Jn 9, 1-11
Es difícil ver con claridad el camino
cuando se alborota el polvo de la tierra
en torno a nosotros.
La ventolera de… (tantas cosas) nos ciega cada día.
Y andamos bastante ciegos con relación a las cuestiones
que más deberían importarnos.
Como al ciego de nacimiento,
también nosotros necesitamos que Jesús nos envié
a lavar nuestros ojos en la fuente de
“El Enviado” [“Cristo”]
¡No te dejes
engañar!
¡Cultiva tu dignidad!
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