Leyenda- EL CABEÇÓ D’OR -Alicantina
BUSOT
¡ Disfrútala!
Abril 2015
Abril-2015
CRISTINA SANFRANCISCO
En tierras muy cercanas a la ciudad de Alicante, junto a poblaciones como El Campello y Busot, encontramos
este cerro que alberga la espléndida y famosa Cueva del Canelobre,(en la falda septentrional del Cabeçó; a 700
metros de altitud), de gran interés geológico, deportivo y turístico con una espectacular bóveda de piedra
natural (unos 70 metros)…
La Cueva del Canelobre se utiliza en algunas ocasiones para la celebración de conciertos, aprovechando las
excelentes condiciones acústicas que ofrece, conferencias y actos culturales…
Reciben su nombre por una espectacular
estalagmita en forma de candelabro.
(canelobre en valenciano).
Nuestra leyenda empieza, como ocurre otras veces, con el nombre del cerro…
EL CABEÇÓ D’OR
Tenemos tres versiones para elegir:
Parece que el nombre “d’Or” se refiere al lenguaje prerromano con el que llamaban
al agua, “Ur”. Debido a las fuentes de aguas minerales de Aguas de Busot, este “d’Or”
sería el primer nombre que tuvo la montaña y haría referencia también al manantial
de las cuevas del Canelobre. Con esto, querían decir que el agua era el oro.
Los musulmanes de Al-Andalus mantuvieron el nombre y,tras la reconquista,la
fonética valenciana sonaba como “Or”, pero su significado seguía siendo
agua(“Ur”),de forma que el nombre real era “Cabeçó de les Aigües”…
Existe una leyenda local a propósito de esta confusión lingüística, que ridiculiza
la inteligencia de los conquistadores cristianos porque creían que había oro en
el lugar, cuando el tesoro era el agua.
Dicen otros que su nombre, El Cabezón de Oro, se debe al grandioso
valor económico que adquirió cuando todavía se explotaban sus minas
de hierro. A este hierro le llamaron “oro”.
La tercera versión dice que su nombre es debido a la tonalidad dorada que adquiere la sierra cada
tarde con la puesta de sol. Ya no sólo por el color dorado de la montaña, sino también por los reflejos,
entre cobre y oro envejecido, que bañan los terrenos de Busot, San Juan o Muchamiel a los pies de la
sierra. En este caso, el oro sería la luz.
¡ Vamos ahora con la leyenda!
Bueno, antes tengo que advertiros que es preciso de nuevo elegir…
No es una broma, es que las leyendas con el tiempo cambian, se transforman, tienen su
propia vida porque quienes nos encargamos de divulgarlas y transmitirlas añadimos
nuestro granito de arena o eludimos algún detalle sin querer, o incluso queriendo …
…¡Y claro, surgen las diferentes versiones…!
EL CABEÇÓ D’OR
En esta tenemos tres relatos diferentes, aunque con un trasfondo común…
La versión que nos ofrece Francisco de Paula Mellado
La versión que nos ofrece Joaquín González Caturla.
La versión popular que ha circulado por la zona:
La del tío Roc.
…y dedica en su última parte
unos textos a las Cuevas de
Canelobre y a la leyenda que
paso a relataros en esta
primera versión.
“Mucho nos agradó la Caverna de los Canelobres y sentámonos a descansar sobre
uno de los muchos peñascos que interceptan el paso y que hace fatigosa y
arriesgada la inspección de esta gruta, y preguntamos a nuestros guías, dos esbeltos
y ligeros jóvenes de Busot, si no sabían algo de su historia, que no podía menos de
ser interesante: Nos respondieron afirmativamente, pero rehusaron referírnosla allí,
manifestando cierto sentimiento de terror que hubimos de respetar”.
Una vez fuera de aquel admirable recinto, habló uno de ellos poco más o menos en estos términos:
Había un rico y poderoso
señor árabe en la taifa de
Denia, llamado Cabeza de
Oro, dueño de muchos
barcos que usaba para
buscar bellas jóvenes que
animaran su harén…
Cierto día, uno de sus bajeles apresó otro donde iba una hermosísima dama cristiana que viajaba para reunirse con su esposo, un
noble aragonés que se hallaba en Italia, y el musulmán se enamoró perdidamente de ella.
Pero nada pudo conseguir de la dama, así que lleno
de ira, y con ayuda del diablo, su gran aliado, cavó
esta gruta donde la encerró, colocando un gran
peñasco a su entrada que sólo él podía mover
mediante un talismán mágico.
Todos los días venía Cabeza de Oro a visitarla,
pero siempre se encontraba con su negativa y
sus llantos por el esposo, tanto, que sus
lágrimas formaron al cabo de diez años los
estanques o balsas que dan nombre al Cabeçó y
que caracterizan a las Cuevas del Canelobre de
las que hemos hablado antes.
Su esposo la buscaba; había recorrido gran parte de la
tierra, y, guiado por la Virgen Nuestra Señora, llegó a la
gruta cuando Cabeza de Oro estaba dentro: Sin pensarlo, dio
con su espada, que tenía la figura de la cruz, en la gran
roca que cerraba la entrada, rompiéndola en dos pedazos, y
se deshizo el encanto…
…y quiso el azar que uno de ellos cayera encima del moro y lo matara.
Los dos fieles esposos ya reunidos se dirigieron a su país, hicieron vida santa y fueron al cielo.
En ella se cuenta la historia de un rico musulmán que tras la conquista cristiana vivía en Busot y había
acaudalado una pequeña fortuna, de la que la única heredera era su hermosa hija.
Como en el pueblo convivían musulmanes con cristianos y judíos, lo cual era muy común en aquel tiempo, a veces
había enfrentamientos entre ellos y rebeliones en las zonas fronterizas como en este caso… Así que nuestro
protagonista decidió poner a salvo su tesoro y esconderlo en el interior del Cabeçó para asegurar el porvenir de su
hija.
Y así lo hizo: Se encaminó hacia la cueva en
lo alto del monte y tras asegurarse de que
nadie lo había seguido, allí lo escondió.
Sin embargo, después de enterrarlo, fue sorprendido por un grupo de envidiosos cristianos que, tras torturarlo, lo mataron a la
caída del sol sin lograr saber el paradero del tesoro…
Como se hacía de noche y su padre no volvía, la hija, muy preocupada por la tardanza, decidió ir en su busca …
…Y lo encontró sin vida… Pero también se topó con sus asesinos que le preguntaron sobre el paradero del tesoro, diciéndole que si
no lo revelaba, correría la misma suerte que su padre.
…Así que huyó hacia Cabeçó adentrándose en su gruta con la intención de salir por El Campello y desde la profundidad de la
caverna maldijo a todos los que buscaran su tesoro porque lo único que encontrarían sería su muerte. Estas palabras retumbaron
en la gruta asustando a los codiciosos cristianos que regresaron a sus casas sin conseguir el tesoro:¡Pobre
robe mi tesoro. Morirá como mi padre!.
de aquel que
Según se cuenta, el tío Roc era un campesino de la huerta alicantina que poseía campos de almendros y viñas junto a la
montaña; su gran ambición era aumentar sus posesiones para llevar una vida mejor y asegurarse un buen futuro…
Así que se arriesgó a hipotecar su finca para conseguir dinero de un prestamista usurero que le impuso unas condiciones muy
duras…
Y trabajó tanto como pudo para tener una buena cosecha y devolver el préstamo…
Quiso el destino que aquel invierno, no lloviera nada, por lo que los viñedos se secaron y, para colmo, una terrible helada hizo
perder la floración de sus almendros; el verano fue abrasador y ni las rogativas religiosas surtieron efecto: el huerto estaba
destruido.
Aquel año, el hambre visitó las casas de muchos campesinos y cuando llegó el usurero a recoger su dinero, el “tío Roc” no le pudo
pagar.
Así que perdió sus campos y se arruinó.
Pero como era un labrador ambicioso y perseverante, decidió embarcarse hacia Barcelona para probar fortuna…
En la cubierta un marino le comentó el porqué del nombre de Cabeço D’or a la que el también llamaba “Sierra del Hombre” porque,
según dijo, su perfil parece un hombre acostado, y le relató la historia que nosotros ya conocemos, pero ahora, gracias a él,
sabemos que el protagonista se llamaba Alí y su hija Gessamina.
Las cosas no fueron tan fáciles en Barcelona como él pensaba. Allí, por las noches, recordaba la historia del tesoro del Cabeçó…
…Y el recuerdo de las palabras del marino pronto se convirtió en una obsesión para él…
“En el Cabeçó hay una cueva llamada “Canelobre”, y dentro de ella un tesoro morisco que nadie
se ha atrevido a buscar por la maldición de Gessamina contra quien lo robe”.
Por lo que decidió volver a su tierra… Allí, la montaña se mostraba imponente ante él, majestuosa, envuelta en el misterio
neblinoso de lo que escondía en su interior.
¡Y tomó una decisión!
¡Iré a
buscarlo!
¿Encontró el tío Roc lo que tan desesperadamente buscaba?...
Nadie lo sabe…
Un buen día se le vio por Alicante con camisa, traje nuevo, y elegante sombrero.
Recuperó sus tierras y se hizo rico: ya no las trabajaba; ahora dedicaba su tiempo libre a
cazar con gente de la alta sociedad alicantina, rica como él.
Pero un día, cazando patos
entre altos cañizos, alguien
disparó accidentalmente y lo
mató…
Se había cumplido la maldición de Gessamina
Habría realmente un tesoro escondido en el vientre de esta mágica montaña
Existe un pasadizo por el cual se supone que huyó de sus perseguidores
……………......
Tras la muerte de Alí, su silueta perfilada y tumbada desde la cima, vigila a todo el que se acerca a
la montaña…
Los geólogos no han encontrado el
pasadizo por el que se supone que huyó
Gessamina y que da al mar, pero sí han
notado corrientes de aire sin descubrir
aún de donde proceden…
No sabemos si guardaba un tesoro, pero es seguro que el verdadero tesoro que nos regala El Cabeçó d’Or es
disfrutar de sus bosques, contemplar sus bellos paisajes dorados, visitar sus cuevas, escalar sus cortados y
bajar a la profundidad de sus simas… En definitiva: valorar su belleza geológica y botánica,
Quizá algunos crean en la leyenda y la persigan aún con más ahínco en estos
tiempos de crisis, pero nosotros creemos que el tesoro no es un viejo cofre
con monedas, sino algo menos tangible pero mucho mas importante:
Ver que tan cerca de casa, esa montaña que resguarda y protege los
pueblos de Busot, Aigües y El Campello, nos espera para mostrarnos su
variada belleza …