HNO. ISAÍAS RODRÍGUEZ
EL PRIMER
DOMINGO DE
RAMOS
El evangelio de
Lucas comienza a
narrar el último
viaje de Jesús a
Jerusalén a partir
del capítulo 17:1
Lucas
19:29-44
Jesús entra
triunfalmente
a Jerusalén
En aquel día,
Jesús
experimentó
“Un triunfo con
sabor a derrota”.
¿Por qué, si ésta fue
una entrada triunfal
de Jesús en
Jerusalén, decimos
que fue un triunfo
con sabor a derrota?
LA ENTRADA DE
JESÚS EN
JERUSALÉN EN
CALIDAD DE REY.
VV. 29-35
A.El extraño mandato a
los dos discípulos
1.Betania y Betfagé
2.Extraña petición
3.Instrucciones precisas y
obediencia al pie de la
letra
B.La razón del pollino.
Zacarías 9:9, que dice:
“Alégrate mucho, hija de Sión; da
voces de júbilo hija de Jerusalén;
he aquí tu rey vendrá a ti, justo y
salvador, humilde, y cabalgando
sobre un asno, sobre un pollino
hijo de asna.”
Jesús decidió
reclamar su reino,
pero era un reino
totalmente opuesto
a lo que todos
deseaban.
Dicen los versos 35 y 36
“Y habiendo echado sus mantos
sobre el pollino, subieron a Jesús
encima. Y a su paso tendían sus
mantos por el camino”.
¿Cómo reaccionaría el
resto de la población?
LA REACCIÓN
DE LA GENTE.
VV. 36-40
A.Posibles reacciones.
1.Risa burlona
2.Considerarlo un loco
3.Un hombre muy audaz
4.Enojo y condena
5.Impensable que algunos
reconocieran su reclamo a
un reino espiritual
B.Parece que algunos lo
tomaron en serio.
1.Muchos habían venido con
él desde Betania
2.Muchos se le unieron
3.Muchos aceptarían por rey
a uno que sanaba enfermos
y alimentaba multitudes
C.Los Fariseos no
reaccionaron muy
positivamente.
1.Dice el v. 39 “… Maestro,
reprende a tus discípulos.”
2.Cristo respondió: “… si estos
callaran, las piedras hablarían.”
Todo hasta aquí parece
color de rosa. ¡Todo
tiene el sabor de la
victoria! ¿Por qué digo
que este día triunfal tuvo
sabor a derrota?
¿Dónde está ese sabor
amargo de la derrota?
JESÚS LLORA
AL CONTEMPLAR
LA CIUDAD DE
JERUSÁLÉN
VV. 41-44
A.El Cambio de Ambiente al
Llegar a la Ciudad
B. “Y cuando llegó cerca de la
ciudad, al verla, lloró sobre ella.”
C.¿Cuáles pudieron haber
sido las causas por las que
Cristo lloró?
Cristo es descrito reaccionando
emocionalmente en varias
ocasiones.
Pero sólo hay dos escenas en las
que se le presenta llorando.
Una fue en la tumba de Lázaro.
La otra fue en esta ocasión
¿Por qué lloró al ver la ciudad de
Jerusalén en esta ocasión?
D.Las palabras de Jesús hablan
de la razón de su triste llanto.
“Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu
día, lo que es para tu paz! Mas ahora está
encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre
ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado,
y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y
te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y
no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto
no conociste el tiempo de tu visitación.”
1. El hecho de que la gente
cortaba ramas de los árboles para
mecerlas al paso de Jesús
demostraba que no entendían lo
que estaba pasando.
Al mecer aquellas ramas
mostraban que esperaban que
Jesús fuese simplemente otro
conquistador militar, uno que los
llevase a derrotar a los romanos.
2. Pero el Señor no había venido
para luchar con armas militares
sino que había venido para
enseñar a su pueblo a usar el
arma del amor. Israel tuvo la
oportunidad de enseñarle a
Roma. ¡Y AL MUNDO ENTERO!,
algo nuevo, diferente, eficaz,
pero jamás entendieron el
mensaje.
3. ¡Que contraste! Entre lo que Jesús
ve justo ahora y lo que ve en el
futuro para aquella ciudad.
¡Y todo porque no entendieron el
verdadero mensaje del Mesías y el
verdadero propósito de su venida.
¡Cuán diferente pudo haber sido
todo aquello si tan sólo hubieran
reconocido y aceptado a aquel que
venía en medio de ellos montado
sobre un pollino.
Hoy, nosotros nos
encontramos ante la
presencia misma del Señor
Jesús.
¿Qué es lo que él verá al
observar nuestros rostros?
¿Será que sólo encontrará
personas preocupadas por
cosas tales como el trabajo,
las deudas, la salud, el auto
descompuesto, las vacaciones
que hay que pagar y cosas por
el estilo, pero que ni siquiera
están considerando las cosas
que tienen importancia
eterna?
Me pregunto si encontrará
aquí hoy a alguna persona
preocupada, interesada en
reconocerle tal cual él es.
Alguien que le reconozca
como el Mesías, el Cristo,
el Hijo de Dios, el Salvador
de su alma.
Cuando él ve al interior de
nuestro ser, ¿llorará de
nuevo a causa de lo que
ve? O estará feliz porque
alguien está dispuesto a
abrir su corazón y decirle
“Ven, Señor Jesús, entra
en mi corazón y asienta tu
trono en él”.
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