La Historia tiene muchos episodios dolorosos y amargos, pero hay que relatarlos tal como
ocurrieron, porque es la única manera en que de ellos puedan extraerse lecciones… y hacerlo
con pasión no es refrescar odios ni rencores en aquellos cuyos ancestros sufrieron lo negativo
e injusto; pero sí ha de haber algún oculto afán de que sientan vergüenza quienes abusaron
del poder y la injusticia…
Esto ocurrió en Cajamarca - Perú, a inicios del siglo XVI.
EL RESCATE DEL INCA
Guillermo Alfonso Bazán Becerra
A Stella, que desde su patria
se interesó por este capítulo.
El aventurero Francisco Pizarro y sus socios invadieron América, no con afán
civilizador sino para apoderarse de cuanto valioso pudiesen hallar... y fue tanto
que logró sacar a Europa de su hambre, su crisis y se hicieron potencias.
Varios meses recorrió lo que hoy es Ecuador y el norte peruano, saqueando
tesoros (oro, plata, platino, esmeraldas, perlas) y devastando todo, en medio de
crímenes y abusos a los naturales. Su avance cruel
iniciaba así el genocidio de millones de pobladores
autóctonos de esta parte de América.
La sangre de los nativos corrió por acción de las
armas, el fuego y las dentelladas de perros
(dogos, alunos y lebreles) que luego
fueron llamados "comeindios".
A fines de ese año cayó el Inca Atawallpa.
La población incaica ofreció resistencia, pero sin
comando unificado y mermada por frecuentes
traiciones de nativos, acaso presionados por el
terror o por afiebrados sueños de cambio, que
engrosaron las huestes invasoras.
Ingresaron a Cajamarca con caballería, artillería y soldados a pie: caballos y armas
eran algo totalmente desconocido para los incaicos que, quizá, hasta les asignaron
carácter divino, porque no le hallaron explicación dentro de sus cánones culturales
y eso aumentó su temor.
Atawallpa cumplía un ayuno religioso en Pultumarca (lo que ahora llamamos
"Baños del Inca", balneario idílico con aguas termomedicinales), a 6 kilómetros
de Cajamarca, mientras sus
generales combatían victoriosos
contra su medio hermano Wascar.
Su error fue acaso no tomar muy
en cuenta a los aventureros que
invadían su territorio y ese error
lo perdió.
Pudo haberlos destruido con
miles de guerreros, cuando ya
supo que estaban avanzando
por el norte desde meses antes.
Tampoco debió aceptar la "invitación”
de Pizarro, que ya había ubicado
estratégicamente a sus soldados en
la plaza triangular cajamarquina.
Pero... aceptó.
Y así el 16 de noviembre de 1532
el Inca ingresó
orgullosamente a su ciudad,
cargado en andas de oro.
Su comitiva estaba vestida con las
formalidades de una ceremonia y no
portaban armas, porque consideraron
una simple oportunidad de conocer
a los extraños y a la magia que traían
(por ejemplo, pensaron
que el caballo y su jinete
eran un solo y extraordinario ser).
Interviene primero el dominico fray Valverde y con el traductor
Felipillo (indígena de Tumbes, muy hábil, captado mucho antes
por los invasores) le hace entender que es portador de
"la palabra de Dios, que está en la Biblia” y a la que levanta ceremonioso.
El Inca, por supuesto, no sabía qué era aquel objeto
pero captando la idea pide el libro y lo acerca a su oído…
para "escuchar“ la palabra que le dicen está allí.
No escuchando nada, arroja el libro con desprecio.
El mal fraile se indigna por la "insolencia" y la "blasfemia“ del Inca y luego
grita a sus compañeros invasores que ataquen a los "infieles“.
Y, claro, éstos sólo esperaban el pretexto -quizá muy estudiado con mañay sus cañones y arcabuces vomitaron fuego a discreción,
sus caballos atropellaban mientras las espadas
mataban a degüello o penetración y los perros “comeindios”
eran lanzados para herir o matar libremente.
En poco tiempo los cadáveres incaicos colmaban la
plaza triangular y Atawallpa cayó prisionero,
pero los invasores se sorprendieron al ver que no perdía su aplomo y sólo dijo:
"Usos de la guerra son vencer... o ser vencido".
Atawallpa fue encerrado en un cuarto de 7 x 6 metros y 3 m de alto.
Los invasores hispanos le ofrecieron entonces dejarlo en libertad a cambio
de que les entregara todos los tesoros posibles, acordando que el rescate
consistiría en llenar dos veces de plata y una de oro ese cuarto, hasta la
altura que diera su brazo y dedos estirados hacia arriba y estando él en
puntas de pie junto a la pared (en total, más de 2 metros de altura).
Los invasores se comprometieron
cumplir el pacto... pero no lo cumplieron.
Por su parte, el Inca,
fiel a su palabra
dispuso que se transportara
las riquezas
necesarias hasta cumplir
lo señalado.
Semanas después
se completó más de
Seis mil kilos de oro
y casi
Trece mil kilos de plata
…en vano,
porque los
españoles no liberaron
al Inca y siguió prisionero un año.
(Este frío dato de los "kilos" de oro y plata no puede ser referencia a su valor, porque
no fueron simples trozos de esos metales sino verdaderas joyas de todo tipo -con
Incrustaciones de piedras preciosas, con lo que adquirían un incalculable valor que
bien pudo servir para entender y conocer mejor a esa gran cultura del antiguo Perú.)
Hernando Pizarro, hermanastro del
cabecilla Francisco, fue el único que
se oponía al asesinato del Inca, por
lo cual, cuando llegó el momento de
cumplir con esa infamia, lo enviaron
en campaña fuera de Cajamarca y
de inmediato, bajo el pretexto que
Atawallpa estaba organizando
secretamente a sus ejércitos...
hicieron un remedo de "juicio" y lo
condenaron a morir en la hoguera
(sabiendo ya que según la creencia
andina ese tipo de muerte era
indigna e inaceptable porque con
esa muerte "desaparecía su alma").
Ladinamente propusieron cambiarle
dicha muerte por el degüello sólo si
el Inca aceptaba "reconocer su delito"
y "ser bautizado". Y tuvo que hacerlo.
Atawallpa, por relato de los mismos españoles, demostró inteligencia excepcional,
porque en sólo 20 días aprendió el idioma español, lo mismo que el ajedrez... de
sólo mirar jugar a algunos españoles.
No aceptó lisonjas y
cuando Francisco Pizarro
lo elogió en algún aspecto,
el Inca contestó con desdén:
"Sólo soy tal cual mi madre me hizo".
Al único español que le concedió deferencias
fue a Hernando Pizarro, porque en él apreció
inteligencia, honestidad y otros valores, así
como despreció a los que carecían de ello.
Pronto se dio cuenta que Francisco Pizarro era analfabeto y para
probarlo escribió la palabra "Dios" en su propia uña, y se la mostró al jefe
invasor pidiéndole que la lea... y no supo leerlo; entonces lo despreció más.
¿Cómo explicar que un puñado de aventureros tuviera éxito en
un imperio tan grande y poderoso como el Tawantinsuyo?
Por sobre sus 4 millones de kilómetros cuadrados de territorio
y sus 13 millones de habitantes pesó…
- La sorpresa militar.
- La coincidencia que cuando son invadidos… el imperio sufría luchas
internas y división por la pugna entre Wascar y Atawallpa.
- El resentimiento de algunos pueblos que fueron conquistados por los Incas.
- La decadencia y rivalidades de la dirigencia cusqueña.
- La traición y colaboración de grupos indígenas con los invasores.
- Las armas europeas.
- La verticalidad semi-divina de la autoridad del Inca, por lo que al ser
capturado éste se descompuso todo el aparato político y militar incaico.
La resistencia incaica posterior duró años,
pero el poderío colonial fue aumentando
en recursos y en crueldad,
que se incrementaron por
los numerosísimos casos de traición
de pobladores nativos que terminaron
sirviendo a esos extranjeros.
Y respecto a la procedencia del oro que cubrió el falso "rescate”
yo creo que en su mayoría fue del mismo territorio caxamarca
y no de todo el Tawantinsuyo
(pues hubiera demorado mucho reunirlo y
se trataba de acortar el tiempo de prisión del Inca).
Como referencia actual de la abundancia del oro cajamarquino
tendríamos, entre otras minas auríferas,
a Yanacocha (la más importante de Sudamérica),
a pocos kilómetros de esa ciudad, ¡mi cuna, mi terruño…!
Como podéis ver, no utilizo
–porque no lo acepto–
el calificativo de “conquistadores”
para esos protagonistas.
Respetad, por favor, a mi conciencia.
Mi mestizaje no llega a tanto…
Disculpadme,
los que no pensáis como yo…
¡Kausachum, Caxamarca!
(Ojalá no os moleste un toque de ironía
o sátira en la Historia, pues, no podréis
negarlo: la hace amena… ¿o no?)
Imágenes
1 a 6: PROMPERÚ
7 a 9: Guillermo Bazán Becerra
Fondo musical
Fragmento de "Amanecer andino”
Autor: Daniel Alomía Robles
Interpreta: Quena Andinoamericana
Edición: Guillermo Bazán Becerra
Agosto 2007
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El rescate del Inca - Cajamarca