¡El milagro
de las
castañas!
Juan Bosco ha estudiado seis
años en el seminario. En su
diario apunta la frase que
marcará su vida...
Padecer, trabajar,
humillarme en todo
y siempre, cuando
se trate de salvar a
los jóvenes.
5 de junio de 1841, el Arzobispo
de Turín consagra sacerdote
para siempre a Juan Bosco.
¡Hijo,ya eres
sacerdote!
Madre,
quiero celebrar mi primera misa
en el altar del Ángel de la Guarda,
para que el Señor me convierta en
educador y guía de los jóvenes.
Va a las afueras de Turín
y se queda alucinado
porque sólo hay tristeza.
¡Estos
barrios
son todos
pobres!
¿Será
posible?
Muchachos
abandonados
a su Antojo,
por las calles...
Reunió a unos cuantos
para empezar algo nuevo, que ni
ellos podía imaginar...
¡Viva!
¡Bravo!
¡Viva Don
Bosco!
Quiero que seamos
todos amigos. Os
ensañaré un poco de
catequesis y luego
iremos al patio a
desayunar y a jugar,
¿qué os parece?
Y a los muchachos les gustan.
Llegan muchos jóvenes...
No
sabemos
donde
encontrar
trabajo.
Venid conmigo.
Soy pobre, pero si un
día no tuviese más que
un pedazo de pan, lo
repartiría con vosotros
2 de noviembre, a
la vuelta del
cementerio Don
Bosco invita a sus
muchachos a
comer castañas
cocidas.
¿Cocer tres
sacos de
castañas?
Habrá dicho
tres kilos y no
tres sacos.
Entonces
habrá que
advertírselo
Pero Don Bosco no sabe que sólo
hay tres kilos de castañas cocidas.
Toma y
alégrate,
anda.
¡No dé tantas!
¡No llegarán
para todos!
Hay tres
sacos.
No,
¡no hay
más
que
esas!
¡Yo se las
he
prometido
a todos!
Sigue entregando un
cazo
a cada uno, de pronto
hay un silencio...
¡Mirad, el
cesto no
se vacía!
Los ojos de los muchachos miran
asombrados y con un poco de miedo.
¿quién es Don Bosco?
¡Don Bosco
es un santo!
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Castañada