Celebramos hoy el DÍA DE LA BIBLIA.
La Palabra de Dios siempre nos ofrece una luz
para las más diversas situaciones de nuestra vida.
Ella puede ser proclamada por quien Dios quiera,
no es propiedad exclusiva de nadie...
En la 1ª Lectura, vemos que la Palabra no es Monopolio de nadie.
(Nm 11,25-29)
- Moisés ya anciano se siente incapaz de continuar dirigiendo el pueblo:
"Solo no puedo cargar más con este pueblo".
- El Señor le propone escoger 70 ancianos que, después de ungidos por
el Espíritu, lo ayudarían en esa tarea.
- Dios derramó su espíritu sobre 70 ancianos, que se pusieron luego a
profetizar, pero no continuaron.
Y dos, que no estaban en el grupo, comenzaron a profetizar…
- Josué ve en eso un abuso intolerable y propone a Moisés:
"Moisés, señor mío, prohíbeselo".
- Moisés, por lo contrario, se alegra con el hecho y afirma:
“¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el
espíritu del Señor!"
Moisés, lejos de tener celos, se siente feliz en compartir
con otros su responsabilidad…
El peligro es querer hacer
todo solo, o peor, no dar la
oportunidad a nadie …
* En nuestras comunidades,
podemos también dejarnos
llevar
- por la tentación de Moisés
de querer hacer todo solos,
- o por el celo de Josué, de
impedir el trabajo
de quien no es del "grupo".
Por el Bautismo, recibimos
la misión de ser profetas,
sacerdotes y reyes.
Todos estamos llamados
a hablar en nombre de Dios,
anunciar su Reino.
Todos los bautizados
han recibido la misión
de santificar los
ambientes donde
viven y trabajan.
Todos somos reyes
y debemos usar
el poder para cuidar
con rectitud de todo
y de todos como
criaturas de Dios.
En la 2ª Lectura,
Santiago denuncia
la acumulación de
riquezas de algunos, a
costa de la miseria de
muchos otros.
(St 5,1-6)
El Evangelio muestra que nadie tiene el Monopolio de Cristo.
(Mc 9,38-43.47-48)
- Los apóstoles no consiguen expulsar el espíritu mudo de una persona.
- Una persona de "fuera“ del grupo lo consigue, en nombre de Jesús...
- Los Discípulos, enfadados, manifiestan su disgusto.
- JESÚS rechaza el exclusivismo:
"No se lo impidáis... El que no está contra nosotros, está a favor nuestro"
Las Lecturas recuerdan
DOS VERDADES:
1) LA PALABRA de Dios
no es monopolio
de nadie:
debe ser anunciada
por todos: "Ojalá todo el
pueblo profetizase"
2) El NOMBRE de Jesús
no es monopolio
de nadie:
Más que pertenecer
al grupo de Cristo,
lo importante es estar
"en sintonía" con Jesús…
Como dice el Papa:
"Debemos ser amigos de
Jesús, no sus dueños".
- Las Iglesias separadas, que también hablan en nombre de Jesús,
¿debemos combatirlas como enemigas, o verlas como posibles
socios en el trabajo del Reino?
El REINO no puede ser un grupo cerrado y fanático,
que usurpa la posesión exclusiva de Dios y de sus propuestas.
Debe ser una comunidad que reconoce no tener la exclusiva
del bien y de la verdad y se alegra con tantas personas,
que buscan a Dios con sinceridad,
practican con lealtad el Bien, la Verdad y la Justicia,
Aun sin pertenecer a "nuestro" grupo.
LA PALABRA QUE PRODUCE VIDA
- ¿Por qué tener recelo de aquellos que realizan gestos generosos
que tal vez nosotros no tenemos el valor de hacerlos?
Jesús no quiere que su IGLESIA sea un gueto cerrado,
sino un rebaño abierto a otras ovejas,
que aún no son de su rebaño.
Debe estar siempre atenta a los signos de los tiempos,
para una perenne renovación, guiada por el Espíritu del Señor...
- La llamada de Jesús en el sentido de no "escandalizar" a los pequeños
recuerda la actitud que las personas y las comunidades deben tener
para con los "pequeños", los que han fallado, los que se han alejado,
los que tienen fe sin profundidad, los marginados por la sociedad...
- Nuestro testimonio ¿los lleva a unirse a Cristo o a apartarse de Él?
Los Dueños
de la Iglesia,
¿qué hacer de
ellos?
En nuestras comunidades cristianas, hay personas
capaces de gestos increíbles de donación, de entrega, de servicio;
mas hay, también, personas, preocupadas en proteger
el espacio de poder y de prestigio, que han conquistado.
Son verdaderos dueños de lo santo y de las cosas de la comunidad.
Son responsables de que muchos se aparten de la comunidad.
Sólo ellas saben, sólo ellas son capaces, sólo ellas
dan la respuesta correcta.
Esa gente no está sirviendo a la comunidad,
sino a sí misma, a su orgullo, a su vanidad.
- En nuestro servicio en la Comunidad, ¿estamos protegiendo
los intereses de Dios, o nuestros proyectos e intereses?
Dios siempre se sirvió de personas para anunciar su Palabra
y así realizar su Plan de Salvación...
- ¿Nos sentimos "dueños" o instrumentos de la Palabra de Dios?
P. Antonio Geraldo Dalla Costa - 30.09.2012
MI DOMINGO
Con la Palabra de Dios
Meditada por: P. Antonio Geraldo Dalla Costa CS
Ilustración: Nelso Geraldo Ferronatto
Traducción: P. José Luis Uranga, CMF
Música: Criança problema
CD: Justiça e Paz 7
Pe. Zezinho
Paulina COMEP
Busca la dirección: http://www.buscandonovasaguas.com
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