AHORRANDO
PARA DAR
1. DIOS HA EXHORTADO A SU PUEBLO A
EJERCER LA ECONOMÍA
“El pueblo de Dios debería
practicar una estricta economía
en sus gastos, a fin de tener algo
para llevar a Dios, diciendo: ‘De
lo recibido de tu mano te damos’
(1Cro. 29:14). En esta forma su
pueblo debe expresarle su
agradecimiento por las
bendiciones recibidas de el. Así
es también como pueden
hacerse tesoros junto al trono
de Dios.” (Pág. 296)
2. LAS PRINCIPALES RAZONES POR LAS QUE
DEBEMOS EJERCER LA ECONOMÍA.
“Todo lo que pueda ahorrarse
practicando la abnegación se
necesita ahora en la obra que
debe realizarse. Hay que aliviar a
los que sufren, hay que vestir a
los desnudos, hay que alimentar
a los hambrientos; la verdad
para este tiempo debe ser
proclamada a los que no la
conocen. Negándonos lo que no
necesitamos, podemos participar
en la gran obra de Dios.” (Pág.
297)
3. EL MAL USO DEL DINERO ES UN ASUNTO GRAVE
PARA DIOS.
“Quisiera impresionar a cada mente para
que comprenda la tremenda pecaminosidad
de gastar el dinero del Señor en
necesidades imaginarias. El gasto de sumas
que parecen pequeñas puede desencadenar
una serie de circunstancias que se
proyectaran hasta la eternidad. Cuando se
realice el juicio y se abran los libros, se os
presentara el lado desventajoso: el bien que
habríais podido hacer con los centavos
acumulados y las sumas mayores que
fueron empleadas únicamente con
propósitos egoístas.” (Pág. 296)
VEAMOS AHORA ALGUNOS ASUNTOS PUNTUALES
EN LOS QUE DIOS PIDE QUE SE EJERZA LA
ECONOMIA
“No debería manifestarse
extravagancia en la
construcción de hogares
lujosos, en la adquisición de
muebles costosos, en la
compra complaciente de
vestidos mundanos, o en el
consumo de alimentos
exquisitos.” (Pág. 294)
“Lo que se gasta en la gratificación del
orgullo en el vestir, en casas, en muebles y
en decoraciones, aliviaría las aflicciones
de muchas familias necesitadas y
afligidas… El Señor condena a los hombres
por la satisfacción de su complacencia
egoísta mientras sus semejantes sufren
por falta de alimento y ropa…” (Pág. 295)
“Que nadie continué gastando recursos
en multiplicar fotografías para enviar a los
amigos. Ahorremos cada peso que
podamos ahorrar, para que los encantos
incomparables de Cristo puedan
presentarse a las almas que perecen.”
(Pág. 294)
“Los mundanos gastan en ropa
cuantiosas sumas de dinero que deberían
utilizarse para alimentar y vestir a los que
pasan hambre y sienten frió.” (Pág. 296)
“El Señor ha ordenado a su pueblo que
salga del mundo y viva separado de el. La
ropa llamativa o cara no sienta bien a los
que creen que estamos viviendo en los
últimos días del tiempo de gracia.” (Pág.
297)
“Aun entre los que
profesan ser hijos de Dios
hay quienes gastan en ropa
mas de lo que es necesario.
Deberíamos vestirnos
pulcramente y con buen
gusto… Es correcto comprar
buenos materiales y
confeccionarlos bien. Pero
los adornos exuberantes son
innecesarios, y usarlos es
gastar en la gratificación de
si mismo el dinero que
debería colocarse en la causa
de Dios.” (Pág. 297)
VEAMOS EL PRINCIPIO DEL AHORRO EN RELACIÓN
CON EL SOSTENIMIENTO DE LA OBRA DE DIOS.
“El pueblo de Dios debería practicar
una estricta economía en sus gastos, a fin de
tener algo para llevar a Dios, diciendo: “De lo
recibido de tu mano te damos (1 Cron.
29:14). En esta forma su pueblo debe
expresarle su agradecimiento por las
bendiciones recibidas de el. Así es también
como pueden hacerse tesoros junto al trono
de Dios.” (Pág. 296)
“El único plan que el evangelio ha
establecido para sostener la obra de Dios es
el que deja el sostén de su causa librado al
honor de los hombres. Estos, teniendo en
cuenta la gloria de Dios, deben darle la
proporción que el ha requerido.” (Pág. 283)
“Cada
mayordomo fiel
debería estar mucho
mas ansioso por
aumentar la
proporción de sus
donaciones que
entrega a la tesorería
del Señor, antes que
por disminuir sus
ofrendas en una jota
o una tilde.” (Pág.
283)
“Los cristianos que contemplan a
Cristo en la cruz están comprometidos por
su obligación hacia Dios, a causa del don
infinito que el hizo en la persona de su
Hijo, de no retener nada de lo que posean
por muy precioso que esto sea para ellos.
Si poseen cualquier cosa que pueda
emplearse para atraer a cualquier alma,
no importa cuan rica o cuan pobre esta
pueda ser, hacia el Cordero de Dios que
quita el pecado del mundo, deben utilizar
libremente tal cosa para realizar este
propósito.” (Pág. 284-285)
“Cada peso que poseemos es
del Señor. En lugar de gastar
dinero en cosas innecesarias,
deberíamos invertirlo para
responder a los llamamientos de
la obra misionera.” (Pág. 286)
“Cada centavo debería atesorarse
cuidadosamente. Un centavo parece una
suma ínfima pero cien centavos son un
peso, y este correctamente gastado puede
constituir el medio de salvar a un alma de
la muerte. Si todos los recursos que
nuestro propio pueblo ha malgastado en
la gratificación de si mismo se hubiesen
dedicado a la causa de Dios, no habría
tesorerías vacías, y podrían establecerse
misiones en todas partes del mundo.”
(Pág. 286)
“Cada uno debería mantener a mano
una caja misionera, y colocar en ella
cada centavo que se sienta tentado a
gastar en la gratificación de si mismo.
Pero hay que hacer algo
mas fuera de suprimir
las cosas superfluas. Hay
que practicar la abnegación.
Algunas de nuestras cosas
confortables y deseables
deben ser sacrificadas.”
(Pág. 286)
VEAMOS AHORA ALGUNOS CONSEJOS
PRACTICOS PARA EJERCER LA ECONOMIA.
1. Demos a dios lo que le corresponde
en primer lugar y con fe.
“Entreguémonos como un
sacrificio vivo y demos nuestro todo
a Jesús. Le pertenece, porque somos
su posesión adquirida. Los que
reciben su gracia, los que
contemplan la luz del Calvario, no
discutirán la proporción que deben
dar, sino que pensaran que hasta la
ofrenda mas abundante es
demasiado pequeña y
desproporcionada en comparación
con el gran don del Hijo unigénito del
Dios infinito.” (Pág. 283)
2. Aproveche bien el tiempo
que Dios le da.
“El tiempo es dinero,
y muchos están
perdiendo un tiempo
precioso que podrían
utilizar en trabajo útil,
haciendo con sus manos
cosas beneficiosas.”
(Pág. 284)
3. Gaste menos que lo que recibe.
(ahorre)
“Muchos piensan que
deben complacerse en
todo lo que les plazca, y
a fin de hacerlo, se
acostumbran a vivir
gastando todo lo que
reciben. Dios desea que
hagamos mejor en este
sentido.” (Pág. 288)
4. Hable con personas que se administran
bien para aprender de ellos.
“Los que no ejercen
buen juicio en el empleo
del tiempo y el dinero,
deberían pedir consejos
a los que tienen
experiencias.”
(Pág. 288-289)
5. Evitemos a toda costa los gastos
superfluos e innecesarios.
“¡Cuánto se gasta en
comida, y a menudo en cosas
que tan solo constituyen una
complacencia perjudicial!
¡Cuánto se gasta en regalos que
no benefician a nadie!. Muchos
gastan sumas considerables en
fotografías para dar a sus
amigos. La afición por las
fotografías se convierte en un
ocupación extravagante y
estimula una especie de
idolatría.” (Pág. 290)
6. Si tiene hijos, edúquelos para
ejercer la economía.
“Los padres deben criar,
educar y preparar a sus hijos
en hábitos de autocontrol y
abnegación… Deben enseñar a
sus hijos que es necesario
vivir de acuerdo con hábitos
sencillos en la vida diaria y
evitar vestidos costosos, un
régimen de alimentación
caro, casas costosas y muebles
caros.” (Pág. 291)
FINALMENTE VEAMOS ALGUNOS
PENSAMIENTOS DEDICADOS A LA
JUVENTUD.
“Aunque pueda ser
pobre, el joven que es
industrioso y económico
debe ahorrar un poquito
para la causa de Dios.”
(Pág. 288)
“Es el deber de todos los que participan
en la obra de Dios aprender la economía en
el empleo del tiempo y del dinero. Los que
se complacen en el ocio revelan que
atribuyen poca importancia a las verdades
gloriosas que nos han sido encomendadas.
Estos necesitan aprender hábitos de
laboriosidad y aprender a trabajar teniendo
en cuenta la gloria de Dios.” (Pág. 288)
“Si los niños y los
jóvenes hubiesen sido
debidamente instruidos en
esta época del mundo, ¡que
honor, alabanza y
agradecimiento fluiría de
sus labios hacia Dios! ¡Que
cantidad de pequeños
donativos llevarían las
manos de los pequeños a la
tesorería como ofrendas de
agradecimiento! Dios seria
recordado en vez de ser
olvidado.” (Pág. 292)
Un Pensamiento Inspirador
“Todos podemos
hacer algo si ocupamos
la posición que Dios
desea que ocupemos.
Cada esfuerzo realizado
por iluminar a otros nos
pone mas en armonía
con el Dios del cielo.”
(Pág. 299-300)
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