El Perdón.
El secreto de la paz.
El perdón libera tanto
al perdonado como al
que perdona.
El perdón nos libera de ataduras que nos
amargan el alma y enferman el cuerpo.
No perdonar y guardar rencor, es como tomarse un
baso de veneno y esperar que otro se muera.
No significa que estés de acuerdo
con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar es quedar libre para seguir nuestro
camino sin ataduras, no cambiará lo que pasó,
pero no me quedaré atascado allí, ni el rencor ni el
resentimiento marchitará mi vida.
Perdonar no es un sentimiento, es una
decisión, una decisión que principalmente
te beneficiará a ti.
¿Sabes que dijo Jesucristo del perdón?
¨ 26Porque si vosotros no perdonáis, tampoco
vuestro Padre que está en los cielos os perdonará
vuestras ofensas. ¨ Marcos 11.26
Si no perdonamos, Dios no nos perdonara a nosotros,
esto significa que al perdonar escapamos del infierno.
El perdón es salud para nuestra alma y paz
para nuestro espíritu, a lo cual nada se le
compara en este mundo.
¨ 21Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor,
¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que
peque contra mí? ¿Hasta siete? 22Jesús le dijo:
No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta
veces siete. ¨ Mateo 18.21-22
No importa cual haya sido la ofensa, escápate, perdona!!
No tienes que quedar atado a la persona que te hirió, ella
dará cuenta tarde o temprano, todo lo que se siembra es lo
que se cosecha!! Pero tu escápate libera tu alma, ¡perdona!.
Muchas veces la persona más
importante a la que tienes que perdonar
es a ti mismo, por todas las cosas que
sabes que no estuvieron bien, y aunque le
has pedido perdón a Dios, su recuerdo
te perturba, si hay alguien herido, no
basta sólo hablar con Dios, tienes que
hablar también con esa persona.
¡Las palabras son importantes
delante de Dios!
Pronuncia con tu boca “perdono a “fulano de tal”
por haberme hecho “tal cosa” aunque no lo sientas,
no tienes que sentirlo, es como cuando te vas a
vacunar contra alguna enfermedad, no tienes que
desearlo, solo hacerlo, es un requisito, eso si, cada
vez que te venga en mente y el diablo quiera
ponerte rencor, di a ti mismo, “ya perdoné y lo
entregué en las manos de Dios”.
¿Eres infalible? ¿Por eso no puedes
perdonar los errores ajenos?
"Perdona para que puedas ser perdonado"
¨ 23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te
acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,
24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda,
reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y
presenta tu ofrenda.¨ Mateo 5.23-24
"Recuerda que con la vara que
midas, serás medido..."
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Presentación anónima / Recopilación y adaptación Fernando Regnault