Una lectura nueva de la Palabra
a la luz de Pablo
“La fe viene de la predicación,
y la predicación, por la Palabra de Cristo”
(Rom10,17).
“Hasta el día de hoy, siempre que se lee a Moisés,
un velo está puesto sobre sus corazones.
Y cuando se convierta al Señor, caerá el velo.
Porque el Señor es Espíritu,
y donde está el Espíritu del Señor,
allí está la libertad.
Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto
reflejamos como en un espejo la gloria del Señor,
nos vamos transformando en esa misma imagen
cada vez más gloriosos;
así es como actúa el Señor, que es Espíritu”
(2Cor 3,17-18).
“Cerca de ti está la Palabra: en tu boca y en
tu corazón, la Palabra de la fe que nosotros
proclamamos” (Rom 10,8).
“La Palabra de Cristo habite en
vosotros con toda su riqueza”
(Col 3,16).
“Al recibir la Palabra de Dios que os predicamos
la acogisteis no como palabra de hombre,
sino cual es en verdad, como Palabra de Dios
que permanece operante en vosotros”
(1Tes 2,13).
“Abrazamos la Palabra con gozo del Espíritu
Santo en medio de muchas tribulaciones”
(1Tes 1,6).
“La comunidad quedó santificada por la
Palabra de Dios y por la oración”
(1Tim 4,5).
“Tras haber oído la Palabra de la verdad…
sois sellados con el Espíritu Santo” (Ef 1,13).
“La Palabra de Dios no está encadenada”
(2Tim 2,9).
“Partiendo de vosotros ha resonado la
Palabra del Señor y vuestra fe se ha
difundido por todas partes”
(1Tes 1,8).
“Orad para que
la Palabra del Señor
siga propagándose
y adquiriendo gloria,
como entre vosotros”
(2Tes 3,1).
“Orad para que Dios nos abra una puerta
a la Palabra y podamos anunciar el
Misterio de Cristo” (Col 4,3).
“Orad por mí para que me sea dada la
Palabra al abrir mi boca y pueda dar a
conocer con valentía el Misterio del
Evangelio, del cual soy embajador entre
cadenas, y pueda hablar de él
valientemente como conviene” (Ef 6,19-20).
“La mayor parte de los hermanos,
alentados en el Señor por mis cadenas,
tienen mayor intrepidez
en anunciar sin temor la Palabra” (Flp 1,14).
La Voz de mi Amado
produce estremecimiento en el corazón
«Una palabra
habló el Padre,
que fue su Hijo,
y ésta habla siempre
en eterno silencio,
y en silencio
ha de ser oída
del alma»
(Juan de la Cruz)
En Cristo aparece
la gracia, la novedad
En la palabra del Hijo
el Padre nos elige para la salvación
Si estás enamorado de Jesús
escucha cada día
“lo que dice el Espíritu”
Espera en silencio
la llegada de la Palabra
de tu Amado.
Ten la puerta abierta
y la lámpara encendida.
Sueña un mundo más humano
donde todos puedan sentarse
en la mesa de la fraternidad universal
María, Virgen oyente de la Palabra:
Haced lo que Jesús os diga.
CENTRO DE INICIATIVAS DE PASTORAL DE ESPIRITUALIDAD
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