La Receta
Secreta de
los Dulces de
Navidad
Por
MANUELA
Aquel mes de diciembre había nevado
mucho en la Sierra de Picospardos. Se
acercaba la navidad y Mati estaba muy
contenta porque, durante las vacaciones,
podría hacer muñecos de nieve con sus
amigos de la escuela, Carmen, Juan, Carla y
Ben.
Había algo mágico en el ambiente y Matilde
estaba muy ilusionada con la idea de poner el
belén y el árbol de navidad.
Tenía todo planeado sobre cómo ponerlo y
cómo decorarlo.
Todos los días le recordaba a su madre
que el primer fin de semana de diciembre
tendría que ayudarla a bajarlo del desván.
Por fin llegó el gran día y Matilde disfrutó una
barbaridad decorando la casa.
Primero colocó el árbol y lo decoró con
espumillones, bolas y luces. Después montó el
portal de belén, poniendo mucho cuidado,
porque las figuras estaban hechas de escayola y
eran muy delicadas. Incluso hizo un río con papel
de plata.
Después de tanto trabajo, Matilde quedó
muy satisfecha de su obra.
Por último decoró con espumillón los bordes
de una cestita de mimbre para colocar en ella los
dulces tan ricos que por navidad hacían sus
padres.
Tenían la pastelería más famosa de
Picospardos, y como en esas fechas había mucho
trabajo, ella ayudaba a sus padres mezclando los
ingredientes y empaquetando los dulces.
Los “taruguillos” eran los dulces típicos de
navidad en Picospardos y
hacían famosa la
pastelería en toda la comarca. La receta para
hacerlos se había ido transmitiendo de generación
en generación y la tenían guardada en un cofre.
Llegó el día de empezar a hacer los taruguillos, y
toda la familia bajó muy ilusionada a la pastelería.
Matilde abrió el cofre donde estaba guardada la
receta y descubrió que había desaparecido.
Al ver a sus padres tan disgustados, Matilde
decidió hacer algo por ellos.
En la puerta de la pastelería puso un cartel que
decía: “Este año no habrá taruguillos. Razón: la
receta ha sido robada. Cualquier ayuda será
recompensada.”
reunión para ayudarles a encontrar la
receta.
Pedro, el cartero, que tenía fama de
tener buen olfato, empezó a investigar
sobre el robo. Cogió su lupa y se encaminó
hacia la pastelería para ver si allí
descubría alguna pista sobre el ladrón.
Vio unas pisadas que habían quedado
marcadas en el suelo sobre la harina que
había caído al hacer los dulces. Comprobó
que las huellas eran de un pie
llamativamente grande, y decidió seguirlas.
Así llegó a la otra panadería del pueblo y
descubrió que el otro panadero estaba
haciendo kilos y kilos de taruguillos.
Tanta fue la rabia que le entró a Matilde que le
dieron ganas de llamar a la policía, pero recapacitó
y dijo: Señor panadero, ¿Qué hace usted
trabajando con la receta secreta de los taruguillos,
que, por cierto, pertenece a mis padres?
El panadero se quedó blanco y no supo que
responder.
Matilde repitió: Señor panadero, le he
preguntado que ¿qué hace usted trabajando con
la receta secreta de los taruguillos?
El panadero dijo : Yo …… yo ……
Matilde en el fondo sintió pena por él y decidió
perdonarle, siempre y cuando le devolviera la
receta.
Llegó el 24 de diciembre, y todos los vecinos
decidieron reunirse en una cena de navidad
comiendo todo tipo de dulces y sobre todo
taruguillos.
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La Receta Secreta de los Dulces de Navidad