La literatura hispanoamericana
romántica y realista del siglo XIX.
La primera novela hispanoamericana: El
Periquillo Sarniento de Joaquín Fernández
de Lizardi. Lectura, análisis y discusión.
La novela costumbrista: Los Bandidos de
Río Frío de Manuel Payno. Lectura, análisis
y discusión.
La poesía y el periodismo satíricos durante
la etapa de la intervención.
El romanticismo en hispanoamérica
se desarrolló en forma diferente al de
los países europeos, pues no existió
un enfrentamiento entre los escritores
neoclásicos y románticos. Además en
México, el romanticismo representó la
voz del reclamo social y se encauzó
contra la tiranía, la tradición y los
privilegios.
El marco histórico del siglo XIX en América,
y principalmente en México, tuvo
características nacionalistas, como fueron
las luchas ideológicas entre liberales y
conservadores, el anhelo de libertad política
y la urgencia de una identidad.
Estos aspectos relacionados con el
romanticismo van desde 1810 (fecha del
inicio de la lucha de Independencia de
México, seguida del Imperio de Iturbide,
tres repúblicas federales, la guerra de
Reforma, la intervención francesa y el
Imperio de Maximiliano) hasta 1867, año
en que se restauró la República.
El romanticismo se consolidó bajo la paz del
gobierno de Juárez y el de Lerdo de Tejada.
Los iniciadores del romanticismo en México
fueron Fernando Calderón e Ignacio
Rodríguez Galván.
Floreciendo las letras románticas en las
plumas de Guillermo Prieto, Fernández de
Lizardi, Ignacio Ramírez, Manuel Altamirano,
Justo Sierra O’Reilly y otros autores que
mencionaremos más adelante.
Características del Romanticismo
Mexicano.
En México, neoclásicos y románticos
convivieron pacíficamente en la Academia
de Letrán. Fernando Calderón, uno de los
más importantes representantes del teatro
romántico de nuestro país, sobresalió con
su comedia costumbrista A ninguna de las
tres y los dramas de ambiente medieval El
torneo y Hermán o la vuelta del cruzado.
De Ignacio Rodríguez Galván destacó su
poema La profecía de Guatimoc. Ambos
son reconocidos como los impulsores del
romanticismo en México.
En Hispanoamérica, la novela romántica
estuvo ligada al costumbrismo (tendencia
del realismo), dando como resultado una
novela pintoresca, mezcla de las historias
amorosas de sus personajes con las
descripciones de la naturaleza y las
costumbres locales.
Entre las novelas representativas del
romanticismo hispanoamericano están:
María, del colombiano Jorge Isaacs;
Amalia, del argentino José Mármol;
Clemencia, del mexicano Ignacio Manuel
Altamirano.
Clemencia es una novela romántica
situada en la época de la intervención
francesa en México.
Es hasta la restauración de la República
en 1867 que el romanticismo en México
alcanzó su mayor esplendor con poetas y
escritores como el ya mencionado Ignacio
Manuel Altamirano, así como Guillermo
Prieto, Justo Sierra O’Reilly, Juan de Dios
Peza, Manuel M. Flores, Manuel Acuña y
José Rosas Moreno, entre otros.
El Realismo Mexicano
La novela realista llegó a la literatura
mexicana cuando ya era común en las
literaturas de los países europeos. Cercano
al modernismo, el realismo tuvo críticas y
detractores entre los poetas modernistas.
El realismo en México se desarrolló
durante el porfiriato, con grandes novelistas
como Emilio Rabasa, José López Portillo y
Rojas, Rafael Delgado, Ángel de Campo,
Heriberto Frías, Federico Gamboa y Carlos
González Peña, entre otros.
Abarcó los años de 1877 a 1910 y en él la
figura política principal fue Porfirio Díaz,
quien gobernó México por más de 30 años.
A este periodo se le conoce con el nombre
de "la paz porfiriana", que se caracterizó
por el impulso de la economía, pero
también por las brutales represiones contra
los inconformes y disidentes políticos.
También durante este periodo, se crearon los
primeros bancos y se construyeron 24 000
kilómetros de vías férreas, que activaron el
comercio, la minería, la industria cervecera,
tabacalera y textil. La agricultura alcanzó un
alto desarrollo, principalmente en el sureste
del país, pero siempre a costa del trabajo de
los campesinos que eran tratados como
esclavos, atados con las cadenas de la
deuda a las tiendas de raya.
En la vida cultural se extendió la educación y
las escuelas públicas para la clase media. Se
creó el Consejo Superior de Instrucción
Pública que fue elevado a Secretaría en
1905. Justo Sierra restauró en 1910 la
Universidad Nacional, que había sido
suprimida por Valentín Gómez Farías en
1833.
Se desarrolló activamente el periodismo,
sobre todo contra el gobierno, y fueron
perseguidos periodistas como los
hermanos Flores Magón, Filomeno Mata y
Daniel Cabrera, fundador del periódico El
hijo del Ahuizote.
El positivismo, doctrina filosófica francesa
que promovió Gabino Barreda en nuestro
país, fue el pensamiento que adoptó el
Porfiriato. Si bien Barreda proponía libertad,
orden y progreso, es decir, la libertad como
medio, el orden como base y el progreso
como fin, el Porfiriato lo redujo a orden y
progreso.
El realismo mexicano rechazó el positivismo
porfiriano y propuso el nacionalismo, la
mexicanidad y la búsqueda de la justicia
social. De ahí surgió una literatura pujante,
cruel y vigorosa, llena de color y de vida, que
narraba episodios de la Revolución, dramas y
escenas campesinas, pero con un hondo
contenido social.
Ignacio Manuel Altamirano fue maestro de
varias generaciones literarias. Entre sus
mejores obras se encuentran Clemencia, El
Zarco y Navidad en las montañas, las dos
últimas con tintes realistas. En la novela de la
corriente realista hay una tendencia a
idealizar costumbres y personajes, un anhelo
por lograr paz y justicia, y un gran apego a la
patria.
En el campo de la crítica literaria, Ignacio
Manuel Altamirano escribió numerosos
ensayos y biografías que se recogieron bajo
el título de La literatura nacional.
Altamirano fue sin duda romántico, pero su
interés por la cultura literaria y la historia lo
convirtieron en precursor del realismo
mexicano.
Los autores mexicanos leían y admiraban a
los escritores realistas europeos como el
francés Balzac y su Comedia humana; a
Benito Pérez Galdós, el historiador y cronista
español con su obra Episodios nacionales, y
al también español José María de Pereda,
que con sus novelas regionalistas inspiró la
obra del mexicano Rafael Delgado. De
Inglaterra llegaron obras como Oliver Twist,
de Charles Dickens.
Estas influencias contribuyeron a que los
autores mexicanos reflejaran en sus obras,
cada vez con mayor énfasis, descripciones
objetivas de la realidad, sin abandonar las
reminiscencias románticas como el
sentimentalismo. Surgieron así autores
realistas como:
Heriberto Frías, que en su obra Tomóchic
refleja las tensiones sociales del Porfiriato.
Rafael Delgado, que en sus cuentos y
novelas expresó los prejuicios de la vida
provinciana, como en su relato "Asesinato
en Palma Sola", que forma parte de los
cuentos reunidos en la obra Cuentos y
notas (1902).
José López Portillo y Rojas, quien en su
novela La parcela denunció las injusticias
y brutalidades cometidas por la policía
rural porfiriana.
Ángel de Campo (Micrós), quien con toda
objetividad y realismo describió la vida de
los habitantes de los barrios populosos de
la Ciudad de México.
Otros autores de la novela realista en
México son:
Arcadio Zentella Priego (1844-1920),
autor de la obra que es considerada la
primera novela realista mexicana: Perico,
en la que narra las desventuras de un
peón que mata a su amo y cuando es
capturado se enfrenta a una justicia que
sólo sirve a los ricos y poderosos.
.. Emilio Rabasa (1854-1930), autor de La
bola, El cuarto poder y Moneda falsa, entre
otras novelas que denuncian las injusticias
sociales. Algunos ejemplos de la literatura
romántica y realista mexicana del siglo XIX
son: Al... de Justo Sierra, El asesinato de
Palma-Sola de Rafael Delgado.
Las características de ambas corrientes son
similares a las del romanticismo y realismo
europeos, con algunas diferencias. A
continuación se muestran las características
que tuvo el romanticismo tanto en Europa
como en México.
Características del romanticismo europeo:
•Fue una reacción contra los neoclásicos.
•Evadió la realidad y se recreó en la historia y
el pasado.
•Fue pesimista y creyó en el destino
providencial.
•Surgió en Alemania e Inglaterra, entre los
últimos años del siglo XVIII y de ahí se
extendió a toda Europa.
Características del romanticismo
mexicano:
No existió el enfrentamiento de los
neoclásicos y románticos. En México,
estos grupos convivieron pacíficamente en
la Academia de Letrán.
Representó la voz del reclamo social.
Se encauzó contra la tiranía, la tradición y
los privilegios.
Comenzó con la Independencia, pero fue
hasta la restauración de la República en
1867 cuando el romanticismo alcanzó su
mayor esplendor.
A manera de resumen se puede decir que
el romanticismo y el realismo en
hispanoamérica se distinguieron de las
corrientes europeas; en que tuvieron gran
interés por las tendencias sociales y
políticas de la época; el romanticismo
floreció en el periodo de la restauración de
la república en México, mientras que el
realismo tuvo su auge durante el Porfiriato.
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