Botones de luz salpican el amplio verde,
es el sol que se filtra entre sauces y palmeras
y lentamente se despide del día.
Es la hora mágica del verano,
cuando susurran las hojas
y todo se llama a quietud.
Los rosados laureles hacen guardia
mientras perfuman el ambiente;
Más allá las rojas achiras
coquetean con el sol e iluminan la entrada.
Hora
para sentarse
en la
hierba
deleitarse
en la suave
brisa,
oobservar
bajo el alero
de la galería,
esos pequeños
puntos celestes
para
absorber
el las
silencio,
disfrutar
del entorno,
que luego
serán
titilantes
estrellas
de cada noche veraniega.
Hora serena, plena de encanto;
sólo el humano pensar puede alborotar apenas
la quietud del momento.
Atardecer de verano en la quinta,
la naturaleza en todo su esplendor,
el espíritu sosegado está en paz.
Sí...Es posible respirar la felicidad!
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