Y mientras caminamos, nos toca ser tierra buena que da fruto abundante,
árbol cuyas ramas acogen a las aves heridas o débiles,
levadura y fermento de nuestro mundo,
trabajadores esforzados y alegres
en la construcción del Reino de Dios, ya aquí y ahora.
Porque hemos encontrado un tesoro
y hemos puesto en Él nuestro corazón.
Lucio Arauzo
Texto: Mateo 13,44-52 // 17 Tiempo Ordinario –AComentarios y presentación: Asun Gutiérrez.
Música: Beethoven. Triple concierto en C. Largo
Jesús habla de lo que conocen quienes le escuchan, para que [email protected] le entiendan.
Debido a las guerras continuas y la frecuente inseguridad, era habitual que se
escondieran las monedas y los objetos que consideraban valiosos.
Jesús habla de la gran suerte que tiene quien encuentra el tesoro. Para conseguirlo
no hay que renunciar a nada a regañadientes, por sacrificio o por masoquismo. Lo
fundamental es la inmensa alegría que supone buscar y encontrar el Reino
y optar por él como el mejor tesoro.
Ese tesoro está escondido en el campo de la vida diaria,
la satisfacción y el premio es seguir buscando, mientras caminamos
y lo vamos construyendo.
¿He descubierto el mayor Tesoro? ¿Me llena de alegría?
¿Qué necesito vender para conseguirlo?
44Sucede
con el reino de los cielos lo que con un tesoro
escondido en el campo: el que lo encuentra lo deja
oculto y, lleno de alegría, va, vende todo lo que tiene y
compra aquel campo.
45También
sucede con el reino de los cielos lo que con un
mercader que busca ricas perlas, y que, 46al encontrar una de
gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
Encontrar la mejor perla invita a tomar una decisión, sitúa ante una nueva escala de
valores.
Jesús nos da a conocer el proyecto de Dios con el lenguaje sencillo de las parábolas.
Construir el Reino fue la pasión de Jesús, a ella se entregó con todas sus fuerzas.
Nos invita a ser sus [email protected], a formar parte de [email protected] [email protected] del Reino.
Es nuestra tarea y nuestra alegría.
Hacer Reino de Dios es colaborar con lo que Dios quiere: la felicidad de las personas,
que no le falte pan ni sonrisa a nadie, ser personas samaritanas para quien esté en la
cuneta (José Arregi).
47También
sucede con el reino de los cielos lo que con una red
que echan al mar y recoge toda clase de peces; 48una vez llena,
los pescadores la sacan a la playa, se sientan, seleccionan los
buenos en cestos, y tiran los malos.
Jesús sigue hablando de lo que las personas veían y vivían cada día.
Jesús respeta los ritmos de la historia y de cada persona. Nos invita a arrojar la
red y dejarle a Él todo lo demás. Y avisa del peligro al que se puede tender,
consciente o inconscientemente: intentar dominar los procesos, los “cómos” y los
ritmos de Dios; tratar de adelantar el día del juicio, considerándose trigo bueno
y los mejores peces, con derecho a censurar, juzgar y condenar a [email protected] demás.
49Así
será el fin del mundo. Saldrán los ángeles a separar
a los malos de los buenos, 50y los echarán al horno de fuego;
allí llorarán y les rechinarán los dientes.
51Jesús preguntó a sus discípulos:
-¿Habéis entendido todo esto?
Ellos le contestaron:
-Sí
Mateo nos anima a vivir poniendo en práctica las enseñanzas de Jesús.
A aprender a convivir hasta el final de la historia.
La verdadera comunidad de los hijos e hijas de Dios se manifestará al final,
cuando estemos definitivamente libres de toda clases de esclavitudes,
mentiras, injusticias y muerte.
Jesús sigue preguntando si le entendemos. Y esperando respuesta.
52Y
Jesús les dijo:
-Todo maestro de la ley que se ha hecho discípulo del reino de
los cielos, es como un padre de familia que saca de su tesoro
cosas nuevas y viejas.
“No miréis lo pasado,
no os fijéis en lo antiguo.
Mirad que yo hago algo nuevo,
ya está brotando,
¿no lo notáis?” (Is 43,18)
[email protected] también hemos recibido y encontrado un tesoro.
Podremos sacar cosas nuevas de él si lo buscamos, lo desenterramos,
y nos comprometemos en la ilusionante tarea de hacer que ese tesoro
se actualice continuamente.
Jesús es plena y radical novedad.
¿Hago nuevo el mensaje del Evangelio en mi entorno?
Dichoso el que tropieza contigo. Dichoso el que te encuentra y te descubre.
En cualquier recodo, en cualquier encrucijada, en los lugares más insospechados,
te haces el encontradizo con él y le das la gran sorpresa.
Tú le seduces, y él lo vende todo para poseerte.
¡Dichoso ese hombre!. ¡Dichosa esa mujer!
Dichoso el que no se acomoda, y te sigue encontrando más veces.
Todos los días, a cualquier hora...
Te ve y te reconoce, siente un sobresalto como la primera vez.
Dichoso el que tropieza contigo y te descubre.
La mayor ganancia eres Tú. La perla más preciosa eres Tú.
El tesoro más deseado eres Tú.
Todo lo que buscamos lo llevas Tú: verdad, justicia, amor, paz, alegría, fiesta,
revolución, fraternidad, solidaridad, vida nueva, nueva sociedad, nueva humanidad.
Tú no te pierdes ni te gastas, no te apolillas ni pasas de moda.
Vale la pena venderlo todo para tenerte y gozarte.
¡Ojalá me busques y me seduzcas!
¡Ojalá te encuentre!
Pensándolo me alegro y proclamo en todos los sitios:
¡Tú eres el tesoro de mi vida!
Patxi Loidi
Navarra.
Alto del Perdón
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Tiempo Ordinario 17 A - 27-7-14