GENERAL
JUAN MANUEL IGUARAN REITHER
(1875 - 1950)
El REGISTRO DE PADILLA -V
2 de febrero de 190
Al citar este último articulo (590) subraya las palabras sin dejar duda alguna, porque en
ellas se condensa de manera precisa qué clase de convicción es la necesaria para dictar
fallo fundado en la prueba de indicios. Para aplicar esta doctrina, debe hacerse el enlace
de los indicios que aparecen probados y de otros datos que lo corroboran.
Era la voz general en Riohacha en los primeros días del mes de abril que allí no se
había reunido la Asamblea Electoral el día dos de febrero.
El motín de Riohacha; la conducta equivoca del Prefecto de allí mismo negando su
apoyo al Magistrado que fue a averiguar el asunto de la citada elección; la falta de
contestación a una nota dirigida al Secretario de Gobierno pidiéndole documentos
relacionados con dicha elección, y por último la negación rotunda del Gobernador a
exhibir ante el mismo Magistrado varios importantes documentos sobre el mismo asunto,
son hechos que tienen como móvil probable la intención de estorbar a la justicia la
averiguación de la verdad de las citadas elecciones.
A estos hechos probados en cuanto al hecho mismo, no en cuanto al móvil que los
produjo, el Juez puede agregar como fuerza que los confirma la gran presunción que hay
de que Iguarán mostró en Santa Marta a tres personas diferentes, pliegos que contenían
en blanco el nombre de los candidatos. Hay otros datos falibles que sirven para ayudar a
inclinar la razón del Juez a la creencia de que no se reunió la Asamblea Electoral de
Riohacha.
Así puede plantearse lo que aparece de autos.
De los hechos probados y demás elementos de juicio que antes se han mencionado,
casi todas las probabilidades están a favor de la convicción de que no se reunió la
Asamblea Electoral de Riohacha. Pero hay otros elementos que prueban que abren paso a
duda y quebrantan así la seguridad de esa convicción, caso que exista, y son los siguientes:
Ante la Prefectura de Riohacha y a petición de varios colombianos, y entre ellos
Domingo Pichón, persona citada por Manuel Loaiza como respetable, se levantaron tres
testimonios jurados. Entre ellos está el de Pedro Christoffel, testigo a quien no cabe la
tacha de parcialidad, porque se halla entre los que el señor Rozo, en su denuncio, cita
como personas de reconocida reputación social y cuyo testimonio puede aducirse.
En dicha declaración Christoffel
asegura: que es un hecho cierto la
reunión de la asamblea Electoral el día
dos de febrero a las diez de la mañana,
en el local de la Aduana de Riohacha;
Que los dignatarios de ella fueron
los señores José Laborde y jorge
Valverde;
Que verificaron en ella las
elecciones para Presidente y
Vicepresidente de la República;
Que llenaron todas las
formalidades de la ley, habiéndose
extendido las actas respectivas, que se
firmaron por todos los electores
concurrentes;
Que él sabe y le consta todo esto,
porque concurrió a la Asamblea con
carácter de Elector principal por el
Distrito Municipal de Fonseca.
Este testimonio que solo no forma
plena prueba pero si gran presunción
según las palabras del artículo 606 del
Código Judicial ocasiona la primera
duda que quebranta la seguridad de la
convicción.
En nueve de junio pasado la
Asamblea Departamental del
Magdalena aprobó unánimemente una
proposición de la cual se
copia……………….
“La Asamblea Departamental del
Magdalena,
CONSIDERANDO:
1º. Que en la elección de
Riohacha el dos de febrero
último, en la cual los pueblos
que componen la Provincia de
Padilla y Valledupar por medio
de los electores que forman la
Asamblea Electoral de esa
Circunscripción del
Departamento, aparecen clara y
categóricamente consignada la
voluntad manifiesta de
concurrir esos pueblos con sus
votos a exaltar a la primera
magistratura de la República al
ilustre patriota señor don Rafael
Reyes;
2º. Que no obstante toda la
irrecusable legalidad de que está
revestida esta elección por
haberse realizado a la luz
meridiana y llenándose cuantos
requisitos exige la ley a este
respecto, hay pretensiones
insólitas de la burda intriga de
quienes se han visto
despreciados en abierta lid por
los favores populares de anular
esa elección, etc., etc.
RESUELVE:
“Enviar su voz hasta el recinto del Gran Consejo Electoral que ha de verificar el
escrutinio en Bogotá en los cuatro primeros días del mes de julio para etc., etc. esto y pedir
a aquél alto cuerpo, en quien se halla encarnada la Majestad augusta de la ley, toda la
serenidad de juicio y la imparcialidad que requiere el ejercicio de las funciones anexas a su
ministerio”.
En telegrama de 17 de Junio se transmitió al Gran Consejo una nueva proposición
unánimemente aprobada por dicha corporación, y que dice:
La Asamblea Departamental del Magdalena, a pesar de haberse aprobado
unánimemente en su sesión del nueve de este mes una proposición análoga a la presente,
insiste hoy en dirigirse por telégrafo al Gran Consejo Electoral para pedirle etc., etc.
Insiste también en que las elecciones verificadas el día dos de Febrero, por la
Asamblea Electoral de Padilla se ajustaron a las condiciones y requisitos determinados
por la Ley 7ª. de 1888, etc., etc.
Esta nueva proposición esta firmada por todos los diputados presentes en la Sesión.
Es duro de aceptar, aun por inteligencia crédula, que los 45 electores que firmaron la
discutida Acta de Padilla y que a lo menos deben reputarse como personas de alguna
posición en las Provincias que representan, se pongan de acuerdo para fraguar una
falsificación y consumar un delito odioso. Y se dicen que han debido ponerse de acuerdo,
porque ninguna de las cuarenta y cinco personas cuyos nombres aparecen en el acta, ha
levantado la voz de protesta, a pesar de que hace meses que, allá como aquí, se discute el
asunto.
Y si esto es duro de aceptar, cuando más crece la dificultad si a ella se agrega la
complicidad en el crimen de la Asamblea Departamental, la corporación administrativa
más elevada del Magdalena, que en voto unánime y firmado declara ser ciertas las
elecciones y hace así suya la falsificación.
No puede aceptarse sino como pruebas perentorias no por indicios que por su
naturaleza son falibles, perversión moral semejante, extendida con una generalidad que
espanta. Nueva duda y por cierto grave, que le quita fuerza a la convicción.
Basta lo dicho para que el Gran
Consejo afirme que la demostración
que exige la ley en el articulo 590 del
Código Judicial, para que la prueba de
indicios se considere como plena, no
llena el requisito claramente allí
expresado de no dejar duda alguna y
que por consiguiente no hay derecho
legal para declarar la nulidad del
Registro de Padilla por el motivo
expresado.
Y aquí es de observar que en la
anterior exposición no se han
estudiado sino aquellas pruebas sobre
los cuales no ha habido controversia
alguna y cuya validez por nadie ha sido
objetada.
Hay en el expediente otras
pruebas levantadas ante el Juez del
Circuito de Riohacha. La validez de
estas pruebas fue atacada ante el Gran
Consejo, y después de estudio y
discusión, el Consejo las declaró
válidas por resolución de primero de
julio, como consta en las actas de la
Corporación.
Esta resolución del Gran Consejo es
ley en el presente juicio, y de
consiguiente se entra a considerar
dichas pruebas.
José Dolores Pichón declara:
Que le consta por haberlo
presenciado, que el día dos de febrero
se reunió la Asamblea Electoral de
Riohacha a las diez de la mañana en
el local de la Aduana de Riohacha;
que sufragó para Presidente y
Vicepresidente de la República, dando
cuarenta y cinco votos por cada uno
de los señores Rafael Reyes y Ramón
González Valencia, asegurando así
que asistieron cuarenta y cinco
electores.
Indalecio Bruzón declara
afirmando los hechos, por haberlos
presenciado.
José Brugés Gutiérrez declara los
mismos hechos por haberlos
presenciado.
Iguales declaraciones, todas por
haberse presenciado, hacen relativas a
los hechos anteriormente citados, los
testigos Emilio Brugés, Florentino
Zubiría, Florentino Pimienta, José
Ma. Romero B., Sergio Fajardo,
Ramón Crespo A. y José Trinidad
Ortiz.
Manuel Tomás Mejía, José
García, José Sierra y Juan Sierra,
declaran, por haberlo presenciado,
que el día dos de febrero a las diez de
la mañana, se reunió en Riohacha en
el local de la Aduana la Asamblea
Electoral.
El Presidente Reyes en Riohacha
El Presidente Reyes en casa del
General Iguarán, junto a amigos
y familiares
En vista de todas las anteriores consideraciones y atendiendo el
articulo 590 del Código Judicial que determina cuándo y cómo
forman plenas pruebas los indicios no necesarios;
Atendiendo a lo determinado por el articulo 607 del mismo
Código, que dice: “Dos testigos hábiles para declarar que concuerdan
en el hecho y en sus circunstancias de modo, tiempo y lugar hacen
plena prueba”.
Atendiendo a todos los documentos y pruebas que forman el
presente expediente, y atendiendo a que como Juez de derecho que él
tiene obligación de ceñir sus decisiones a lo que ordena la ley, el Gran
Consejo Electoral,
DECLARA:
Que no está legalmente probado que la Asamblea Electoral de padilla
no se reuniera el día dos de febrero del corriente año en la ciudad de
Riohacha, y que por consiguiente desde ese punto de vista el acta
citada no es nula.
Señores Consejeros,
MANUEL V. UMAÑA”.
EL PRESIDENTE REYES SALIO
FURTIVAMENTE DEL PAIS
EL PRESIDENTE RAFAEL
REYES
El día 7 de agosto de 1904
tomó el General Rafael
Reyes, posesión de la
Presidencia de la República.
Como el Congreso estaba
reunido, el Presidente del
Congreso pleno que lo era el
doctor Joaquín F. Vélez, es
quien ha debido tomarle el
juramento, pero como se
negó a hacerlo, fue
reemplazado, por el
Vicepresidente del Congreso,
doctor José Vicente Concha,
Presidente de la Cámara de
Representantes.
En el mes de junio de 1909, el
Presidente Reyes resolvió viajar a la
Costa Atlántica y llegó a Santa Marta,
creo que el 13 de ese mes de junio,
donde se le hizo un recibimiento
espléndido, en el que tomaron parte
todos los partidos políticos y todas las
capas sociales.
Para la noche estaba programado un
banquete y un baile en el Club, como
expresión de congratulación al primer
mandatario. El Gobernador Vergara
Barros, el Ministro de Obras Públicas,
Álvaro Holguín, el Alcalde, los
militares y el alto mundo social samario
le dieron cita en el Club y las bandas,
pero, no obstante se notaba
impaciencia entre la concurrencia, por
la demora en la llegada del
Excelentísimo; cuando avanzada la
hora se presentó en el Club un oficial
militar con la noticia de que el
Presidente Reyes se había embarcado
en el vapor frutero “Manisstee” con
rumbo a Inglaterra; noticia que dejo
atónitos a los anfitriones,
deslumbrantes como estaban con sus
trajes de etiqueta.
RAFAEL REYES PRIETO
El General Iguarán al enterarse de esta ocurrencia,
expresó su contento con esta frase:
“Me siento bañado en aguas de rosas”
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GENERAL JUAN MANUEL IGUARAN REITHER (1875