APRENDER
VIVIENDO
Aprendí que por mas tremendo que resulte un
problema, siempre hay forma de encontrar una
salida.
Aprendí que es imposible escapar a las dificultades y que
mas temprano o mas tarde habrá que tirar las piedras que
obstaculizan el camino, para poder seguir avanzando.
Aprendí que perdemos el tiempo preocupándonos
por cosas que solamente existen en nuestra mente.
Aprendí que es necesario un día de lluvia, para
poder valorar al sol en su grandeza. Mas si nos
exponemos demasiado a sus rayos, también puede
ser peligroso.
Aprendí que héroes no son aquellos que realizan cosas
notables, sino quienes hacen lo que es necesario y
asumen la consecuencia de sus actos.
Aprendí que antes de esperar que alguien me traiga
flores, es preferible comenzar a gestar mi propio
jardín.
Aprendí que amar no significa transferir a los otros la
responsabilidad de hacerme feliz. Corresponde a mí la
tarea de apostar a mis talentos y lograr la realización
de mis sueños.
Aprendí que lo que hace la diferencia en la vida es
haber sabido elegir a mis amigos y valorarlos tal y
como se merecen, para poder recibir de ellos el mismo
trato.
Aprendí que las personas mas queridas pueden a veces
herirme. Y tal vez no me amen tanto como a mí me
gustaría, lo que no significa que no me amen mucho, tal
vez sea lo máximo que consiguen.
Eso es lo mas importante.
Aprendí que todo cambio inicia un ciclo de
construcción. Hay que estar preparado y mantener el
corazón abierto pero no perder la prudencia y prevenir
los peligros que pudieran acecharnos.
Aprendí que el tiempo es muy valioso y no vuelve atrás.
Por eso no vale la pena rescatar el pasado, sino construir
el futuro.
Y mi futuro todavía está por venir. Fue entonces que
aprendí que debemos descruzar los brazos e ir en busca
de nuestro sueños.
Echémonos a andar, que el tiempo pasa tan deprisa que no
debemos desperdiciar un solo instante sin empeñarnos en lograr
el cumplimiento de nuestros sueños mas anhelados.
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Aprender de la Vida