominaciones.
17Sacrificaron
a los demonios, y no a
Dios; A dioses que no habían conocido, A
nuevos dioses venidos de cerca, Que no
habían temido vuestros padres. 18De la
Roca que te creó te olvidaste; Te has
olvidado de Dios tu creador. 19Y lo vio
Jehová, y se encendió en ira Por el
menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
4Vosotros
visteis lo que hice a los egipcios,
y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os
he traído a mí. 5Ahora, pues, si diereis oído
a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros
seréis mi especial tesoro sobre todos los
pueblos; porque mía es toda la tierra. 6Y
vosotros me seréis un reino de sacerdotes,
y gente santa. Estas son las palabras que
dirás a los hijos de Israel.
20Pero
a vosotros Jehová os tomó, y os ha
sacado del horno de hierro, de Egipto, para
que seáis el pueblo de su heredad como
en este día.
6Porque
tú eres pueblo santo para Jehová
tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido
para serle un pueblo especial, más que
todos los pueblos que están sobre la
tierra. 7No por ser vosotros más que todos
los pueblos os ha querido Jehová y os ha
escogido, pues vosotros erais el más
insignificante de todos los pueblos;
2Porque
eres pueblo santo a Jehová tu
Dios, y Jehová te ha escogido para que le
seas un pueblo único de entre todos los
pueblos que están sobre la tierra.
18Y
Jehová ha declarado hoy que tú eres
pueblo suyo, de su exclusiva posesión,
como te lo ha prometido, para que
guardes todos sus mandamientos; 19a fin
de exaltarte sobre todas las naciones que
hizo, para loor y fama y gloria, y para que
seas un pueblo santo a Jehová tu Dios,
como él ha dicho.
11Porque
la gracia de Dios se ha manifestado
para salvación a todos los hombres,
12enseñándonos que, renunciando a la impiedad
y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo
sobria, justa y piadosamente, 13aguardando la
esperanza bienaventurada y la manifestación
gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador
Jesucristo, 14quien se dio a sí mismo por
nosotros para redimirnos de toda iniquidad y
purificar para sí un pueblo propio, celoso de
buenas obras. 15Esto habla, y exhorta y reprende
con toda autoridad. Nadie te menosprecie.
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