LA IGLESIA MEDIEVAL
Desde finales del siglo IV, las grandes migraciones pusieron
en contacto con la Iglesia a todo un nuevo mundo étnico y
cultural: germanos y eslavos, magiares y escandinavos. Las
invasiones crearon oportunidades insospechadas de expansión cristiana.
La mayoría de los pueblos germánicos invasores se convirtieron al arrianismo. Importancia de la conversión de los
francos a la Iglesia católica.
En la Navidad de un año en torno al 500, el
rey franco Clodoveo recibió el bautismo
católico.
Las invasiones bárbaras provocaron en ciertas
regiones un claro retroceso del Cristianismo.
Tal fue el caso de la Britania romana, dominada
en el siglo V por los anglosajones paganos. Su
conversión se emprendió mucho más tarde por
iniciativa del papa Gregorio Magno (540-604).
En el continente europeo, la acción misional se dirigió hasta
el siglo VI a los pueblos “invasores”. A partir de entonces
la acción evangelizadora desbordó las antiguas fronteras del
Imperio occidental. Los iniciadores de esta expansión en el
siglo VII fueron misioneros celtas procedentes de Irlanda y
Escocia (San Columbano). En el siglo VIII, los misioneros
anglosajones tomaron el relevo (San Bonifacio en Alemania).
En los siglos siguientes la expansión cristiana alcanzó a nuevos
pueblos asentados en el centro y oriente de Europa. De ordinario
la conversión de un pueblo se hace coincidir con el bautismo
del príncipe: magiares - San Esteban, bohemios - San Wenceslao,
polacos - duque Mieszko. Pero la cristianización propiamente
dicha de tales pueblos pudo prolongarse durante siglos.
Tanto la Iglesia latina como la bizantina se
esforzaron por evangelizar a los pueblos eslavos. Se llama a los hermanos Cirilo (+ 869) y
Metodio (+ 885) los “Apóstoles de los eslavos”.
Conquista cristiana de la Iglesia griega = Rusia:
bautismo del gran duque Wladimiro (972-1015).
Cristianización de Escandinavia y los
Países bálticos: dificultad con los
vikingos (paganismo con virulencia
anticristiana). Importantes residuos
paganos en Suecia hasta el siglo XII,
y en la Prusia oriental y los Países
bálticos hasta el siglo XIV.
Consecuencia de la expansión musulmana, en el siglo VII: tres
de los cuatro Patriarcados orientales cayeron en poder del Islam
(Alejandría, Antioquía y Jerusalén). Significó el alejamiento de
nestorianos y monofisitas (existencia autóctona) y la identificación del oriente cristiano con el Patriarcado de Constantinopla
(le reconocían una primacía de jurisdicción o al menos de honor).
Cisma de Oriente, 1
- Importancia de la contraposición de cultura griega y latina entre
Oriente y Occidente.
- Creciente incomunicación: incomprensión lingüística que no sólo
alejó espiritualmente el Oriente y el Occidente cristianos, sino que
suscitó suspicacias y recelos, en una época crítica de herejías y
controversias teológicas.
- Diferencias disciplinares y de ritos.
Concilio de Calcedonia (451): canon 28 no aceptado por el papa
León Magno. Otorgaba autoridad y jurisdicción de Constantinopla sobre todos los territorios del Imperio bizantino no dependientes de los otros tres Patriarcados orientales: porque era capital del
Imperio y residencia del emperador (“nueva Roma”). Roma se
alejaba del Imperio bizantino buscando su protección en los
emperadores francos o germánicos.
Cisma de Oriente, 2
Primera ruptura en el siglo V: cisma de Acacio (por el monofisismo
de este patriarca). Se prolongó durante 30 años.
Más largo el problema con el Emperador León III Isáurico que
prohibió en 726 la veneración de las imágenes sagradas y poco
después ordenó su destrucción. La cristiandad bizantina se quedó escindida en dos bandos: iconolatras e iconoclastas. El Papa
se puso a favor de los primeros, lo que le acercó a los monjes y
a la gran masa del pueblo en contra de los iconoclastas.
El problema de los búlgaros: su príncipe Boris se convierte en el
año 864, pero pide misioneros primero a Constantinopla, después
a Roma, y otra vez, de modo definitivo, a Constantinopla. Este
problema endureció las relaciones entre Roma y Constantinopla.
Cisma de Oriente, 3
En el siglo IX, enfrentamiento entre Ignacio y Focio para ser
Patriarca de Constantinopla. El Papa Nicolás I era favorable
a los legítimos derechos de Ignacio, lo que provocó una violenta reacción de Focio, verdadera declaración de guerra a la
Iglesia latina. Convirtió en arma arrojadiza la cuestión del
Filioque: condenó su inclusión en el Credo por la Cristiandad
occidental y lanzó sobre ella la acusación de herejía.
Cisma de Oriente, 4
El cisma llegó el 16 de julio de 1054,
cuando el legado papal para buscar
una paz eclesiástica, Humberto de
Silva Candida, depositó una bula de
excomunión sobre el altar de la catedral de Santa Sofía de Constantinopla.
El patriarca Miguel Cerulario y su
sínodo patriarcal respondieron excomulgando al legado y a quienes le
había enviado.
Intentos de unión: concilios de II Lyon (1274) y de Florencia
(1439) no lograron la tan deseada unión. La caída de Constantinopla en poder de los turcos y la desaparición del Imperio bizantino (1543) pusieron fin a las esperanzas de unión.
Los siglos XII y XIII constituyen la época clásica de la Cristiandad
medieval. Importancia del Papa Inocencio III (1198-1216).
Siglos XI y XII, tiempos monásticos. X: monjes
de Cluny; XI: San Bruno funda la Cartuja
(1084); XII: el Císter, que recibió un formidable
impulso con la profesión monástica de San
Bernardo, el personaje más importante del siglo.
Siglo XIII, siglo de los frailes: San Francisco (+ 1226) funda la
orden de los “Frailes menores”; Santo Domingo de Guzmán(+ 1221)
funda la orden de los “Predicadores”. Aparición de otras ordenes
mendicantes , como la del Carmen, los ermitaños de San Agustín o
las dedicadas a la redención de cautivos (Islam), etc..
Siglos de la Cristiandad = época clásica de las ciencias sagradas:
Teología y Derecho Canónico.
La Teología “Escolástica” nació a finales del siglo XI. Nombres
ilustres: San Anselmo, Pedro Abelardo, Pedro Lombardo
(“Maestro de las Sentencias”).
Siglo de oro de la Escolástica = siglo XIII: construcción del Aristotelismo cristiano, preparada por San
Alberto Magno (1193-1280), llevada a buen término
por Santo Tomás de Aquino (1225-1274).
Aparición de la universidad: París, Oxford, Bolonia,
Salamanca, etc..
La empresa más característica de la Cristiandad
a partir del final del siglo XI fueron las Cruzadas. De ordinario no fueron iniciativa de uno
u otro reino, sino tarea común de la Cristiandad,
bajo la dirección del Papa, que otorgaba gracias
especiales a los combatientes. Príncipes y pueblos tomaban el camino de Oriente con el afán
de libertar el Santo Sepulcro.
Las cruzadas se saldaron con un fracaso, pero el solo hecho de que
unas motivaciones en que prevalecía el idealismo cristiano pudieran dar vida a un fenómeno de tal envergadura, basta ya de por sí
para justificar las Cruzadas ante la historia.
La gran herejía medieval fue la de los
“cátaros” o “albigenses”. El Papado
trató de oponerse a esta herejía por
medios religiosos, como misiones en
que participaron Santo Domingo y su
obispo Diego. Éxito escaso. El asesinato del legado pontificio Pedro de
Castelnau decidió al Papa Inocencio
III (1198-1216) a convocar una Cruzada contra los albigenses. Éxito
militar. Creación de la Inquisición.
Baja Edad Media: aparición de nuevas herejías “preprotestantes”
(Sagrada Escritura sola como fuente de la fe, sacerdocio común como único sacerdocio, etc.): Wiclef (1320-1384), Huss (1370-1415).
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CONVERSION DE LOS BARBAROS, 1