Confidencias
de nuestro
Señor Jesús
a los santos
(Aprobadas por la Santa Sede)
Jesús
a Santa Faustina:
Soy el Señor
en Mi esencia
y no conozco
mandatos ni
necesidades.
Si llamo a las
criaturas a la vida,
esto es el abismo
de Mi Misericordia.
Jesús a Santa Teresa:
Hija, Yo quiero que
Mi Sangre te aproveche,
y no hayas miedo que
te falte Mi Misericordia.
Yo la derramé con
muchos dolores y gózala
tú con gran deleite.
Jesús a
San Juan de la Cruz:
Mientras se vive, no
está la ganancia en
procurar gozarme más,
sino en hacer
Mi Voluntad.
Jesús a Santa Margarita
María Alacoque:
¿Querrías estos placeres?
¡Y yo que nunca
quise tenerlos y
que me entregué
a toda clase de
amargura por tu amor
y por ganar tu corazón!
Jesús al Abad
San Teodoro:
Si llegas a ser
sacerdote
debes arder como
esta columna en
fuego de amor de
Dios y del prójimo.
El Señor a
Santa Catalina
de Emmerick:
¡Hay tan pocas
almas dispuestas
a sufrir y hay
tanto que expiar!
Jesús a Santa
Catalina de Siena:
Quiero servirme del
amor al prójimo para unirte
más a Mí. Sabes que Mi
precepto es doble:
amor por Mí – amor al prójimo.
Quiero que cumplas estos dos
preceptos, que camines no
solo con un solo pié, sino
con los dos y que tengas
dos alas para volar al Cielo.
Jesús a
Santa Faustina:
Hay un solo precio
con el cual se compran
las almas y es el
sufrimiento unido a
Mi sufrimiento en la cruz.
El amor puro
comprende estas palabras;
el amor carnal
no las comprenderá jamás.
Nuestro Señor a San Pío de Pietrelcina:
Cómo me disgustan los pecados de Mis sacerdotes,
especialmente los de impureza.
(Jesús lloraba. Viernes Santo 1913)
Jesús
a Santa Matilde:
Mi reino en la tierra
es Mi vida
en las almas
de los hombres.
Jesús a San Luis Grignion
¿Queréis para conformaros
a este siglo despreciar la
pobreza de Mi cruz para ir
tras las riquezas; esquivar
los dolores de Mi cruz para
ir tras los placeres; odiar
las humillaciones de Mi cruz
para ir tras los honores?
Jesús a Santa
Ángela de Foligno:
Cuando me ofrezcas
una oración,
termínala siempre
con el deseo
de que se haga
Mi Voluntad
y no la tuya.
Jesús a
Santa Margarita:
Mi amor reina
en el sufrimiento,
triunfa en la
humildad y
goza en la unión.
Jesús a Santa Teresa de Avila:
Mucho te desatinará, hija, si miras las leyes del mundo.
Pon tus ojos en Mí, pobre y despreciado de él.
Jesús a Santa Brígida:
Antepón Mi Voluntad a la tuya
porque Mi Madre, tu Señora,
desde el principio hasta
el final, nunca quiso nada
mas que lo que Yo quise.
Si haces esto, entonces
tu corazón estará en el Mío
y lo inflamaré con Mi amor,
de la misma forma que lo
árido y seco se inflama
fácilmente ante el fuego.
Jesús a Santa
Margarita de Cortona:
Deseo que todos los
pecadores de todos
los siglos recuerden,
que Estoy dispuesto a
recibirlos con los brazos
abiertos, como el padre
recibió al hijo pródigo.
Jesús a San Porfirio:
El que me ama
debe de encargarse
de cuidar a Mis
hermanitos más pobres.
Sin practicar la caridad
no se alcanza
Mi Misericordia.
Jesús
a Santa Faustina.
Antes de venir
como el
Juez Justo,
vengo como el
Rey de Misericordia.
Cristo Jesús a
San Francisco de Asís:
Si tu alma es tan pura
como un vaso con
agua cristalina,
podrás ejercer el
ministerio sacerdotal.
Jesús
a Santa Brígida:
Si mi Cabeza fue
perforada y se inclinó
en la cruz por ti,
también tu cabeza
debería inclinarse
hacia la humildad.
Jesús a Santa Rosa de Lima:
Sepan todos, que la gracia
sigue a la tribulación. Sepan
que sin el peso de las aflicciones
no se llega al colmo de la gracia.
Comprendan que conforme al
acrecentamiento de los trabajos
se aumenta justamente la medida
de los carismas. Que nadie se
engañe: esta es la única
verdadera escala al Paraíso,
y fuera de la cruz, no hay camino
por donde se pueda subir al Cielo.
Jesús a Santa Margarita
María Alacoque:
Reconoce pues que nada
puedes sin Mí, que no te
dejaré sin amparo,
con tal de que
mantengas siempre
tu nada y tu debilidad
abismada en Mi fuerza.
Jesús a Santa
Teresa de Avila:
No trabajes tú de
tenerme a Mí
encerrado en ti,
sino de encerrarte
tú en Mí.
Jesús
a Santa Brígida:
¿Cuál es Mi Voluntad?
-Que quieras amarme
por encima de
todas las cosas
y que no desees
nada más que a Mí.
Jesús a Santa
Margarita de Cortona:
Porque he muerto en
la cruz por salvarte,
por eso te perdono
todas tus culpas,
sin dejar ninguna que
no quede perdonada.
Jesús
a Santa Gertrudis:
El rebajarse uno
mismo y la completa
auto negación,
conducen a Mi amor,
mientras que el
pensar que se debe gozar
de todo lo que se tiene por
lícito, conduce al amor
del mundo y de si mismo.
Cristo a Santa
Teresa de Jesús:
Veme aquí hija,
que Yo Soy.
Mira Mis Llagas.
No estás sin Mí; pasa la
brevedad de la vida.
Jesús a Santa
Ángela de Foligno:
Dedícate a buscar que
otros me amen y me
obedezcan y Yo me
dedicaré a buscar lo
que más convenga
para tu salvación.
Jesús
a Santa Brígida:
Todo el que
mortifique su carne
y se abstenga
de lo ilícito es
Mi verdadero soldado.
Jesús a
Santa Faustina:
Si las almas
se abandonaran
totalmente a Mi,
Yo Mismo
me encargaría
de santificarlas
y las colmaría de
gracias aún mayores.
Cristo a Santa
Teresa de Jesús:
Procura en todo
recta intención
y desasimiento,
y mírame a Mí;
que vaya lo que
hicieres conforme
a lo que Yo hice.
Jesús a
Santa Faustina:
La humanidad
no conseguirá paz
hasta que no se dirija
con confianza a
Mi Misericordia.
Jesús a Santa
Gertrudis:
“Nada me da tanta
delicia como el corazón
del hombre, del cual
muchas veces soy
privado. Yo tengo todas
las cosas en
abundancia, sin
embargo, cuanto se me
priva del amor del
corazón del hombre”
Cristo es
el camino, la verdad
y la vida
¡ ámalo !
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