Hacia el XI Domingo Ordinario
HACIA EL XI DOMINGO ORDINARIO
Para Orar Cada Día
el Evangelio del Domingo Próximo
Del Lunes 10 al Domingo 16 de junio de 2013
Hacia el XI Domingo Ordinario
Orar en el Corazón del Mundo: para que prevalezca entre
los pueblos una cultura de diálogo
 Orar por la Ciudad: Rostros de Cristo
Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo
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Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche
editado por Christ Source de Vie, Toulouse
1
Evangelio de Jesucristo según san Lucas
Capítulo 7, versículos 36 al 50 (lectura breve)
“Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se
sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la
ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del
fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás
de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus
lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía
con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si
este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo
que ella es: ¡una pecadora!». Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo
que decirte». «¡Di, Maestro!, respondió él». «Un prestamista tenía
dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta.
Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de
los dos amará más?».
2
Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más». Jesús le
dijo: «Has juzgado bien». Y volviéndose hacia la mujer, dijo de
Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste
agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los
secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que
entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella
derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados,
sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha
demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco,
demuestra poco amor». Después dijo a la mujer: «Tus pecados te
son perdonados». Los invitados pensaron: «¿Quién es este hombre,
que llega hasta perdonar los pecados?». Pero Jesús dijo a la mujer:
«Tu fe te ha salvado, vete en paz».
3
LUN 10
MAR 11
Invitación
El Evangelio de Lucas nos hace entrar en la vida cotidiana de una
familia de la comunidad judía del tiempo de Jesús. En ese día las
mujeres estaban ocupadas de la cocina, los niños jugaban, se
preparaba la mesa para los invitados. Pienso en aquellos y
aquellas que el día de hoy atravesarán el umbral de nuestra casa y
me preparo a recibirlos como mis mejores amigos…
Consuelo
El día de hoy, la Iglesia festeja a José, llamado Bernabé,
que quiere decir el hombre del consuelo. Era judío, levita
originario de Chipre convertido al cristianismo poco
después de Pentecostés y compañero de Pablo. Me dejo
inspirar para encontrar cómo aportar alivio a quienes lo
necesitan, consuelo a quienes lloran, y todo esto en
nombre de Jesús…
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MIÉ 12
Hospitalidad
5
JUE 13
Regresemos al evangelio: una mujer se cuela entre los
invitados. Se ha enterado de que Jesús comerá ahí y
acecha su llegada. Desde que lo ve, se le acerca y se pone
a llorar, a perfumar y secar los pies de Jesús. Me dejo
conmover por esta mujer que busca consuelo y alivio de
parte de Jesús…
6
Recibimiento
El fariseo, contrariado (¿escandalizado?), piensa para sí
que Jesús se equivoca al dejar que se le acerque esta
mujer de quien sabe tan poco. Calla para no hacer una
escena pero es lo que piensa. Nosotros conocemos estos
pensamientos sombríos que algunas veces nos habitan.
Observo a Jesús, entre los invitados, para aprender de él
de qué manera recibir como él.
7
VIE 14
SÁB 15
Diálogo
Magnífico intercambio entre Simón el fariseo y Jesús:
“Simón, tengo algo que decirte”. “¡Di, Maestro!”. Tomo
tiempo para leer la parábola (Luc 7, 41-47) tomando tanto
el lugar de Simón como el de la mujer. Por un momento me
quedo al lado de uno, luego al lado del otro, y dejo que me
lleguen las palabras que salen desde el fondo de mi
corazón.
Paz
Jesús dice a la mujer que llora a sus pies: “Tus pecados
te son perdonados”. Esto nos recuerda lo que se nos
dice durante el sacramento de la reconciliación: “Yo te
perdono todos tus pecados, en el nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo”. Entro en esta conducta
poniéndome de rodillas para oír: “Tu fe te ha salvado.
Vete en paz”.
9
8
DOM 16
Conversación
Orar en el Corazón del Mundo
Los invitados se saludan o se presentan. Al ver y oír a Jesús dirigirse
a la mujer, algunos se desconciertan: “¿Quién es este hombre, que
llega hasta perdonar los pecados?”. Hay opiniones divididas: “Es el
hijo de José el carpintero”. “Viene de Nazaret”. “Parece que cura a
los enfermos”. “Es un iluminado”. “Predica en las ciudades con
algunos otros”. Es un soñador”. “Se dicen grandes cosas de él”.
“Pescadores del Tiberiades abandonaron mujer e hijos para
seguirlo”. “Sí”. “No”. “Que sí”… (En el transcurso de la Eucaristía
decimos: “Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del
mundo). En ese momento, Simón invita a sus huéspedes a tomar un
lugar alrededor de la mesa para compartir la comida.
10
Oremos para que prevalezca entre los
pueblos una cultura de diálogo, de escucha y
de respeto recíproco
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Una manera de orar en la ciudad
(3/5)
ORAR EN LA CASA
Mendigo con la mano extendida, hombre o mujer sentado(a)
sobre la banqueta con un perro como único compañero, joven de
origen indígena sin duda explotado para pedir limosna, sin abrigo y
recargado contra un muro… Estos rostros que pueblan nuestras
ciudades no son los más fáciles de ver. Y sin embargo, cuando
crucen nuestra mirada, sea que respondamos o no a su solicitud,
contemplemos en ellos a un mundo herido que sufre por falta de
justicia y de dignidad. Imploremos entonces a Cristo para aportar
junto con él la sanación para todos a través de nuestras palabras y
nuestras acciones.
¿Nos atreveremos esta semana a franquear las
barreras invitando a nuestra mesa a una persona de la
que a priori no pensamos bien o a quien consideramos
alejada del Señor?
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13
ORAR EN LA CASA
¿Nos atreveremos a aceptar a una invitación a la que
estaríamos tentados a decir no? O bien, ¿nos atreveremos
a unirnos a una comida en nuestra parroquia a la que están
invitados los más pobres de nuestra sociedad? ¿Lo haremos
como una audacia que nos da nuestra pertenencia a Cristo,
para estar más cerca de él?
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“Tus pecados te son
perdonados”
San Lucas 7, 48
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Estas palabras pronunciadas por Jesús son verdaderamente una
feliz noticia. No solo para la mujer a la que se dirigen, sino también
para cada uno de nosotros. ¿Quién no desea ser liberado de un
peso que le agobia, encontrar un pasaje en una vía sin salida, ser
amado más allá de sus errores o faltas de amor, proclamar de
nuevo el amor de su Dios? Jesús osa perdonar a una mujer a quien
todo su entorno juzga como pecadora e indigna de dirigirse a él y
todavía más indigna de ungir perfume sobre sus pies. Para revelar
el amor sin límite del Padre, Jesús –el Hijo amado- libra las
barreras, se burla de todos los prejuicios, introduce una novedad
sorprendente:
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“Tus pecados te son perdonados”. Simón no cree lo que oye. Y
sin embargo, exactamente eso dice Jesús en respuesta al
gesto de la mujer que lo ha conmovido y por el que se ha
dejado conmover.
Esta semana, ¿entraremos en la posición de Simón o en la de
Jesús? ¿Nos atreveremos a dejarnos desposeer de todos
nuestros prejuicios y de nuestras opiniones, sencillamente
para recibir el perdón de Dios o para otorgar uno? Es nuestro
turno…
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