ANOREXIA: ENFERMEDAD LIGADA A LA CULTURA
Soda Fernández, N.; García Cuenca, A. I.; Gómez Corral, M.T.; Ortiz Giménez, M.A.; Villena Vergara, M.C.; Poza Vacas, B.
Introducción
A lo largo de la historia se han producido distintas modalidades de autoinanición o
inanición voluntaria motivadas por muy distintos factores: económicos, sociales,
morales, etc. En el momento y sociedad actuales, el motivo fundamental es la
existencia de un modelo estético corporal delgado, fruto de múltiples factores
histórico- socio-culturales.
Podemos considerar los trastornos de la alimentación como la gran plaga que ha
afectado y afecta a los adolescentes de nuestra cultura en la última mitad del siglo XX,
y, aún siendo la anorexia una entidad que se puede rastrear en los últimos 500 años, no
hay duda que la eclosión de este trastorno a partir de los años 60 se debe
fundamentalmente a la coincidencia de diferentes factores entre los cuales sin duda el
más importante es el factor cultural.
Objetivo
Mostrar la influencia que los diferentes cambios culturales de la sociedad producen
sobre la estética de los individuos, mediante un análisis descriptivo de las distintas
sociedades a través de los tiempos.
Método
Mediante una búsqueda de imágenes en Internet y la revisión bibliográfica de libros
y artículos relacionados con el tema, se muestran los cambios sufridos en la estética
a lo largo de los tiempos.
Fig. 3: El impresionista francés Renoir durante los últimos cuarenta años de su producción artística (1880-1919) mostró una
tendencia creciente a agrandar los desnudos femeninos, hacia la visión femenina como un ideal amplitud física. Apreciándose en
este cuadro “Las bañistas”.
Fig. 1: Las esculturas prehistóricas que representan cuerpos de mujer suelen simbolizar la
fecundidad femenina, su capacidad para alumbrar y amamantar. Puede asegurarse que un
cuerpo de mujer abundante bien dotado, era signo de prosperidad y lujo. La delgadez
femenina significaba esterilidad y penuria.
Fig. 4: Marilyn Monroe fue la personificación del glamour de Hollywood por excelencia. Su
inmenso atractivo fue capaz de conquistar el mundo a pesar de su belleza seductora y sus
curvas voluptuosas siendo mucho más que un símbolo sexual de los años 50.
Fig. 2: La belleza femenina del Barroco se conoce gracias a las obras de Rubens, y si hay una escena
de los desnudos rubenianos es la de las Tres Gracias. En este cuadro muestra el canon de belleza
típico de sus pinturas, con mujeres entradas en carnes pero proporcionadas y elegantes.
Fig. 5: Durante los años 90 el prototipo de mujer deseada implicaba el culto al cuerpo, y a la
esbeltez. Las modelos mantienen en general unos pechos más bien voluminosos, pero se han ido
haciendo progresivamente más lineales: algo más bajas, más delgadas y casi sin caderas
ostensibles.
Fig. 6:En el siglo XXI, un factor importante a tener en cuenta en el mundo de la moda son las modelos. Sin ellas casi no habría
difusión de las nuevas tendencias. Ellas protagonizan las exhibiciones de todo género en revistas, televisión, carteles urbanos, etc.
Sus siluetas y sus figuras extremadamente delgadas parecen ejercer influencias decisivas en muchas adolescentes, jóvenes y
algunas nostálgicas de la juventud. Los gustos se han ido trasladando a un cuerpo andrógino y, teniendo como punto de
referencia la anatomía femenina, claramente prepuberal.
Conclusiones
Si observamos la evolución histórica de la anorexia nerviosa, veremos que en cada momento histórico el modelo cultural definía el cuadro. Culturalmente, muy poco tienen que ver las
ayunadoras místicas con las muchachas románticas del siglo XIX, y éstas a su vez, tienen pocos puntos en común con las anoréxicas de nuestra época, pero en las tres épocas ha sido el
modelo cultural el que ha definido el cuadro: el misticismo, el sacrificio, la penitencia, en el primer caso; el romanticismo, en el segundo; y la moda, en el tercero.
Al plantearnos la anorexia nerviosa en el entorno cultural de nuestra sociedad, la prevención tendría que consistir en una auténtica revolución cultural. Desde enfermería, la actuación
primordial estaría basada en el estudio de los factores de riesgo como pueden ser: baja autoestima, insatisfacción corporal, déficit en habilidades sociales, mala comunicación social, presión
social por un modelo estético delgado y unos hábitos dietéticos inadecuados, que nos pueden aportar pistas importantes de cara a la realización de programas preventivos.
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