DOMINGO 3º DE PASCUA - Ciclo B
CREYENTES PERO NO CRÉDULOS
Lc 24, 45-47
Tanto en la prensa como en la televisión se presenta hoy
a los cristianos como unos fanáticos. La fe es concebida
casi como una enfermedad.
Lo más inocente que se dice es que somos unos crédulos.
Los espíritus fuertes y maduros no necesitan creer
en cosas que no se ven.
Pero se pueden observar dos fenómenos
que contradicen este planteamiento.
Por una parte están los creyentes verdaderos.
Son gentes recias y maduras, que llevan su fe a la práctica
y se muestran consecuentes con lo que creen.
Y lo que creen tampoco va en contra de la razón, ni mucho menos.
Y por otra parte están muchos que
dicen que no creen en Dios y luego
creen en los horóscopos, en los
aparecidos, y en todo el ejército de
fantasmas.
Los relatos del evangélicos en este tiempo de Pascua
insisten en subrayar la resistencia de los discípulos a creer.
Las mujeres que acuden al sepulcros se atemorizan
Magdalena no reconoce al Señor.
Tampoco lo reconocen los discípulos que se dirigen hacia Emaús.
Tomás se niega a admitir a un resucitado
que no muestre llagas en sus manos.
Evidentemente aquellos creyentes no eran crédulos.
En el texto evangélico de hoy, Jesús ofrece dos signos
muy concretos para ser reconocido:
Muestra sus llagas a sus atónitos discípulos
y comparte con ellos una comida fraterna.
Además les explica el sentido salvífico de su muerte y resurrección.
Tenía que cumplirse lo que estaba contenido en las Escrituras.
Y todo se ha cumplido.
Por último, inserta a los discípulos de forma definitiva
en la suerte de su Maestro:
Y esa es la primera tarea de los que han creído en el Resucitado.
La misión de los creyentes incluye, además ,
la celebración sacramental de la reconciliación
y del retorno al amor de Dios.
Los seguidores de Jesús habrán de vivir de tal forma
que su comportamiento sea un testimonio del mensaje
y de la vida de su Maestro.
Señor Jesús, creemos que vives resucitado entre nosotros
Tu resurrección nos llena de paz y nos revela la gozosa
misión que nos has confiado. Bendito seas por siempre.
Amén. Aleluya.
Autor : José Román Flecha
: Palabra del Señor
Texto
Edit. Secretariado Trinitario Salamanca 2007
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