En cada vida experimentada, el cúmulo energético
individual, la esencia humana inherente o el alma,
ha ido evolucionando según cada experiencia.
La “Calidad de Cada Una de las Energías Inherentes”
es lo que determina
el Nivel de Conciencia y el Grado de Perfección
de la Conciencia Individual.
Imaginemos un eje de valores numéricos
en el cual se pueda medir
cada una de las energías inherentes al ser humano
Participación
Participación
Honestidad
Honestidad
Igualdad
Justicia
Justicia
Igualdad
Amor
Armonía
Armonía
Amor
Esperanza
Solidaridad
Solidaridad
Esperanza
Felicidad
Felicidad
Paz
Verdad
Verdad
Paz
Servicialidad
Consideración
Consideración
Servicialidad
Rectitud
Rectitud
Nivel de Conciencia entre dos personas A y B
La forma en que A y B han venido desarrollando sus energías es
lo que los hace diferentes en su personalidad y en su carácter.
Es lo que ocasiona la diferencia en sus respectivos
niveles de conciencia.
Por ejemplo, A es más servicial con sus congéneres,
es más participativo, amoroso y solidario.
Pero B es más equilibrado en su forma de ser,
lo que lo hace una persona más estable.
Al esforzarse A en complacer a los demás, puede caer en una
tergiversación energética con respecto a sus buenas intenciones
de ayudar, cayendo en consecuencia en la vanidad,
la arrogancia y el egocentrismo.
Por otra parte, cuando el ser humano muere,
el alma interrumpe momentáneamente su proceso evolutivo.
La carga energética con la cual nació, posiblemente fue
evolucionando e involucionando de acuerdo a la forma en que
energéticamente haya accionado durante todo ese período de vida.
Cuando se desecha
el cuerpo,
esa energía que lo
acompañó y
de la cual es Responsable,
la hereda a la siguiente
existencia, tal cual se haya
modificado, alterado y/o
perfeccionado.
Ese es “su carácter heredado”.
Ese es su “Patrón Kármico”
Esa es su “Biografía Energética”.
La forma en que se encuentren desarrolladas o no, es lo que
determinará las condiciones físicas del cuerpo que habrá de ocupar
en la siguiente existencia , así como también
sus nuevas condiciones de vida con el fin de continuar
con su proceso de reconocimiento individual.
Generalmente, al inicio
de una existencia
el cúmulo de energías,
el aura o el carácter,
no es igual al cúmulo de
energías con las
que la concluye.
Es por esta razón
que al nacer,
probablemente
atraerá un cuerpo
muy diferente al que
tenía en su última
existencia, así como
también, probablemente
tampoco serán iguales
sus nuevas
condiciones de vida.
Toda persona, para poder ir entendiendo la razón
de su existencia, tendrá que asumir
el control de su fluir energético.
Porque al ir entendiendo su verdadera Misión de Vida:
ser un Verdadero Ser Humano,
podrá ir solucionando concientemente los problemas
que puedan existir en su entorno y a la vez,
por resonancia, se irán también solucionando
todos los problemas del mundo.
“Siembra un pensamiento, cosechas una acción.
Siembra una acción, cosechas un hábito.
Siembra un hábito, cosechas un carácter.
Siembra un carácter, cosechas un destino.”
Adagio Hindú
Cada acción ejecutada
en pensamientos,
palabras y obras,
produce una serie de
movimientos energéticos
o vibraciones, que de
acuerdo a ese número de
movimientos, se van
activando, desarrollando,
modificando,
fortaleciendo y/o
afianzando
muy lentamente
el nivel energético que ya
se había alcanzado.
Cada movimiento, vibración o impresión energética puede
ser comparado con un montón de granitos de arena.
En el caso de los granitos, para poder formar la arena, tendrán
que irse acumulando, uno a uno, hasta lograr una infinidad de
granitos y así definir la calidad y la cantidad de arena.
Por similitud, para que una persona pueda manifestar “Calidad”
en cada una de las energías inherentes y así alcanzar
un Perfecto Nivel de Conciencia Individual, tendrá que hacerse
conciente de cada uno de sus actos, de sus movimientos energéticos,
de sus vibraciones e impresiones energéticas,
los cuales deben tener coherencia en pensamiento, palabra y obra.
Es decir, para que una
persona pueda,
por ejemplo, manifestar
el Respeto se necesita
una infinita cantidad
de movimientos,
vibraciones e impresiones,
o en todo caso una infinita
cantidad de acciones
coherentes,
que van a ir activando
muy lentamente,
vida tras vida,
las energías relacionadas
a esta cualidad.
Entonces, el respeto podrá evidenciarse como algo
natural en su forma de ser y en su carácter.
Igual ocurre con todas las demás virtudes, con todas las cualidades
y por ende, con todos los valores humanos.
Para que el amor pueda ser una cualidad evidente en una persona,
ésta tendrá que accionar infinitamente con esta cualidad para que
dicha energía se vaya fortaleciendo y afianzando.
La constante
manifestación es lo que
hace posible su
fortalecimiento,
y a su vez
su expresión natural
como una
virtud humana
que caracteriza a quien
la ejecuta
en cada una de
sus acciones.
El Nivel Energético,
el Grado de Perfección
o la manera en que se
formó, se fraguó y
se modeló su carácter,
es lo que lo acompañará,
día a día, hasta que sea
nuevamente modificado o
fortalecido a través
de un sin número
de nuevas acciones,
impresiones o movimientos
de las partículas que
conforman la energía
humana inherente.
En consecuencia, si las cualidades, las virtudes
y los valores humanos son inherentes, éstos entonces no se
pueden aprender, ni adquirir, ni obtener, ni implantar,
no pueden entrar, ni se enseñan, ni se instruyen,
tampoco se pierden, ni se carece de ellos.
Por ejemplo, nadie carece de respeto ni de solidaridad.
Tampoco se puede afirmar que la sociedad
ha perdido sus valores.
Éstos no se fueron a ningún lado, ellos están y estarán
siempre presentes en la esencia de cada ser humano.
Lo que se tiene que hacer es: despertarlos, activarlos,
desarrollarlos, estimularlos, expresarlos, manifestarlos,
afianzarlos, experimentarlos, fortalecerlos, refortalecerlos,
consolidarlos, realizarlos, disfrutarlos,....
Esa es la razón
por la cual,
cada esencia individual
constituye una
entidad única
e inimitable en este
proceso de reencuentro.
Ninguna es igual a otra,
así como tampoco lo es,
el carácter.
Este es un proceso individual que puede convertirse en colectivo,
el cual culminará, sólo cuando ocurra
el Despertar de Conciencia, alcanzándose con ello
el Perfecto Grado Energético que llevará a cada esencia individual
a la correspondiente Liberación del eterno ciclo Nacer y Morir.
Elizabeth Vârga Ramírez
Si desea recibir estos mensajes directamente, escriba a
[email protected]
Queda totalmente prohibido la alteración total o parcial de este mensaje
Descargar

Nivel de Conciencia